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Opinión

Para “El Indio” sí; para el Día del Periodista, no

Ni el intendente Emiliano Durand, ni el gobernador Gustavo Sáenz hicieron mención o referencia por el Día del Periodista. En contraste, ambos funcionarios sí subieron fotos de Carlos Alberto “El Indio” Solari en sus redes sociales para treparse a la ola viral del ídolo popular que hoy llora todo un país.

Gustavo Sáenz

SALTA.- (Por Renato Ocampo) Ni el intendente Emiliano Durand, ni el gobernador Gustavo Sáenz hicieron mención o referencia por el Día del Periodista. Las cuentas oficiales de los gobiernos tampoco. En contraste, ambos funcionarios sí subieron fotos de Carlos Alberto “El Indio” Solari en sus redes sociales para treparse a la ola viral del ídolo popular que hoy llora todo un país. ¿Hablaran algún día de la pauta oficial que se gastan para el blindaje?

Hoy el Top 50 de lo más escuchado en Argentina en Spotify tiene en su mayoría canciones de Solari y los Redondos, sin mencionar medios de comunicación y redes sociales que continúan con el tema de la muerte de El Indio como tendencia.
Tanto Emiliano Durand como Gustavo Sáenz supieron leer “la ola” y se subieron a primera hora. Durand solo con una foto en sus redes personales y Sáenz con sus típicas frases armadas para la ocasión. ¿Conocerán realmente sus canciones? Habría que hacerles un “Test Ricotero” para determinar cómo es la cosa aquí.
En contraposición, ayer domingo 7 de junio se conmemoró un nuevo “Día del Periodista” en nuestro país. Ninguno de ellos realizó comentario ni publicación alguna, tampoco lo hicieron a través de cuentas oficiales de gobierno, absolutamente nada.

El análisis es bastante simple, estamos ante dirigentes oportunistas del “trending”. Como periodista uno tampoco espera demasiado de funcionarios que particularmente no son afines, ni nunca lo fueron, a los medios de comunicación, menos a los periodistas, y mucho menos aun cuando se trata de periodistas que puedan llegar criticar o cuestionar sus acciones en la gestión.
En Salta desde hace décadas hacer periodismo es prácticamente un acto de solidaridad para la comunidad y la pasión que nos mueve para seguir trabajando de esto y no dedicarnos a otra cosa.

Los sueldos y las condiciones laborales que imperan en el rubro son de pobreza absoluta. Ninguno cubre una canasta básica y la mayoría se encuentra en informalidad o bien facturando servicios y pautas oficiales a las instituciones públicas para intentar sobrevivir. Muchos trabajan en más de un medio de comunicación e incluso los fines de semana con transmisiones deportivas o en otro emprendimiento o rubro para completar los ingresos que necesitan sus familias.
Esto ha llevado indefectiblemente a una censura y autocensura total en Salta. Lógicamente no podes criticar al que te da de comer, y si pudieras financiarte de otro modo, los aprietes, amenazas y presiones que van a ejercer sobre vos van a ser insoportables hasta que puedan comprarte o borrarte del mapa.

Tenemos antecedentes recientes de radios cerradas, programas de años que se dieron de baja por criticar al gobierno y presiones permanentes hacia colegas que intenten tener una mínima visión crítica de la realidad de las gestiones que nos gobiernan.

Es triste ver como una profesión tan necesaria para la vida en comunidad termina siendo tan bastardeada. Desde el actual gobierno nacional especialmente, hasta los dirigentes de nuestra provincia. “Ensobrados”, “Pauteros”, “Amarillistas”, “Sensacionalistas”, “Mentirosos” y tantos adjetivos más que suelen utilizarse cuando se habla del trabajo periodístico.

La mirada cambia cuando llegan las elecciones. Año de por medio, el arco político recuerda que tiene que “quedar bien” con el periodismo y empieza a repartir plata como loco para todos lados, con el fin de conquistar voluntades en las urnas. De todas maneras, en Salta la “repartija” no es equitativa. La pauta oficial tiene un sesgo brutal que solo se le adjudica a los que “se portaron bien”, tienen alguna amistad previa o vínculo directo con el poder de turno para acceder. El resto pasa a “lista negra “y queda relegado totalmente. Es una distribución de dinero público totalmente discrecional para personas que se dedican básicamente al mismo trabajo.

La información de la pauta oficial esta guardada “bajo 7 llaves”. Tanto es así que solo es posible acceder a través de pedidos judiciales, como lo hicieron los libertarios recientemente con la Municipalidad, o bien como lo hacía años atrás Gonzalo Guzmán Coraita con el gobierno provincial. El problema central aquí es que no existe una regulación legislativa para su distribución en Salta y esos números no se hacen públicos al 100%, mientras los montos asignados a medios y periodistas afines aumenta exponencialmente año tras año. De esta forma se asegura el llamado “blindaje mediático” que evita criticas u opiniones que molesten al poder de turno.

Si llegaste hasta acá con la lectura es porque sos un colega, un auditor del gobierno del municipio o algún funcionario curioso sobre el tema probablemente.
Nadie está pidiendo una placa, ni una cena o agasajo. Solamente digo como funciona esta dinámica de la profesión en una ciudad y una provincia amordazada por dirigentes intolerantes, rencorosos, y anti democráticos. Porque atentar como lo hacen diariamente contra nuestra profesión es atacar la democracia y la libertad de expresión.