Serrat y Sabina: Dos pájaros futboleros que vuelven a Argentina

Argentino, pero antes rosarino, el escritor más futbolero de nuestro país, Roberto Fontanarrosa, diseñó el pájaro bicéfalo que refería la gira Dos pájaros de un tiro que realizarían en 2007 Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, dos españoles casi argentinizados. El Negro Fontanarrosa, amigo de ambos, moriría si saber que su dibujo se volvería emblemático. Lo tres eran y son futboleros. Fontanarrosa, de Rosario Central; Serrat es del Barcelona en España y de Boca en Argentina; Sabina, del Atlético de Madrid y también de Boca. La Bombonera fue, justamente, el escenario donde más gente juntaron. Arrancaron el 29 de junio en Zaragoza y finalizaron el 18 de diciembre en Buenos Aires, después de cuatro presentaciones en la cancha de Boca. Hacía años que Sabina y Serrat amagaban juntarse y ese año concretaron. El primer disco fue en vivo, Dos pájaros de un tiro. Intercambiaban canciones y se mostraban alegremente cómplices sobre el escenario. En la misma senda, hicieron otra gira en 2012 y otro disco en vivo: Serrat & Sabina en el Luna Park. Hubo también un trabajo de estudio: La orquesta de Titanic. El recuerdo viene a cuento porque se acaba de anunciar que Sabina y Serrat regresarán a Buenos Aires para cantar juntos. El 2, 3, 7 y 8 de noviembre se presentarán en el BA Arena. Esta vez el show se llamará No hay dos sin tres. Tenerlos en el país es un lujo cultural insoslayable.

“Y cuando gana el Barsa cree que hay Dios y es azulgrana”, le dedicó Sabina a su amigo en su canción Mi primo el Nano, del disco Yo, mi, me contigo. El fútbol es una constante para ellos. Otro ejemplo es la letra de Dieguitos y Mafaldas: “Aquel año Boca salió campeón / en la Bombonera”, en alusión a un partido que terminó 0 a 0 con Independiente y significó el título del equipo de Bianchi. Esa canción estaba dedicada a una novia que Sabina tuvo en Argentina. Aún la suele recordar en sus conciertos. “Hoy dice el periódico / que ha muerto una mujer que conocí­ / Que ha perdido en su campo el Atleti / y que ha amanecido nevando en Parí­s” arranca Eclipse de mar, uno de los temas icónicos de Sabina y en el que menciona al Atlético de Madrid, el equipo del que es hincha por herencia paterna y al que supo hacerle la canción del centenario, en 2003. “Y la afición a tu lado porque es adicta al veneno, del balón envenenado”, cantó en plan de derrota; “Paseo de los Melancólicos, ¡Manzanares cuánto te quiero!”, compuso además. Uno de sus colaboradores en la canción fue el argentino Germán Burgos, músico y arquero emblemático del equipo y ayudante de Diego Simeone, el actual director técnico. Pero, más allá del Atlético y de Boca, alguna vez sorprendió al contar que el tercero en discordia en su sentimiento futbolero es Belgrano de Córdoba. Y la lista podría seguir con Rosario Central, como contó su colega y amigo Pancho Varona. En Uruguay, los directivos de Peñarol lo hicieron socio honorario del club.

Martín Palermo, mencionado en Dieguitos y Mafaldas, le dedicó un gol cuando jugaba para el Villarreal. Guillermo Barros Schellotto solía tener cds con su música en el auto. Lo mismo Juan Román Riquelme. “Es el mejor. Nadie escribe canciones como él. Hablamos seguido por teléfono y hasta nos veíamos. Una vez, en un recital, me regaló su gorro y después me lo puse para salir a la cancha”, lo enalteció el 10 de Boca. El cantante también tuvo su gentileza: le compuso un soneto a raíz del penal errado en las semifinales de la Liga de Campeones de 2006, contra el Arsenal inglés, cuando jugaba para el Villarreal.

Sus opiniones futboleras son diversas: “Una de las alegrías que tuve fue ver dimitir a Blatter… Eso fue una gran noticia. Los representantes de la FIFA son una banda de gángsters, lo han sido siempre, viviendo de la ilusión de la gente, que es el fútbol, y han hecho ahí barbaridades. Es una vergüenza cuando organizan las votaciones de los mundiales, es una vergüenza ver la actitud de muchos líderes de diferentes países ante los directivos de la FIFA. Van casi a arrodillarse delante de esta banda de gángsters para que les den un voto. Me parece vergonzoso, así que estoy muy contento, brindo por Blatter”.

