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Salta

La defensa de Mario Cargnello buscará evitar a toda costa la citación judicial

Como sucedió con otro poderoso en Salta, que nunca se puso a derecho ante las numerosas causas penales en su contra, ahora se busca el mismo privilegio para el arzobispo, pues una visita a la ciudad judicial es considerada de alto riesgo.

Mario Cargnello
Mario Cargnello
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SALTA.- El 29 de marzo pasado, cuando se definió la condena del obispo de Orán Gustavo Zanchetta, quien no era de su entorno, el arzobispo Mario Cargnello cedió a la tentación y se refirió al caso. Primero, y a modo de premonición, dijo que “todos somos pecadores” y afirmó que se deben “respetar” las decisiones de la justicia, sin embargo, ahora, que le cayó el sayo, parece haberse olvidado de sus consejos.

Está más que claro que la estrategia legal del arzobispo, acusado de haber ejercido violencia de género en contra de las Carmelitas Descalzas, consiste en evitar a toda costa que Cargnello cumpla con la citación judicial fijada para mañana.

Si bien, es cierto que, entre este lunes y el viernes próximo, se desarrolla la 120 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, este medio pudo conocer que su defensa, a cargo del letrado Eduardo Romani, presentó ayer una apelación contra la resolución de la jueza de Violencia Familiar y de Género Carolina Cáceres Moreno, quien la semana pasada rechazó un incidente de incompetencia intentado por la defensa de Cargnello.

En virtud de esta apelación, la causa fue remitida a la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial para que resuelva este planteo legal, el cual ya había sido anticipado por el defensor en el recurso de declinatoria de competencia presentado para que la jueza dejara de investigar a su cliente.

Incluso, en dicho escrito, Romani señaló que llegará hasta la Corte de Justicia de la Provincia en busca de que la jueza Moreno se declare incompetente y el caso sea resuelto por los tribunales canónicos, con lo cual dejó en evidencia que su intención es evitar que la justicia de los hombres siga con la investigación.

El planteo judicial para desplazar a la jueza, no sólo llamó la atención, sino que a muchos memoriosos hizo recordar a otro poderoso local, quien evitó por años cumplir con una citación judicial similar, aún por encima de un fallo de la misma Corte de Justicia y hasta por la Corte Suprema.

No, no se trata del senador Sergio “Topo” Ramos, aunque sí es legislador, pero en el orden nacional. En su contra, jueces emitieron cientos de citaciones para que se presente en la ciudad a fin de estar a Derecho, pero de no hubo caso, nunca se hizo presente pese a que la función pública que ostentaba y, aún la ejercer, le exigía cumplir con tal obligación.

De esta manera, este poderoso echó por tierra las intenciones de la justicia por investigarlo, valga la paradoja, por la apropiación de terrenos del Estado. Ahora, Cargnello apuesta a la misma estrategia, pues sabe que una posible visita a la ciudad judicial podría significar un punto irreversible para su posición como líder nato de la Iglesia Católica en la provincia.

“Somos pecadores, servidores del Señor y cargamos nuestras miserias”, dijo el arzobispo el 29 de marzo pasado ante diversos medios que lo abordaron por la condena impuesta al obispo de Orán Gustavo Zanchetta por delito de sexuales.

Ahora, a un mes de sus dichos Cargnello ya no se reconoce pecador y tampoco pretender cargar ninguna miseria. En aquellas declaraciones resaltó la necesidad de respetar “las decisiones de la justicia”. Sobre este punto fue bastante enfático. “Respetamos las decisiones de la autoridad civil”, aseguró.

Punto irreversible

Al margen del daño que podría significar las imágenes del arzobispo de Salta ingresando a la ciudad judicial, lo que más preocupa al entorno de Cargnello es el grave riesgo de que al salir, lo sea con una imputación penal por violencia de género, un punto que consideran irreversible.

Tanto así que, en su planteo de incompetencia, el abogado Romani pidió de manera expresa que cualquier citación, ya sea para declarar o ser sometido a alguna pericia, quede suspendida. Esta petición, como se sabe, fue rechazada por la jueza Moreno, quien lo dejó en claro en su fallo.

Para sacar a la justicia provincial del camino, la defensa del arzobispo aludió al Concordato firmado el 10 de octubre de 1966, entre el Estado Argentino y la Santa Sede, acuerdo en el cual el gobierno nacional le dio vigencia plena al Derecho Canónico, con lo cual los asuntos internos de la iglesia deben ser resueltos por los tribunales eclesiásticos.

Con este argumento, la defensa pretende que la justicia local se corra del caso y todo quede en manos del Vaticano, donde ya se sustancia un litigio, pues la denuncia de las Carmelitas Descalzas se hizo primero ante la Santa Sede, en noviembre de 2020, pero nunca resolvieron nada.

Sobre este punto, la jueza Moreno dejó en claro que el acuerdo le reconoció a la Iglesia Católica en Argentina vigencia en todo lo que tenga que ver con los asuntos espirituales, pero no así en las cuestiones terrenales como una denuncia por un hecho delictivo, máxime si se trata de una acción que atente contra los derechos de la mujer.

El acuerdo se “garantiza a la Iglesia Católica su autonomía para el libre ejercicio de su poder espiritual, su culto y la jurisdicción en el ámbito de su competencia para la consecución de sus fines específicos; lo que no significa que el Estado argentino no deba intervenir en casos que ameriten, garantizando los derechos constitucionales y supranacionales de las y los civiles que habitan el suelo argentino, como es lo que acontece en el caso que me ocupa”.

Indicó que la denuncia de las Carmelitas Descalza es de extrema gravedad y responde a “los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino al ratificar los instrumentos internacionales de derechos humanos que son especialmente importantes para la protección de los derechos humanos de las mujeres”.

Mario Cargnello
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