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Día del Idioma y fallecimiento de Miguel Cervantes y Saavedra

Murió don Miguel de Cervantes y Saavedra en Madrid, siendo recordado por ser el autor de la obra más extraordinaria de las letras españolas: Vida y Hechos del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Día del Idioma
Día del Idioma
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Por R. Federico Mena-Martínez Castro

Fue precisamente esta fecha la que se consigna para recordar “El día del Idioma«, es decir el 23 de abril de 1616.  Murió don Miguel de Cervantes y Saavedra en Madrid, siendo recordado por ser el autor de la obra más extraordinaria de las letras españolas: Vida y Hechos del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Su autor nació en Alcalá de Henares probablemente a fines de setiembre o a principios de octubre de 1547. Su vida fue azarosa, y como soldado asistió a la batalla de Lepanto contra los turcos donde perdió el uso de su mano izquierda, por lo que fue motejado como “El manco de Lepanto”. Estuvo cautivo varios años en poder de los piratas argelinos.

Escribió varias obras, pero la que consagró definitivamente su gloria fue El Quijote, escrito en dos momentos, en 1605 el primero y el segundo: “La Vida y Hechos del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha», constituyendo uno de los más prodigiosos libros de la literatura universal. Su propósito era terminar con la lectura muy difundida de los libros de caballería, para mostrar lo absurdo de ellos y su linaje de farsas.

El argumento que campea en la obra es sencillo: se trata de un hidalgo de la Mancha ya cincuentón, lector compulsivo de obras de caballería y trastornado su juicio debido a tales lecturas es entonces cuando resuelve imitar las hazañas de aquellos caballeros andantes con el nombre de don Quijote de la Mancha, acompañado siempre por su fiel escudero Sancho Panza, llevando a cabo siempre hazañas que le dejan mal parado. Al fin, un día decide regresar a su aldea donde muere no sin antes haber recuperado la razón.

Desde la aparición de esta monumental obra, la literatura se enriqueció con la vida de estos dos personajes, ya que don Quijote representaba al hombre idealista que encarna sentimientos de lealtad y honor, desinterés y pureza, limpio en las palabras y en sus pensamientos. Arriesga su vida y tranquilidad para reparar lo que él en su idealismo entiende como injusto o violento.  

Como contrapartida su compañero es egoísta, torpe, glotón y turbio y confuso en el hablar, taimado en sus intenciones, procurando no trabajar mucho teniendo buena bebida y cama blanda, siendo a su vez incapaz de creer en nada que sus ojos vean o sus manos toquen.

El propósito de este libro fue hartamente cumplido al punto que dejaron de venderse los libros de caballería. Fue traducido a numerosas lenguas tanto que después de la Biblia, puede considerarse como el libro más leído. Vaya esta síntesis sólo como un recordatorio de algo que es tan caro a los hispanoparlantes, quedando para un trabajo de mayor valor medular los enredos y el fino entramado de tan grande obra, como así también el idioma que lo posibilitara: el español o castellano.