En 2005 fue invitado, junto con Diego Maradona, a un River-Boca en el Monumental. Eran tiempos de hinchadas visitantes. Varios y amistosos fueron los cruces con Diego. Una vez la rompieron en La Biblia y el calefón, recordado programa conducido por el humorista fallecido Jorge Guinzburg y acompañados por Graciela Alfano. También se cruzaron en La noche del Diez, donde se les sumó Charly García. Diego fue invitado a subir a un escenario de Sabina y cantaron juntos Y nos dieron las diez. Sobre Messi dijo en una charla informal que “no es un futbolista, es Leonardo Da Vinci”.

Serrat tampoco escatima elogios hacia Messi, símbolo de su equipo. Hace dos años, cuando se murmuraba que podría irse del Barcelona porque no renoveba su contrato, Serrat publicó una carta en el diario El País, en la que, entre otras ideas, se leía que “nunca se me ocurriría discutirle el salario al jugador que mejor se lo gana y se lo hace ganar al equipo”. “Cuando dicen que hay futbolistas que devengan barbaridades, estoy de acuerdo en que es así, pero no puedo evitar pensar en lo que se llevan los directores generales de sociedades bancarias y que, al contrario de Messi, en lugar de hacernos felices provocan con sus decisiones en la mayor parte de la sociedad disgustos irreparables, sin entrar en cálculos de lo que nos ha costado la corrupción de algunos políticos sin que por ello paguen con la cárcel o siquiera devuelvan el dinero”, escribió además.

“Querido Leo. Te he visto crecer como futbolista en nuestras divisiones inferiores y llenar nuestras vitrinas con trofeos que nos han llenado de orgullo. Será muy difícil que este club disfrute de otro jugador como tú y la gratitud de los aficionados del FC Barcelona a tí, a pesar de lo efímeros que somos, será eterna” y “no quisiera que vistieras otra remera que no fuera la blaugrana pero si en algún momento como en alguna ocasión has dicho, decidieras terminar tus días deportivos en Newell’s, te juro en el nombre del Negro Fontanarrosa que si mi corazón canalla aún palpita, te acompañará hasta el Parque Independencia vestido de leproso para darte las gracias por tanto, tanto y tanto fútbol” fueron otros de los agregados.

Pero su ídolo máximo es Ladislao Kubala, un símbolo del Barcelona al que le dedicó una canción. En 1999, para el centenario del club, interpretó ante 100 mil espectadores el Himno del Barsa. “Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón”, entonó en Temps era temps (Había una vez). Y se dio el lujo de jugar un amistoso de veteranos y compartir cancha con el. También admira a Maradona, Ronaldinho y Cruyff. Sobre por qué es del Barcelona recordó en una entrevista: “Mi padre me explicó que al nacer, cuando la monja me llevó a la habitación, preguntó si era niño o niña, y ella dijo: ‘Del Barça’”.

Seguidor del ciclismo y autodefinido futbolista mediocre, el primer partido de fútbol que vio en Argentina fue un Quilmes 0 – Independiente 2, en 1969. Pero de esa vez lo que más recuerda es haberse sorprendido con un hincha que orinaba en la popular como si estuviese en el baño de su casa. Después se hizo asiduo asistente a La Bombonera. Comparte con su compañero de giras el gusto por Boca y Peñarol. Y se continúa en Independiente Santa Fe de Colombia y Universidad de Chile.

Serrat es otro de los abanderados de Riquelme. En 2002 pidió más minutos de juego para él y criticó al técnico holandés Louis Van Gaal por no ponerlo entre los titulares. “La gente le tiene un gran cariño. Me sorprende que cuando sale a calentar le aplauden como si llevase cinco temporadas en el club. Él tiene ganas de hacer cosas. Sólo hace falta que le den minutos de juego”, le dijo al diario catalán Sport. Y remató con un “Van Gaal es un buen técnico… para el Ajax”.

Entre sus amigos argentinos se cuenta además a Miguel Ángel Russo, quien se sobrepuso a un cáncer. “Me hizo muy bien una charla con Joan Manuel Serrat”, contó el entrenador a principios del año pasado. El catalán había superado un transe similar. “Todo lo que me hicieron a mí fue hace 14 años, un siglo. Vas a estar bien, ningún tipo de problema, mírame a mí”, le agregó. “Salí mucho más tranquilo, más confiado”, dijo Russo.

En 1998, en una nota con la revista El Gráfico contó por qué se hizo de Boca: “Yo llegué acá en el ’69, cuando Boca Juniors tenía un equipo realmente envidiable, que no ha vuelto a repetir desde entonces. Era aquel que alineaba con Sánchez; Suñé, Marzolini, Rogel y el Negro Meléndez; en el mediocampo estaban Medina y Madurga; tenía a Ponce y Peña como wines, estaba Rojitas también…”.

Las cosas vuelven a estar en su lugar, parece. Los españoles más argentinos regresan para visitarnos. El fútbol es apenas una excusa para celebrarlo. Bienvenidos los dos pájaros futboleros.

Por: Alejandro Duchini