Eva Perón, la mujer que también cambió al deporte argentino

Por Alejandro Duchini – El 7 de mayo de 1919 nació en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, Eva María Duarte. Primero sería actriz, luego esposa del presidente Juan Domingo Perón y por último emblema y mito de la historia argentina. La mujer de mayor influencia en el movimiento obrero nacional abarcó hasta al deporte, que cambió radicalmente gracias a ella.

Para recordarla, a cien años exactos de su muerte entrevistamos a Víctor Lupo, dirigente del Movimiento Social por el Deporte Argentino e historiador. Entre otros, su libro Historia Política del Deporte Argentino resulta imprescindible para entender qué ocurrió en ese ámbito en el que el peronismo pisó fuerte.

-¿Qué aportó Eva Perón al deporte argentino?
-Hubo un antes y un después en el deporte argentino con Juan Domingo Perón y Evita. Evita aportó, junto al Dr. Ramón Carrillo -primer ministro de Salud de la Nación- los famosos Campeonatos Evita, los cuales tuvieron una masividad irrepetible en la actividad física de los argentinos. Donde, con el tiempo, se consiguieron títulos deportivos imposibles de lograr. Por el Decreto Nacional 32.912, de 1948, se declaró obligatorio el Examen Médico Predeportivo a todos los argentinos que practiquen una actividad física. La mayoría de los participantes tuvieron de esta forma su primera revisación médica

-Eso permitió a las clases populares llegar a un deporte más organizado.
-En 1949, se llevó a cabo el primer Campeonato Evita con una participación de 15.205 inscriptos en todo el país. Solamente participaban equipos de fútbol. Entre 1949 y 1950 los inscriptos aumentaron a 74.185. En 1950 y 1951 ya había 110.687. Ese año, se incorporaron los Torneos Juveniles “Juan Perón”, con más cantidad de deportes. Entre 1951 y 1952 no se jugaron los juveniles y los inscriptos fueron 83.750. Casi la misma cifra que para el Torneo de 1952 y 1953: 86.185. En los de 1953 y 1954 participaron por primera vez los deportes femeninos: 218.540 inscriptos. En el torneo de 1954 y 1955, que fue el último, la cifra fue mayor. La Argentina tenía, en ese entonces, una población de casi 16 millones de habitantes.

-¿Cuál era el objetivo de esta movida deportiva?
-En la Memoria y Balance de la Fundación Eva Perón, cerrado al 30 de junio de 1952, en lo referido a los Torneos Deportivos se lee lo siguiente: “(…)la realización de estos Torneos constituye una verdadera innovación en materia de educación integral por cuanto contemplan el aspecto físico, educacional y espiritual, aparte de resultar los mismos un motivo de sano esparcimiento para los jóvenes deportistas que lo practican (…) En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños(…)”. Eva Perón además sostenía: “Nosotros preparamos a los hijos del pueblo para que sean conductores de sus masas en la hora de los Pueblos”. Una de las muchas definiciones de estos campeonatos, que quedaron grabadas en el “imaginario nacional”, aparece en el libro La Patria Deportista, del periodista Ariel Scher. “Quizás el hecho más emblemático del peronismo deportivo fueron los Campeonatos Infantiles Evita. Hasta el peronismo, nadie en el poder se ocupó de ese modo de los pobres y, si Perón buscaba votos, está claro que los consiguió”, asegura.

-¿Los destinatarios de esos torneos supieron agradecerlo?
-Cuando ingresaban a los campos deportivos a jugar estos campeonatos infantiles cantaban algo así como: “A Evita le debemos nuestros clubes, por eso le guardamos gratitud, si ganamos o perdemos, no ofendemos al rival…”.

-La final del torneo de fútbol de 1951 entre Banfield y Racing quedó marcada por el apoyo de Evita al club más chico y el apoyo de los poderosos al más grande. ¿Fue así?
-No hay ningún documento histórico que compruebe lo que se dijo sobre esa final. Lo que sucedía era que Valentín Suárez, presidente de Banfield durante varios períodos, era uno de los más estrechos colaboradores de Evita en la Fundación. El rumor debe haber salido de ahí. Cuando integré la comisión directiva de Racing, el vicepresidente era Walter García, el hijo del famoso Chueco, que jugó esa final, y me dijo que su padre le contaba que a ellos nadie les había dicho nada parecido.

-¿Cuál es el hecho deportivo que más le llama la atención en relación con Evita?
-La creación de los “Torneos Deportivos” y la de clubes barriales, escolares y juveniles. Su mayor obra de amor al pueblo fue la construcción de lo que ella misma llamaba La Fundación. Al decir del periodista Américo Barrios, La Fundación fue “el amor en acción”. Esta fue sin ninguna duda la más grande de las Organizaciones libres del pueblo, en un tiempo histórico para el país. Otras de sus obras fueron la Ciudad Infantil Amanda Allen, inaugurada el 14 julio de 1949 sobre dos manzanas del barrio de Belgrano, en un tiempo récord de cinco meses y veinte días; también la Ciudad Estudiantil, del 27 de octubre de 1951, en un predio de cuatro manzanas. Evita impulsó, además, varias colonias de vacaciones, hogares de tránsito, de ancianos, de madres solteras, 23 policlínicos, 18 hogares – escuelas, y el Hogar de la Empleada. Además, desde La Fundación se administraron, a partir del 29 de setiembre de 1950, las Unidades Turísticas de Chapadmalal y Embalse de Río Tercero, realizadas por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación a cargo del general Juan Pistarini. También gracias a su extraordinario empuje Evita consiguió institucionalizar, mediante la Ley 13.010/47 del 23 de setiembre, conocida como del voto femenino, que las mujeres argentinas tengan “los mismos derechos políticos” y que estén “sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”.