Connect with us

Hi, what are you looking for?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Salta

Con variadas versiones, el juicio por el crimen de Paola Ávila entra en su etapa final

Nueves acusados, la mayoría de ellos sino todos, son adictos o están vinculado al mundo de las drogas. En busca de escaparle a la pena máxima, algunos decidieron hablar y aportaron relatos que complicaron la situación de Guillermo Campos.

Paola Ávila
Paola Ávila
banner



SALTA.- Desde hoy, la Sala VII del Tribunal de Juicio comenzará a escuchar los alegatos, para una vez concluida esta etapa dar a conocer su veredicto. El primer turno será para la fiscal penal Mónica Poma, de la Unidad Fiscal de Femicidios, quien llevó a juicio a nueve personas por el brutal asesinato de Paola del Milagro Ávila, muerta con un enorme bloque de concreto que le fue asestado en la cabeza.

Por el delito de homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y mediar violencia de género, son juzgados Pablo Guillermo Campos, Jorge Ignacio Olmedo, Claudio Mario Herrera, Ezequiel Alejandro Guzmán, Javier Alejandro Alfaro, Leonel Edgar Raúl Suárez, Gladys del Milagro Pastrana, Romina Gimena Bracamonte y Cristian Rubén Salas.

Campos y Salas, son representados por la defensora oficial Sandra Ortiz, mientras que Bracamonte, Suárez y Pastrana, son defendidos por Jorge Bonetto. Los abogados Jaime López Figueroa, Marcelo Arancibia y Agustín Solá Garrido, en tanto, lo hacen en representación de Olmedo, Guzmán, Herrera y Alfaro.

El tribunal, en tanto, está integrado por los jueces Federico Diez (presidente), Paola Marocco y Francisco Mascarello (vocales). Según lo programado, el juicio se extenderá hasta este viernes, cuando se dé a conocer el veredicto del caso.

En la última audiencia, como sucedió desde la semana pasada, prestó declaración Herrera, quien aportó su versión de lo ocurrido. Sostuvo que la noche del 16 de enero de 2020 estaba con unos vecinos en una esquina del barrio Puerto Argentino.

Dijo que con sumían alcohol y pasta base, cuando Ávila llegó en un auto gris, a eso de las 23 horas. Al rato llegaron Campos y Moreno, en sus respectivas motos, quienes se quedaron un rato y después se fueron porque tenían un cumpleaños. En ese lapso, afirmó que todos consumieron pasta base, incluida Paola. Aclaro que llevó su propia droga y que el consumo, cuando están en grupo, es compartido: se abre una bolsita y va pasando de mano en mano.

Cada uno está “en su propio mambo”, recordó haber oído una discusión “así nomás” entre Paola y Campos referida a algo sobre la cárcel. En ese, y dado que comenzó a lloviznar, fueron a refugiarse bajo de un árbol, cerca de la casa de Guzmán.

Poco después vieron pasar a Campos solo, en su moto, y lo llamaron. Tenía un vino que compartieron, luego regresaron a la esquina y tras un par de horas después –como a las 6 del 17 de enero- apareció un patrullero para dispersarlos. Señaló que se alejó, pero se quedó frente a la tercera casa de esa cuadra, con los coimputados Alfaro, Suárez, Pastrana y Bracamonte.

Guzmán, en tanto, se despidió y se fue a su casa. Manifestó que no vio bien hacia dónde se dirigieron Paola y Campos y que desconoce si se fueron juntos. En su primera declaración, sin embargo, había aseverado que la joven se había ido en la moto con Campos, hecho que fue resaltado por la fiscalía. Ante la contradicción, reconoció que quizás en aquella oportunidad “se expresó mal”.

Las zapatillas

Sobre el resto de lo sucedido, contó que mientras estaban en esa cuadra, Campos regresó en su moto y él le reclamó porque le había faltado el respeto a Bracamonte, quien le comentó que Campos la insultó, a lo que Campos le dijo que no era verdad y la discusión quedó ahí.

En ese contexto –según relató Herrera- el móvil policial hizo una segunda pasada y ellos regresaron a la esquina. Sostuvo que, cuando estaban ahí, llegó Olmedo con un par de zapatillas rosadas y se las quiso vender “para fumar”, pero él le dijo que no tenía plata. Precisó que estaban sucias, con barro, y que Olmedo las dejó en un costado.

Por lo demás, aseguró que el resto del grupo vio toda la escena. No sabe si el coimputado se las ofreció a alguien más. Luego de esto, siguieron tomando y, como ya había amanecido y empezaba a circular gente, se retiraron a un costado del playón del barrio. Cuando estaban ahí llegó Salas y él le pidió que lo acerque hasta su casa, en Divino Niño.

Después del hallazgo del cuerpo de Paola, cuando comenzó a circular el rumor de que a la joven le habían robado el calzado, él le comentó a un efectivo del CIF que esa noche Olmedo le había querido vender unas zapatillas. También ratificó que Pastrana le comentó que Olmedo había ido ese mismo día a su casa a querer vender un par de zapatillas, pero que su mamá lo sacó corriendo.

De esta manera, desestimó la versión dada por el coimputado Olmedo al declarar, quien aseguró que había sido Pastrana quien le entregó a él las zapatillas para que las cambiara por drogas. Dijo que lo encaró a Olmedo en la Alcaidía para que le explique por qué había dicho eso, pero “no le dio cabida”. Por último, hizo referencia a una escoriación que le detectaron en un brazo, días después del hecho. Dijo que una amiga lo había rasguñado al querer evitar que él se peleara con otro sujeto, cuando estaban consumiendo alcohol.

Olmedo también declaro y, en su gran parte, confirmó el relato de Herrera, aunque sí hizo algunas aclaraciones. Reveló que no sabe adónde se fue Paola cuando arribó el móvil, por lo que indicó que en fiscalía él dijo que la había visto irse en la moto, con Campos, “porque todos decían eso”, pero en realidad él no la vio.

Respecto a las zapatillas rosadas, mencionó que se las dio a Herrera a cambio de dos bolsitas de pasta base. En esta parte, especificó que fue Pastrana quien llegó con el calzado y se lo dio a él para que hiciera la transacción. Según Olmedo, la joven le aseguró que las zapatillas eran de su hermana y que él supuso que se las había robado para obtener droga. Olmedo dijo no saber por qué Patrana no le entregó directamente ella las zapas a Herrera. También desmintió haber ido a la casa de la joven a intentar vender el calzado ese mismo día.

Con estas variables en el relato de lo sucedido la noche del crimen, los acusados se ocuparon de esquivar el fuego amigo, sin embargo, lo revelado hasta aquí puso en complicaciones al resto de la banda, la que abandonó el espíritu de grupo y, cada uno, comenzó a salvar lo suyo.