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BASQUETBALL

Argentina, la Selección que revolucionó el Mundial de Básquet

El equipo argentino llegó hasta la final, previamente clasificando como el mejor de América para los Juegos Olímpicos.

Fuente: Twitter oficial de CAAB.

El equipo argentino se lució en cada duelo hasta la final, cuando se topó con un juego consolidado y totalmente diferente a cualquier otro del mundo. España fue muy superior a Argentina en la disputa y se quedó con un nuevo Mundial de Básquet. La celeste y blanca llegó hasta la cita por el máximo trofeo, previamente quedando clasificada como la mejor de América para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Todo parecía que sería muy lejano para el combinado de Sergio Hernández, pero la unidad y esperanza fue más fuerte que cualquier pronóstico deportivo. Si de sueños se vive, definitivamente los representantes de la «Albiceleste» en este deporte han sabido como vivir y entregar ilusión a todo un país para lo que viene. Fueron más fuertes que cualquier estadística y dejaron en el camino a dos grandes de los pesos pesados.

Pasó Corea del Sur, Nigeria, Rusia, Venezuela, Polonia, Serbia y Francia. Seguramente más de una persona en el mundo daba una previa con uno o dos partidos ganados de los mencionados anteriormente. Esto no fue así y, como todo el planeta vio, Argentina les dio una paliza a todos ellos. Los barrió de la cancha y les enseñó lo más importante de todo: no importa el poder, la fuerza o los apellidos que estén en un equipo, la unidad y la esperanza se hicieron grandes en un plantel que decían desesperanzado.

Al Mundial de China 2019 sólo le faltó un momento para que fuera perfecto para ellos: el título. Ese es el informe de cualquier deportista o persona resultadista que no analiza lo sucedido. El combinado argentino se vistió con una camiseta que quedará marcada en la historia del básquet, demostrando que no hay que creerse grandes para poder serlo. Fueron claros ejemplos para quienes no ven el horizonte, mostrando que la humildad y el trabajo puede llevarte a donde deseas, siendo ese el mayor premio conseguido.

Cuando uno realmente busca algo, debe trabajar en ello y pelear hasta el final para conseguirlo. Este fue el mensaje que se quedó grabado en la cabeza de cada uno de los jugadores de la Selección Argentina. No les pesó estar en una Copa del Mundo sin tener experiencia, tampoco les importó jugar contra los mejores, y mucho menos les interesó tener que golear y dejar atónitos a los principales candidatos al título mundial.

Lamentablemente cayeron en la final, pero sus nombres jamás se borrarán y el «Oveja» Hernández mencionó las palabras justas para levantar el ánimos de los representantes argentinos. «No perdimos la medalla dorada, hoy ganamos la plateada», fue lo que expresó el espectacular entrenador de la celeste y blanca. Toda la razón en lo dicho, ya que de la primera manera se desprecia el trabajo realizado, y en la segunda se da todo valor al mérito y esfuerzo diario. Merecidos subcampeones del mundo resultaron ser.

Más de cincuenta días fueron los que debieron estar fuera de casa y algo más de una decena de ciudades son las que tuvieron que traspasar. Toda una verdadera preparación para lo que lograron y dejaron marcado en la historia. ¿Tanta preparación en vano? Más de dos meses de entrenamientos personalizados para algunos de ellos, ¿sin resultado positivo? ¿Tanto trabajo para nada? No, de treinta y dos equipos que participaron, sólo dos llegaron a la final y uno de ellos fue el combinado argentino, aquel por el que nadie apostaba. Esto recién comienza para ellos y qué mejor que con un subcampeonato del mundo.