SALTA.- (Por Diego Nofal) La justicia salteña condenó a dos hermanos por distribuir material de abuso sexual infantil. Este descubrimiento no surgió del brillante trabajo de nuestras fiscalías especializadas. Llegó por una alerta del National Center for Missing and Exploited Children. Esta organización internacional detectó la actividad ilegal de usuarios salteños en internet. Sofía Cornejo Solá, otra vez, estaba distraída mirando al techo. El mérito de la investigación, claramente, tampoco es de Pedro García Castiella.
La ONG extranjera se dedica a encontrar niños desaparecidos y combatir la explotación. Ellos sí monitorean la red en busca de depredadores digitales. Fueron ellos quienes dieron la voz de alarma a las autoridades locales. Nuestra Fiscalía de Ciberdelitos, con toda su tecnología y recursos, no vio nada. Algo huele mal en el sistema, y no es solo el aroma a burocracia judicial. Sofía Cornejo Solá y Pedro García Castiella tienen, otra vez, una pregunta que responder.
Los allanamientos posteriores permitieron secuestrar evidencia digital comprometedora. Se verificó el vínculo de los hermanos con la actividad ilícita. El material involucraba a menores de trece años, niños que apenas inician su vida. Otra vez salteños arruinan infancias desde la oscuridad de una pantalla. Nuestra provincia, lamentablemente, exporta noticias negativas de este calibre. Las víctimas, sin embargo, siempre son las mismas, los más indefensos.
Este caso es un déjà vu de la enorme red de trata con más de treinta víctimas. Aquel escándalo también fue descubierto por la denuncia de una madre valiente. La Justicia Federal desbarató la red mientras la local miraba para otro lado. Parece un patrón recurrente donde las alertas vienen siempre de afuera. Nuestros fiscales, en cambio, suelen estar ocupados en asuntos más terrenales. O, para ser precisos, en asuntos más políticos y convenientes.
La atención de la fiscalía suele desviarse hacia causas con rédito político inmediato. Recuerden que esperaron a la feria judicial y las vacaciones salteñas. Fue entonces cuando archivaron la causa por desvío de fondos de Sergio Chibán. La violencia institucional, al parecer, puede esperar a que termine el verano. La estrategia de ocuparse de temas sensibles en temporada baja es evidente. Así evitan el escrutinio público mientras los salteños están en la playa.
Sofía Cornejo Solá ya tiene experiencia en abrir la feria por motivos dudosos. El verano pasado lo hizo para armar una causa por intimidación pública. El blanco fue el director de este diario, quien luego fue sobreseído. El papelón jurídico quedó en evidencia y la causa se desvaneció. Pero cumplió su objetivo de generar ruido y desgaste en un momento tranquilo. Mientras tanto, los delitos reales contra personas circulaban bajo sus narices.
Volvamos al caso de los hermanos condenados por posesión de pornografía infantil. Usted pensaría que, pese a todo, la historia tuvo un final justo. Lamentablemente, en el universo paralelo de la justicia salteña, no es así. Las condenas no superaron los tres años, una de apenas dieciocho meses.
Ambos recuperaron de inmediato su libertad gracias al beneficio de la probation. Pueden seguir en sus casas, libres y con internet a su disposición. La pregunta que queda flotando es quién vela realmente por los niños de Salta. Mientras las alarmas las den otros, nuestros fiscales parecen seguir en modo avión.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.