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Salta

Tras la denuncia contra Mario Cargnello, habría una disputa interna con la Virgen del Cerro

A la espera de una voz oficial, tanto de la justicia como de la curia, las conjeturas sobre la acusación contra el arzobispo por agredir a una monja se multiplican por horas. Una de ellas sugiere que todo es producto de una interna religiosa.

Mario Cargnello
Mario Cargnello
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SALTA-. Ayer, el arzobispo Mario Cargnello faltó a la misa del Jueves Santo, un evento litúrgico importante y tradicional en Salta. Su ausencia fue interpretada como una confirmación de la causa judicial en su contra, aunque también disparó varios rumores, y entre ellos sonó fuerte la teoría de que María Livia, líder del sector que venera a la Virgen del Cerro, no sería ajena al entramado de este escándalo.

Ante los ribetes que cobró el caso, del cual se hicieron eco varios medios nacionales, Cargnello y su entorno evaluaron la conveniencia de la exposición pública, sobre todo en el ritual tan caro para los salteños como el lavatorio de pies, y concluyeron en que era más conveniente evitar la presencia del arzobispo.

Obviamente, su ausencia tuvo un costo. El principal fue la duda generada en la feligresía, la que se fue anoche de la Catedral con la idea de que su pastor, tal vez, sí tuvo algo que ver en las acusaciones que salieron a luz un día antes de los eventos más públicos de la celebración de pascuas.

Los que también perdieron con su faltazo fueron los niños del Hogar Cristo Rey, quien entregaron sus pies al monseñor Martín Elizalde, quien dirigió el lavatorio en remplazo de Cargnello, quien hasta ahora sigue sin decir nada oficial o extraoficial sobre la acusación en su contra por violencia de género en perjuicio de una monja.

Cabe mencionar que este miércoles, varios medios locales informaron sobre una denuncia radicada el martes por una monja de la Congregación de Carmelitas Descalzas, quien acusó al arzobispo y a otros dos sacerdotes por distintos episodios de violencia, incluso física.

Lo llamativo de esta denuncia, es que refiere hechos ocurridos supuestamente en el año 2020, los que tuvieron su pico máximo tras la muerte por COVID-19 de una monja del Convento San Bernardo. Al momento del velatorio, las monjas pusieron en el ataúd una imagen de la Virgen del Cerro, lo que habría ofuscado a Cargnello.

La molestia llegó a tal punto que el arzobispo ordenó que saquen esa imagen, orden que nadie obedeció, dando paso a que fuera Cargnello el que intentara sacarla, instancia en que una monja, que intervino para evitarlo, forcejeara con monseñor, quien la habría agredido.

Esta escena, propia de las telenovelas, fue filmada y sería el video presentado en contra del arzobispo, entre otras evidencias. Además, se denunciaron a otros dos sacerdotes, entre ellas el propio Elizalde y el Vicario Cooperador de la Catedral Basílica, Lucio Ajalla.

Momento oportuno

Más allá de los detalles, video y otras alusiones respecto a los hechos de violencia verbal y psicológica, en el seno de la curia local todos se preguntan por qué se decidió hacer la denunciar ahora, a días de que el arzobispo dirija los principales actos de los festejos de pascuas.

Para los asesores de Cargnello, la denuncia y todo el escándalo fue una maniobra de los adeptos de la Virgen del Cerro, siendo la principal apuntada María Livia, con la cual el arzobispo mantiene un enfrentamiento de larga data y reconocido, no sólo en Salta sino a nivel nacional e incluso lo saben en el Vaticano.

Consideran que nunca hubo una intención de arreglar el asunto por las buenas, y que sólo esperaban el momento oportuno para sacar a luz la denuncia, acusación que, para los fines buscados, sería suficiente para que el Papa Francisco, otro enemigo de Cargnello, disponga su desplazamiento e incluso alguna otra sanción.

Cabe mencionar que el enfrentamiento entre el arzobispo y los seguidores de la Virgen del Cerro, no es nuevo y se debe a la falta de reconocimiento oficial que Cargnello se niega darle a María Livia, quien, a modo de réplica, congrega a miles de personas que vienen de todo el país.

Entre sus seguidores, claro está, se encuentran la congregación de las “Carmelitas Descalzas”, quienes se sienten más amadas con la virgen que con el arzobispo, el que ahora evalúa como salir de todo este embrollo, uno más después de los casos de sacerdotes abusadores sexuales, algunos de los cuales fueron a juicio y terminaron condenados, mientras que otros lograron evitar ese suplicio.

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