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Salta

María Cash: hoy se cumplen 11 años de su desaparición aún sumida en el más profundo misterio

Perforada por el dolor de la incertidumbre, la familia mantiene la “guardia alta” por la falta de respuesta, pero reconoce que se creció bastante en la búsqueda de personas. La fiscalía federal, en tanto, asegura que nunca se dejó de buscarla.

María Cash
María Cash
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SALTA.- Un 8 de julio de 2011, María Cash, de 29 años, fue vista por última vez en el ex peaje Aunor, en el acceso a Salta. En las filmaciones de las cámaras de video de ese puesto de control, se la advierte desorientada, sin saber a dónde ir. Unos días antes, había abordado un micro de larga distancia desde la terminal de Retiro, en Buenos Aires, para ir a Jujuy, pero de pronto apareció en Salta, tras lo cual nada más se supo de ella.

Según lo reconstruido, a partir de aportes de familiares y amigos, María Cash viajó a Jujuy para encontrarse con un amigo, quien la recibió y a los días la despachó, sin que se supiera ciertamente qué la motivó a realizar un viaje tan largo, el cual no habría terminado según sus expectativas.

Esta podría ser la razón de la desazón que evidenció cuando se la vio en Salta, de donde finalmente desapareció. Por los ocho meses siguientes, la justicia provincial tomó el caso, pero los rastrillajes y otras tareas básicas de búsqueda no arrimaron ninguna pista de su paradero.

La situación cambió rotundamente cuando la sospecha de que la joven habría sido víctima de una red de trata de personas, aparentemente, con fines de explotación sexual, provocó un giró en las actuaciones que la justicia llevaba adelante, incluso derivó en la remisión de la causa al Juzgado Federal N°2, en ese entonces a cargo del juez federal Miguel Medina.

Junto al fiscal general Eduardo Villalba, llevaron adelante cientos de diligencias en busca de la joven. Las primeras pesquisas se concentraron en la provincia de Jujuy, pero nunca se logró una pista firma en esa ciudad, aunque se mantuvo la teoría de que el caso encajaba con el delito de trata de personas.

Así las cosas, y mientras la recompensa por datos de la joven creció hasta la suma de un millón de pesos, a pagar por el Programa Buscar, lo cierto es que ninguna de las más de cien denuncias realizadas, más por el dinero que por datos concretos, sirvieron para darle algún rumbo al caso.

Al respecto, y en la víspera de un nuevo año sin noticias de la joven, el fiscal Villalba, de la Unidad Fiscal Salta, aseguró que la búsqueda nunca cesó y detalló que el expediente ya tiene 100 cuerpos de actuaciones. “La búsqueda nunca cesó. El expediente tiene ya cien cuerpos de actuaciones, y muchas corresponden a innumerables denuncias que, después de agotarse la investigación de cada una de ellas, se determinó que eran falsas”, afirmó.

Confirmó que el caso, ante la sospecha de que podría tratarse de un delito de trata de personas, se radicó en el Juzgado Federal 2, que actualmente está a cargo de la jueza Mariela Giménez. “Hay una incesante búsqueda por parte del Estado Nacional, a través del Ministerio de Seguridad, del cual participan distintas fuerzas de seguridad, tanto nacionales como provinciales”, sostuvo.

“A raíz de este hecho, el Estado creó un Departamento de Búsqueda de Personas dirigido a optimizar esta tarea, con tácticas inteligentes y no solamente los rastrillajes tradicionales”, sostuvo. Se trata del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Como novedad en torno al caso, destacó la actuación conjunta con el Ministerio Público de la Provincia de Salta, y resaltó “la disposición del procurador general de la Provincia, Pedro García Castiella”, quien “ha puesto a disposición de este caso los analistas que posee ese organismo, en un trabajo conjunto y dirigido a determinar nuevas hipótesis y revisar también las que, en una etapa inicial, quedaron relegadas”.

Nunca se bajó los brazos

El fiscal indicó que “existe contacto con la familia, la que es informada sobre los distintos aspectos de la investigación”. Máximo Cash, hermano de María, reconoció el trabajo de la fiscalía, aunque por supuesto no es suficiente, al menos, hasta que haya una pista firme de lo que sucedió con su hermana, quien se dedicaba al diseño de indumentaria.

En término generales, sostuvo que “la justicia argentina deja muchísimo que desear y necesita cambios concretos”, quien lamentó que “a once años, seguimos esperando que aparezca algo concreto para poder investigar”, cualquiera sea la hipótesis.

Reconoció que a partir de lo que ocurrido saltó a la vista que “había un agujero en la búsqueda de personas a nivel nacional”, lo que motivó la creación, ese mismo año, del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas.

“Ahora, a diferencia de cuando María desapareció, hay organismos que están más centralizados en la búsqueda de personas”, expresó Máximo, para quien, sin embargo, aún existe una “falencia muy grande” en esta materia. Por ello, instó a avanzar en ese rumbo y apuntó contra “las grandes organizaciones que están ligadas a la política, los grandes empresarios y la policía, el círculo perfecto para la trata de personas”.

A pesar de que las esperanzas de saber de ella decrecen a más de una década de la última vez que se la vio, su familia “no bajó nunca los brazos”. A sus esfuerzos se suman los coordinados por la fiscal federal, como así también la cooperación de la cartera de Seguridad nacional.

Desde el ministerio, casualmente, se informó la decisión de redoblar sus esfuerzos y volver a poner a disposición la totalidad de sus recursos técnicos en la búsqueda de María Cash, cuya desaparición consideraron “un hito para el desarrollo de una política pública para la búsqueda de personas desaparecidas a nivel federal”.

Desde entonces, señalaron, se trabajó “crecientemente” en el desarrollo de “una herramienta capaz de abordar la problemática de la desaparición de personas y de la identificación de personas halladas con identidad desconocida (NN) de manera integral, con normativas y procedimientos acordes”.