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Salta

¿Juan Carlos Romero vuelve al Partido Justicialista tras la detención de Cristina Kirchner?

Juan Carlos Romero representa una pieza clave en este tablero en reconfiguración poscondena.

Juan Carlos Romero
Juan Carlos Romero

SALTA.- (Diego Nofal) El reciente fallo judicial confirmando la condena a seis años de prisión contra Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta y aún máxima figura del Partido Justicialista a nivel nacional, ha sacudido la estructura de poder dentro del peronismo. La decisión, vinculada a la causa Vialidad, marca un antes y un después. Su alejamiento forzado de la primera línea política activa, al menos en términos de libertad física, abre un vacío de conducción inmediata y desata una lucha sorda por el control del PJ. Este momento de profunda incertidumbre genera inevitables movimientos tácticos y reposicionamientos dentro de las diversas corrientes que componen el justicialismo. Ahí, en ese sinfín de reacomodamientos emerge la figura de Juan Carlos Romero.

Durante más de una década, un sector significativo del peronismo ha mantenido una distancia crítica, cuando no un abierto enfrentamiento, con la conducción kirchnerista del PJ. Este espacio, conocido como «peronismo federal» o «peronismo disidente», agrupa a dirigentes con peso territorial e histórico que se opusieron al centralismo político y a las decisiones estratégicas de los gobiernos de CFK. Entre estas figuras destaca Juan Carlos Romero, exgobernador de Salta y senador nacional durante varios períodos. Romero encarna como pocos la tradición del peronismo del interior, con un estilo propio y una base de poder construida durante décadas.

¿Qué representa Juan Carlos Romero?

Juan Carlos Romero representa una pieza clave en este tablero en reconfiguración. Su trayectoria política es extensa. Su nombre genera respeto dentro de amplios sectores del partido, incluso entre quienes no compartieron su alejamiento de la cúpula kirchnerista. Sin embargo, es preciso reconocer que su estructura política actual en Salta ya no es la de antaño. Aunque conserva influencia y contactos, carece de la maquinaria partidaria dominante que tuvo durante sus gobiernos. Este es un factor crucial a considerar en cualquier movimiento que emprenda.

Ante el debilitamiento evidente del núcleo duro kirchnerista tras la condena, surge la especulación sobre un posible retorno de Romero y otros referentes del peronismo federal a las filas activas del PJ nacional. La lógica es clara. El espacio de poder que deja vacante CFK es inmenso. El partido necesita figuras con peso y experiencia para intentar recomponerse frente a un gobierno nacional opositor y una interna compleja. Para Romero, acercarse o reintegrarse plenamente al PJ podría ofrecerle una plataforma institucional invaluable. Desde allí, podría impulsar lo que muchos interpretan como su última gran jugada política una candidatura a un cargo parlamentario nacional, quizás nuevamente al Senado.

No sería un camino sencillo. El Partido Justicialista está lejos de ser un territorio despejado. La interna promete ser feroz. Los gobernadores e intendentes con fuerte raigambre local, como Martín Llaryora en Córdoba o Gustavo Sáenz en Salta, pujan por espacio. Dirigentes como Juan Schiaretti también representan alternativas. Aún así, el nombre de Romero posee un peso simbólico y una experiencia que pocos pueden igualar dentro del arco peronista no kirchnerista. Su capacidad negociadora y su conocimiento de las estructuras partidarias son activos importantes.

Un futuro incierto

La hipótesis de un retorno de Romero al PJ central no parece descabellada en este contexto de crisis. Sería un movimiento calculado, buscando capitalizar el momento de transición y debilidad del kirchnerismo tradicional. Buscaría posicionarse como una figura aglutinante para el peronismo que anhela un rumbo distinto, más ligado a las provincias y menos al centro porteño. Una candidatura al Senado desde el PJ le otorgaría una tribuna nacional y un cierre a su extensa carrera. Sin embargo, dependerá de su habilidad para tejer alianzas internas, superar resistencias locales en su propia provincia y demostrar que su liderazgo trasciende la nostalgia.

El futuro inmediato del PJ es una incógnita. La condena a Cristina Kirchner actúa como catalizador de fuerzas latentes. El posible regreso de figuras como Juan Carlos Romero al corazón partidario simboliza una de las posibles vías para la reconstrucción justicialista. Representa un intento de recuperar tradiciones y espacios de poder cedidos durante el ciclo kirchnerista. Si Romero logra concretar este movimiento y lanzar su candidatura, será un testamento de su astucia política y una señal clara de que el peronismo intenta, una vez más, reinventarse desde sus bases históricas, aunque el camino esté lleno de competidores y obstáculos. El tablero del PJ está en movimiento, y Romero busca reposicionar su pieza.