Honda logra revertir la mala imagen que dejó en McLaren

El equipo Red Bull y Max Verstappen ha sido la dupla que más creció en la presente temporada de la Fórmula 1. Mercedes dominó como se esperaba. La decepción tal vez fue Ferrari, que amenazó en los test de invierno con un modelo SF90 que parecía llegar a la escena del ‘Gran Circo’ para desplazar a los alemanes, y establecerse con un pie firme dentro de la lucha por los títulos. Pero nada de eso pasó en la casa italiana y la realidad hoy es totalmente distinta a la esperada.

Los austriacos con Verstappen apostaron fuerte a un cambio de motor para este año abandonando a Renault por el regreso de los buenos momentos con Honda. Para ello primeros utilizaron la escuadra de Toro Rosso para experimentar. Al final cuando las condiciones empezaron a ser favorables, se decidieron por el cambio para ir en búsqueda de un futuro que en esta mitad de temporada parece haberse hecho realidad, o por lo menos los números así lo condicionan.

El joven holandés de 21 años ya logró dos victorias dentro del presente certamen, ha subido al podio en cinco ocasiones y en lo que va del año nunca se cayó de los cinco mejores en el clasificador final de cada competencia. Esta estadística lo lleva a sumar 181 puntos para posicionarse en la tercera colocación del campeonato detrás de Bottas y Hamilton, que domina el certamen. Hoy Verstappen está muy cómodo con la potencia del impulsor Honda, y eso se traslada a la pista de manera inmediata.

«Al comienzo de la nueva asociación con Honda, siempre fui muy cauteloso. Sabía que eran buenos y que obtendrían buenos resultados, pero obviamente tuvimos nuestros propios problemas a principios de año, ya que el coche no era exactamente lo que queríamos que fuera por alguna razón» aseguró Max, que a principio de este año 2019 no aparecía como uno de los principales candidatos. Sin embargo, se fue ganando su lugar a fuerza de buen manejo, acompañado de un auto equilibrado desde lo aerodinámico con muy buena potencia.

«Cuando empiezas a mejorar tu coche y empiezas a acercarte, necesitas ese pequeño empujón extra del motor. Ferrari lo está haciendo y Mercedes hasta cierto punto lo está haciendo» comentó Verstappen que mantiene los pies sobre la tierra. «Así que necesitábamos ese pequeño empujón para hacerlo, y ahora, de repente, cada fin de semana, estamos allí o cerca» detalló Max, destacando el poderío que alcanzó la casa de origen japonés con la unidad de potencia que le suministra al equipo.

Todo cambió en el GP de Austria. Allí, Red Bull corría de local y la afición llenó el Red Bull Ring vestidos de color anaranjado que simboliza a los hinchas de Verstappen. El holandés demostró todo el poderío del impulsor, que le permitió llegar al final de la competencia con una confiabilidad tal, que a tres vueltas de la bandera a cuadros le arrebató la primera victoria a Charles Leclerc. Quedaba claro que la combinación equipo-motor era la adecuada y habían encontrado el camino.

«Por supuesto que estoy satisfecho. A principios de años tuvimos que lidiar con varios problemas por nuestra parte. El coche no hacía lo que queríamos exactamente. Hemos trabajado duro en la fábrica para tener piezas nuevas en el coche lo antes posible. Adrian estaba, por supuesto, en la cima y eso ha significado que hemos tenido un coche cómodo para pilotar desde Austria» concluyó Max Verstappen, que espera la segunda parte de la temporada como el principal adversario peligroso.