Boca, el más ganador de copas nacionales

Boca Juniors

Tras empatar cero a cero en los 90 minutos, el «Xeneize» y el «Canalla» resolvieron la final desde los doce pasos en el Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Andrada le atajó el remate a Rinaudo y el elenco de Alfaro se quedó con el título que no pudo obtener en las tres finales previas por la Supercopa Argentina.

La primera llegada en el partido la firmó el equipo de Gustavo Alfaro a través de una proyección de Julio Buffarini. La infracción que recibió el ex lateral de San Lorenzo Ferro fue ejecutada por Mauro Zárate para que Emmanuel Mas gane en el área adversa, pero el destino de su cabezazo fue lejos.

Antes de la primera media hora Central logró exigir a Esteban Andrada con un violento remate de media distancia de Rodrigo Villagra. El chico de Morteros se adueñó de un despeje y desenfundó un disparo que tenía destino de red, pero el ex arquero de Lanús desactivó con soberbia.

Antes de la finalización del primer tiempo una intervención de Sebastián Villa tuvo una aparición notable por el sector derecho que generó suspenso. El colombiano buscó con una embohquillada fantástica que sacó de escena a Ledesma, pero su definición se fue a centímetros del palo derecho del arquero.

En la etapa final del espectáculo se vivió el momento más emotivo de la noche. La molestia muscular que sacó del partido a Mauro Zárate le dejó el lugar a Pavón, quien le dio mayor vértigo a la ofensiva del xeneize.

Minutos más tarde ul centro de Villa buscó a Benedetto, pero el arquero se lució con una tapada notable. En el rebote Pavón sacudió de lejos y le pegó al travesaño, luego un rival que celebró la decisión de Rapallini al no otorgarle el presunto gol al boquense.

En los penales las conversiones de Ortigoza, Benedetto, Gil, Tevez, Parot, Pavón, Zampedri, Villa, Caruzzo, Buffarini e Izquierdoz expusieron al ex Gimnasia Fito Rinaudo, quien fue el único que no logró anotar desde los doce pasos por la notable tapada de Andrada. En el club de la ribera se quebró el maleficio y el grito de campeón se estableció bajo el mando de Gustavo Alfaro. Alfaro bordó su primera estrella.