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Dolor e indignación por la muerte de una mujer y una niña en dos tragedias viales en Salta

Como nunca, y después de convivir dos años con cifras de muertes que crecían día a día por el COVID-19, miles de salteños se conmovieron hasta el hueso con ambos accidentes y usaron las redes sociales para expresar dolor y fuertes críticas.

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SALTA.- Entre el 7 y 16 de marzo, dos hechos trágicos que se cobraron la vida de una mujer de 49 años y de una niña de 4 en sendos accidentes viales en Salta, despertaron fuertes muestras de dolor en las redes sociales, la vía utilizada no sólo para la solidaridad con las víctimas, sino también para el reclamo por fallas en los órganos de control.

Claudia Aguirre, una mujer de 49 años, que el 7 de marzo subió a una unidad de la línea 7B, en la esquina de calle Boedo y San Martín, murió como consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza, lesión achacada a una mala maniobra de la mujer que conducía el colectivo.

La víctima, madre de dos hijos con discapacidades, había salido ese día bien temprano rumbo al hospital San Bernardo, donde debía retirar unos análisis de sangre y llevárselos a su médico, al que había acudido temerosa de padecer algún problema de tiroides.

Tras retirar el sobre con los resultados, a media mañana, volvió a la parada para regresar a casa y por la tarde visitar a su médico. Apenas subió al micro, esta vez conducido por una mujer de 26 años con carné vencido, sucedió lo peor.

La chofer, según dijeron los testigos, no cerró la puerta del micro y aceleró para girar, circunstancias en que Claudia Aguirre salió despedida del colectivo y cayó al pavimento, golpeándose fuertemente la cabeza, lesión que, a la postre, resultaría irreversible.

Aunque hubo un gran esfuerzo de parte de los médicos, Claudia falleció a los dos días y dejó a sus dos hijos, de quien cuidaba día y noche, huérfanos. Con el correr de los días, los medios reflejaron aún más detalles de su historia de vida, entre ellos el resultado de los análisis que había ido a buscar, los que descartaron de plano algún problema de tiroides.

Licencia vencida

A la par, salieron a luz otros detalles, como el hecho de que la chofer tenía el carné de conducir vencido desde el año pasado. También trascendió que la joven colectivera no se mostró solidaria ni preocupada por la salud de la víctima, pues no se acercó a verificar su estado de salud tras el accidente.

Las manifestaciones de dolor por la tragedia y los hijos que quedaron sin su madre, expresadas de a miles en las redes sociales, dio paso luego a fuertes críticas y repudio por la falta de control hacia los choferes de colectivos, quejas que fueron dirigidas no sólo a la empresa Alto Molino, a cargo de esa línea, sino también hacia SAETA, responsable del control del transporte urbano.

Para colmo, el lunes 14 de marzo, siete días después del trágico accidente, la misma chofer protagonizó un segundo accidente, esta vez con un motociclista, lo que enervó aún más a los salteños, quienes pusieron el grito en el cielo, pues daban por sentado que la mujer no volvería a conducir.

Nuevamente, el repudio fue dirigido a SAETA, la empresa y también a la justicia por la demora en imputar a la supuesta responsable del accidente. También se debatió en las redes la negligencia de la conductora y hasta surgieron interrogantes respecto a la capacidad y preparación de las mujeres al volante de los micros.

Este miércoles, en tanto, el dolor se volvió a intensificar en las redes sociales, cuando se conoció la muerte de una niña de 4 años, quien había salido despedida del auto que conducía su padre, en la esquina de la avenida Tavella y la calle San Felipe y Santiago.

La desgracia hizo que la menor, al pararse del pavimento tras caer del auto, fuera atropellada por una camioneta Ford F.100, la que le causó la muerte en el acto, accidente que volvió a generar miles de expresiones de pesar y dolor por esta nueva tragedia vial.

Fatalidad

Las escenas de dolor y desconsuelo, entre el padre que conducía el automóvil, un VW Fox, y su pareja, en la misma calle causaron un profundo dolor por la pérdida de la menor, quien, al igual que Claudia Aguirre, no tuvo ninguna chance de salvación.

A la solidaridad por la tragedia vivida, muchos vecinos no evitaron preguntarse cómo fue que la menor cayó del auto y hasta hicieron algunos reproches respecto a las medidas de seguridad dentro del coche, como así también recriminaron al conductor de la camioneta por no haberse percatado de la menor.

Un limpiavidrios, ubicado en esa esquina, fue el principal testigo del tráfico accidente. El joven sostuvo que la puerta del auto se abrió, la nena se cayó y, cuando se levantó, la camioneta le pasó por encima, tras lo cual siguió por una cuadra más, donde se detuvo debido a los gritos de los transeúntes.

La gente intentó golpear al conductor creídos de que pretendía darse a la fuga, sin embargo, el chofer adujo que no quería escapar, sino que quedó estupefacto por lo sucedido, pues no advirtió la presencia de la menor dada la altura de su rodado.

Más allá de las explicaciones, de uno y otro accidente, lo que ahora es motivo de investigación penal, lo cierto es que ambas tragedias conmovieron como nunca a los salteños que, a diferencia de otros hechos, no dudaron y expresaron su dolor e indignación por la falta de control por parte de las autoridades respectivas, pues, en el caso de Claudia Aguirre, su muerte podría haberse evitado.