SALTA – El gobernador Gustavo Sáenz volvió a apelar al esquema de recompensas para dar con prófugos de la Justicia y anunció $10 millones por información certera sobre Jonatan “Camboya” Jordan Peloc, replicando la metodología utilizada en la captura de Daniel Orlando Serapio. Sin embargo, mientras se relanza el mecanismo, persiste una incógnita clave: qué ocurrió con la recompensa prometida en el caso anterior y si efectivamente fue abonada al baqueano que aportó los datos decisivos.
En el caso de Serapio, fue detenido el 28 de febrero en una cueva cercana a la estación de tren Diego de Almagro, tan sólo un día después de que el mandatario provincial anunciara una recompensa exactamente igual. Sin embargo, no se dio a conocer públicamente si el pago fue realizado a la persona o grupo de personas que dio el dato sobre el hombre que asesinó a Natalia Cruz, su expareja.
Búsqueda con limitaciones
Ahora, la escena vuelve a repetirse con Jonatan Jordan Peloc, quien se escapó de la Alcaidía General de la ciudad de Salta. El hombre estaba detenido con prisión preventiva por homicidio agravado. Por su peligrosidad, la recompensa se ubica entre las cifras más altas ofrecidas en causas provinciales recientes.
Sin embargo, hay un dato que no debe escapar a la situación. Según el Decreto N° 178 del Ministerio de Gobierno, Derechos Humanos y Justicia, el pago de $10.000.000 se otorgará solo a quienes no hayan intervenido en la evasión y entreguen información veraz y comprobable. De esta forma, a pesar de la urgencia en la captura del prófugo, las posibilidades de encontrarlo se reducen drásticamente.
La reiteración del esquema de recompensas expone tanto la urgencia del Gobierno provincial por capturar prófugos peligrosos como las limitaciones del propio mecanismo, pese a que la recompensa sirve como anzuelo para efectuar las detenciones. Sin transparencia sobre el pago en casos anteriores, la credibilidad del sistema queda en entredicho y podría desalentar la colaboración ciudadana. En este contexto, más allá del monto ofrecido, la efectividad de la medida dependerá no solo de la difusión, sino también de la confianza pública en que las promesas oficiales se cumplen.