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Salta

Parece que ya no le quedan agujeros: el senador Sergio “Topo” Ramos camino a ser suspendido

El legislador rosarino enfrenta un nuevo desafío de la justicia local, la misma que lo persiguió por más de 20 años por diversos casos de corrupción para finalmente, cuando lo tenía servido en bandeja, lo dejó ir por la puerta grande.

Sergio Ramos
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SALTA.- En julio de 2017, sin embargo y a contrapelo de lo resuelto por el alto tribunal del país, la Corte de Justicia de Salta armó un tribunal “ad hoc” y con una votación de 4 sobre 3, resolvió confirmar el sobreseimiento de Sergio Ramos, quien recobró bríos y al poco tiempo volvió a la arena política, esta vez como senador.

En su última gestión como intendente, Ramos no fue del todo prolijo, pues dejó un faltante de más de 300 mil pesos, lo que motivó una nueva denuncia penal en su contra, nuevamente, por el delito de peculado, proceso penal que, ahora, tiene al ex intendente en la cuerda floja.

La causa seguida contra el ahora senador se inició en 2013. En la misma, Ramos está acusado del desvío de 341.715 mil pesos girados por el gobierno provincial, en el marco de un Proyecto de Empresa Social, el que fomentaban emprendimientos locales.

En este caso, el dinero iba dirigido a un grupo de vecinos que se habían agrupados en una cooperativa y tenían proyectado iniciar una empresa dedicada a la construcción de casas prefabricadas. El dinero, según se estableció, iba a ser destinado al acondicionamiento de un galpón, donde se harían los trabajos.

La plata fue entregada a la Municipalidad de Rosario de Lerma, sin embargo, a los cooperativistas no les llegó nada, sólo una carga de tejuelas por las que se pagó una suma de 30 mil pesos, mientras que del resto de los fondos nada se supo jamás.

Por este nuevo hecho, la justicia, esta vez la Unidad Fiscal de Delitos Económicos Complejos persiguió a Ramos para llevarlo a juicio. Para ello, el 5 de junio de 2020, la fiscalía elevó la causa a juicio.

Acorralado

La defensa del senador, como era de esperar, volvió a apelar en busca de evitar que Ramos se siente en el banquillo de los acusados, nuevamente con la excusa de que todo se trata de un complot de orden político gestado en su contra por las autoridades que lo sucedieron en el cargo.

El 4 de junio del año pasado, el juez Ignacio Colombo, del Juzgado de Garantías 2, le dejó en claro al senador que esta vez iban en serio y, como botón de muestra, remitió a la Cámara de Senadores un pedido para que se tramite el desafuero del legislador, quien omitía presentarse en el juzgado para que le pinten los dedos, un paso obligado previo al juicio.

En contra de esa resolución, su defensa apeló sobre la base de que el desafuero no era procedente, pues su cliente ya se había presentado a que le tomen las huellas digitales, a la vez que se quejaron porque el juicio iría en contra del voto popular, que le confió a Ramos su representación en el Senado local.

El 2 de marzo pasado, el juez Luciano Martini, de la Sala IV del Tribunal de Impugnación, reconoció que Ramos ya se haya presentado, como así también analizó que ya no era necesario el desafuero, pero que sí correspondía que el senador sea suspendido por la cámara alta.

Para ello, se basó en el artículo 122 de la Constitución de la Provincia, la que, casualmente, prevé la suspensión del legislados en estas circunstancias, por lo que el camarista ordenó que se avance con la suspensión del legislador, quien volvió a adjudicarle toda la responsabilidad a ciertos enemigos políticos.

Pese a ello, y dado el tenor de este nuevo fallo, ahora se espera que sus pares, dejen de evitar el asunto y suspendan a Ramos, quien ya no tendría agujero para ocultarse hasta que pase la tormenta, aunque con la sagacidad que supo demostrar, nadie descarta que el senador tenga ya alguna otra vía de escape.