Escándalo en la Europa League por el reparto de entradas para la final

Las finales de las competencias europeas tendrán a los clubes ingleses como protagonistas. Liverpool y Tottenham se medirán en la final de la Champions League. Mientras que en la final de la Europa League se enfrentarán Chelsea y Arsenal, dos de los clubes más importantes de la capital inglesa.

Justamente la final de la Europa League causa polémica. Es que este duelo se disputará en la ciudad de Bakú, capital de Azerbaiyán. Un país que habitualmente no logra tener presencia en las competencias europeas a nivel de clubes ni tampoco en su seleccionado que no ha jugado ninguna Eurocopa desde su separación de la Unión Soviética en 1991.

La primera de las protestas que pusieron los clubes ingleses  es la larga distancia que deberán recorrer para asistir a esta final. Casi cuatro mil kilómetros separan a Gran Bretaña de la capital azerí, pero lo que molestó a los fanáticos es la poca conectividad que existe entre los dos países ya que solo hay tres vuelos semanales entre las capitales de estos países.

A estos trastornos se le sumó la poca cantidad de tickets que UEFA entregó para los clubes implicados en la final. Chelsea y Arsenal recibieron solo seis mil entradas cada uno para este partido. Lo curioso, es que el estadio Olímpico de Bakú tiene capacidad para 68.700 espectadores, por lo que el resto de las entradas se la repartirán entre neutrales.

Esta situación, que claramente atenta contra el clima del partido, generó tal controversia que los clubes exigirán a la UEFA que les otorgue más entradas. El Arsenal, por ejemplo, emitió un comunicado para intentar llevarle tranquilidad a sus hinchas respecto a la disponibilidad de tickets para este duelo que se jugará el miércoles 29 de mayo.

«Estamos en conversaciones con la UEFA para recibir más entradas, pero este decepcionante reparto nos presenta extremas dificultades para dar las entradas», escribieron los Gunners. «Es inevitable que con un reparto de 6.000 entradas para la final, haya miles de aficionados que han apoyado al club a lo largo de Europa que se queden sin poder ver el partido», sostuvo el comunicado.

Con este panorama, dos de los clubes más tradicionales del fútbol inglés contarán con poco apoyo de sus fanáticos en la final. Lo cierto es que la intención de la UEFA, eligiendo estos destinos atípicos en la Europa League, está relacionada con la idea de fomentar la integración de los países con menos tradición futbolística.