Fuente: Twitter oficial de CAAB.

El papá del máximo referente de la actualidad en el seleccionado argentino de básquet dialogó con la prensa y se adentró en los detalles personales de Luifa. El experimentado jugador está jugando de tal manera que parece su primer Mundial de Básquet, pero en lleva algunos más. Sus actuaciones en cuartos de final ante Serbia y en semifinal con Francia han dado de qué hablar y es el alma del equipo. Ahora, se viene la final ante España.

«Antes del Mundial, salía a correr a las siete de la mañana, con un frío de morirse. Y se la pasaban entrenando. Horas y horas sin volver a casa, sólo entrenándose para lo que venía. Repitiendo una y otra vez un ejercicio. Como Rocky en la película. Realmente es increíble lo que ha trabajado para esto», resaltó el padre del jugador argentino, haciendo referencia al entrenamiento personal que tuvo Luis en campo de Castelli durante catorce semanas.

«Luis es muy testarudo. Se le pone algo en la cabeza y lo hace. No para. Él quería llegar muy bien al Mundial. No pensaba ir a sentarse en el banco o limitarse a dar consejos como un líder. Quería jugar. Y jugar bien. Y para eso sabía que debía terminar de cambiar su juego, ponerse más ágil, más veloz. Luis es un estudioso del juego y se dio cuenta a tiempo de los cambios que venía teniendo el básquet. Comenzó a modificar cosas, le agregó otras y mirá el nivel que tiene ahora», destacó Mario.

Mario Scola.

Con respecto a la actualidad que está teniendo y sus entrenamientos personalizados, el señor Scola dijo: «El nivel de juego sí me sorprende, la verdad; el trabajo no, porque siempre fue un obsesivo y quiere cumplir cada cosa que se propone. Desde febrero tenía planeado lo que iba a hacer en Castelli y me pidió que en marzo empezara a dejar todo listo porque iba a estar concentrado por más de tres meses, y jamás creí que de verdad se exigiera tanto».

«Hace dos años que vive con él allá. Son dos locos del entrenamiento. Marcelo le ha cambiado todo, desde la alimentación hasta la preparación física. Ahí está el secreto de la vigencia», en relación a sus números. Scola promedia 19,3 puntos, 47% en dobles, 43% en triples, 85% libres y 8,1 rebotes para ser gran candidato a MVP de este torneo. A los treinta y nueve. Y pensar que en el Mundial 2006, con veintiséis, sus medias fueron claramente menores: 14,3 puntos, 50% dobles, 69% libres y siete rebotes.

«Realmente todo eso es increíble. Y lo que me impacta es lo que está jugando: esta vez fueron treinta y cuatro minutos y promedia veintinueve minutos. Además, en aquel Mundial de japón sólo tuvo veinticinco minutos de promedio. ¡Qué locura! Y pensá que lo de hoy lo hace ante rivales mucho más grandes físicamente, siendo defendido por dos y tres jugadores por momentos», informó sobre su hijo, de quien está muy orgulloso.

¿Cómo es Luis Scola durante un torneo de tal magnitud?

«Hablamos antes del duelo Francia-USA y yo le dije ‘juguemos un tiempo con cada uno’ tratando de sacarle presión. Y me contestó que me quedara tranquilo, que le iban a ganar a cualquiera de los dos. Lo noté muy enchufado, creyendo mucho en el equipo. Me lo dijo hace tiempo y me lo ratificó al volver de Lima, que confiaba mucho en este equipo, que estaba para cosas importantes. Se encierra mucho y no le gusta que lo molesten. Ahora está más abierto», culminó diciendo Mario Scola.