Todo se complicó. La lluvia despertó la mañana de Hockenheim para darle una alto grado de incertidumbre a la competencia de Fórmula 1. El GP de Alemania comenzó con el Auto de Seguridad en pista que les permitió a los pilotos girar a velocidad moderada para testear la pista que presentaba mucha agua. Luego se posicionaron todos en su lugar de largada y así se puso en marcha la competencia. Y todo estaba por descubrirse detrás de una gruesa estela de agua.

La primera parte de la competencia fue una dura batalla de los pilotos entre ellos y con ellos mismos. Poder controlar su potencial sobre el agua pensando en los pronósticos que mandaba mensajes inciertos sobre la posibilidad de nuevas precipitaciones. Los equipos centraron la atención en los compuestos que debían calzar en el momento justo. En esa danza de incertidumbre, Ferrari sacó a relucir una buena estrategia que le permitía a Charles Leclerc avanzar y posicionarse como uno de los serios candidatos.

Atrás Vettel avanzaba en su carrera por lograr superar rivales en una condición totalmente adversa, pero que le servía como una gran complicidad para buscar alcanzar su objetivo. Mientras tanto los Mercedes dominaban, pero no lograban dar una imagen de superioridad. La lluvia mermaba y las estrategias empezaban a intervenir en el destino de la competencia. Ferrari fue el primero en dar el golpe y llamó a Sebastian Vettel para calzar neumáticos intermedios de lluvia cuando la pista empezaba a cambiar.

Esto sirvió para trasladar el concepto a Leclerc, quien estaba en las primeras posiciones. Mientras tanto, la carrera entraba en una zona peligrosa, donde el piso alemán se transformaba en una trampa que pocos podían interpretar. Verstappen se mantenía expectante y frío luego de una largada complicada. A esta altura, el destino de la competencia no tenía un rumbo definido y todo estaba en manos de la suerte y tal vez la pericia de los pilotos que enfrentaban la lluvia.

Después de la mitad de la competencia apareció la debacle de Mercedes Benz. Inesperadamente todo salió mal para el equipo alemán. El inglés Lewis Hamilton tuvo todo en contra. Una salida de pista, la rotura del ala delantera, el ingreso a los pits cortando camino que le valió una penalización de cinco segundos y luego todo eso se paga caro. Tanto así que en su momento se encontraba en la última posición una imagen que nadie auguraba en ésta Fórmula 1 actual.

Para cerrar el fin de semana de Mercedes Benz, Valtteri Bottas se fue afuera, golpeó el W10 cuando tenía a su alcance la chance de llegar al podio salvando el honor de la escuadra en el Gran Premio propio, en su casa. Pero nada pudo ser y el equipo local tuvo que agachar la cabeza y retirarse en silencio sin poder festejar. Tal vez esa suerte del sábado que le permitió quedarse con la pole, este domingo los abandonó y los resultados quedaron a la vista de todos.

La última parte de la competencia fue electrizante. Algo que no se veía desde hace mucho tiempo. Algunos pilotos que tomaron sus recaudo en el inicio como Stroll, Sainz, Albon, o el mismo Daniil Kvyat peleaban por los primeros lugares. Pero en ese cúmulo de juventud y destreza se mezclaba Sebastian Vettel con su experiencia y una Ferrari que respondió muy bien en la competencia haciendo olvidar todo lo sucedido el sábado. Y confirmó la reivindicación que buscaba el alemán en su tierra, luego del error cometido el año pasado.

Max Verstappen fue el piloto que entendió muy bien la carrera acompañado por las decisiones de su equipo. Perdió en la largada, hizo un trompo con los neumáticos nuevos y así logró avanzar superando los obstáculos, que lo dejaron en la primera posición con un auto muy equilibrado. Detrás Sebastian Vettel alcanzó un resultado que puede marcar un punto de partida para Ferrari entre tantos desencuentros. Todavía falta acoplar a Charles Leclerc, que volvió a cometer un error propio de la juventud, en este ensamble que necesita el equipo italiano para volver a la lucha.

La sorpresa la dio Daniil Kvyat, quien logró subirse al podio con un Toro Rosso en inferioridad de condiciones, pero con una estrategia que supo imponerse a su reducción técnica. El ruso logra un importante resultado cuando los rumores sobre la continuidad de Gasly se imponen cada día más. El francés tuvo altos y bajos durante todo el fin de semana. Sin embargo, la realidad marca que por ahora las dudas son una constante en su manejo para asegurarse su butaca en la próxima temporada.