SALTA – (Diego Nofal).– Sin un solo mensaje del Gobierno Nacional con el que tanto le gusta coquetear a Gustavo Sáenz, empeoran las inundaciones en el Chaco salteño. Volvió a llover y la comida escasea. Mientras la rosca electoral va apagando sus últimas candilejas, todos los políticos de la provincia están más preocupados por el periodo de tachas en la justicia electoral, que por los salteños que se mueren de hambre y de frío en el norte provincial.
Recién después de las críticas de los cantantes Jorge Rojas y Oscar “El Chaqueño” Palavecino, el mandatario provincial se acercó a la zona del Pilcomayo a analizar cómo estaba la situación. Fue un viaje relámpago, de poco menos de 2 horas, en el que lo único que hizo fue sacarse fotos caminando por una zona absolutamente seca con una impoluta camisa blanca que no vio una sola gota de barro. Solo faltó la foto del mapa señalando zonas como si estuvieran preocupados por el padecimiento de los salteños.
Abel Mendoza, cacique de Santa Victoria Oeste señaló a la Revista Crítica: «Hay 14 comunidades afectadas, muchas tienen metro y medio de agua. Evacuaron con lo puesto. Acá estamos sin comer, hacemos lo que podemos». Y añadió: «Pedimos perdón a la madre naturaleza por la inoperancia de los seres humanos». El cacique sabe de lo que habla. Hace muchos años que el Pilcomayo tiene desbordes, sin que se haya hecho una sola obra para evitarlo.
En época electoral estos salteños pasan a ser ciudadanos de “segunda clase”. Son prácticamente invisibles. Son solo un puñado de votos y la mayoría de ellos jamás se acerca a las escuelas a sufragar. Para peor de males, estás inundaciones llegan en el peor momento. «Se dan en el marco de la derogación de la Ley 26170 que profundizaba sobre la emergencia territorial en las comunidades indígenas. Todo eso también nos perjudica», resaltó el cacique Abel Mendoza desde las zonas afectadas.
La situación es urgente y a nadie parece importarle este detalle, mucho menos a Gustavo Sáenz. La gente no tiene luz, el agua ya no es potable, se están quedando sin alimentos. Recordemos que la mayoría de la gente que habita en la zona vive de la recolección, la pesca y la caza menor, ninguna de esas tres actividades puede realizarse cuando el río está crecido. Los habitantes del Chaco salteño huyen del agua, mirando al cielo esperando que les haga un favor. Porque de los políticos en particular del Gobierno ya no esperan nada.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal