Madre de Facundo Campazzo: «Mi hijo sólo quería jugar en la Liga, nunca imaginó esto»

Fuente: Twitter oficial de CAAB.

Facundo Campazzo es quien está dejando chiquitos a sus rivales de más de 1,95 metros de altura, a quienes no tiene problema alguno en sobrepasarlos o dejarlos en ridículos. El mismo pasó situaciones complicadas en su vida y es por ello que María Elena Avedano, la mamá del base de la Selección Argentina, dio a conocer datos emocionantes sobre él. La «Albiceleste» juega el próximo domingo la final del Mundial de China 2019 ante España y el cordobés aún no puede creerlo.

«Aquí estoy, muy contenta. Pero tratando de asimilar todo esto. Es muy fuerte. Mucha gente llama, para felicitar, preguntar y muchas cosas más. Hasta nosotros estamos asombrados con todo lo que está haciendo y lo que la gente dice de él. Todo ha pasado tan rápido en estos años que uno no se da cuenta lo que logrado Facundo, adonde ha llegado y todo lo que ha conseguido», comenzó diciendo la emocionada madre de Campazzo.

«Lo veo muy bien en la cancha, está rápido y disfruta todo lo que está haciendo, que es lo más importante. Se lo nota tranquilo, afianzado, maduro y con ganas de seguir siendo cada vez mejor. Lo que veo afuera se refleja adentro. Está muy bien en su vida personal y eso se nota. Sobre todo desde que se casó y está esperando su hija», resaltó María, sobre Facu y la bebé que está esperando con Consuelo, la mujer del jugador.

Facundo Campazzo y su familia.

En re relación a su vida de niño, Avedano contó una anécdota entre risas: «De chico, Facu era terrible. No en conducta, porque en la escuela se portaba muy bien, sino por su hiperactividad. Siempre estaba haciendo algo y me vivía diciendo que estaba aburrido»,En casa vivía jugando con la pelota de básquet, tirándola contra el techo. Y un día, de tanto tirarla, hizo caer un enorme pedazo de revoque que se cayó arriba de la TV y la Play. ¿Qué le dije? Que no la lance más para arriba, tuvo suerte que no le cayó encima».

«Yo fui deportista toda la vida. Jugué al hóckey sobre césped hasta los cuarenta y ocho años. Quería que él y su hermano hicieran alguno, sí o sí. El mayor se lo quiso llevar al fútbol, para ver si le gustaba. Facu arrancó, jugaba muy bien y en un momento me pidió seguir con los dos a la vez. Ahí me puse firme, le dije que los dos a la vez era imposible, que tenía que elegir porque prefería que hiciera uno bien y no dos, mal. Y él se quedó el básquet. Tendría once años, calculo. Eso sí, el entrenador de fútbol me quiso matar cuando dejó porque me decía que Facu era el mejor jugador que tenía de su edad», explicó.

El esfuerzo de María por Facundo

La madre del cordobés viajaba cada dos meses un viernes, en colectivo por diecisiete horas hasta La Feliz. Luego pasaba el fin de semana con su hijo y el lunes repetía nuevamente la rutina para estar trabajando otra vez el martes. Este fue el arduo trabajo que ella realizó durante los siete años que Campazzo pasó en Peñarol. «En los primeros tiempos lo hacía porque quería ver dónde vivía, con quién se juntaba, qué hacía. Tenía quince años, estaba solo en una ciudad turística con muchas tentaciones. Y después lo hacía para visitarlo y disfrutar unos días con él», destacó.

Campazzo no teme a sus rivales, pero si a otras cosas

«Siempre tuvo miedo a la oscuridad. Terror diría, se levantaba a los gritos, porque tenía pesadillas muy feas. Tenía que dormir con una luz prendida, aunque sea la del televisor. Y, al principio, en Mardel llamaba a Echevarría o algún dirigente por ese tema y terminaba durmiendo en sus casas. También a los aviones y a las alturas, pero ya no tanto. Ahora se le ha pasado», culminó diciendo entre risas, María Elena Avedano.