Manu Ginóbili marcó una época tanto con la camiseta de la Selección Argentina como también en la NBA con los cuatro anillos que consiguió con San Antonio Spurs. El año pasado decidió ponerle fin a su carrera como profesional luego de 23 años. Incluso su camiseta número 20 fue retirada, lo que significa un honor sólo concedido para unas pocas figuras en la historia de una franquicia en la liga más importante del mundo.

El hito máximo que conquistó para su país fue la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, venciendo en el medio a nada menos que Estados Unidos. Sin embargo, todos sus logros pudieron haber quedado truncos por un accidente que le pudieron haber quitado la vida. En una charla más que interesante con su ex compañero devenido a periodista Fabricio Oberto, contó un hecho que afortunadamente terminó con buena fortuna.

«En 2004 casi palmo durante mi luna de miel. No me maté de pedo. Se me vino un auto de frente que pasaba a un camión en una curva. Me tiré a la banquina y empecé a derrapar. Podría haber matado a alguien, podría haberme estampado contra un árbol, me podía caer en un precipicio o darme de frente con él. Ahí no había un juego olímpico, no había más carrera. Era una moneda al aire. La suerte…», contó Manu sobre el hecho de hace 15 años.

Por otra parte se refirió a la suerte que tuvo en sus inicios. «Hay que tener suerte de nacer en el lugar indicado; si nacía en Gondwana, no sé, no creo que haya jugado… Nací en Bahía Blanca, con padres que les gustaba el básquet, con hermanos que jugaron», afirmó. Su debut profesional se dio en el Club Andino de La Rioja, y posteriormente regresó a su ciudad para jugar en el Club Estudiantes de Bahía Blanca. Luego tuvo su primera experiencia en el extranjero al recalar en el Basket Viola Reggio Calabria de Italia hasta llegar a San Antonio Spurs en la NBA.

Manu comentó cómo vive actualmente tras el retiro profesional. «Estoy viviendo una vida stress free total. No pienso en no dormir por un partido, o pensar en cómo jugar en ese partido. Me canso de pensarlo. Lo disfruté muchísimo la etapa de los playoffs, los esperaba, pero creo que me saturé. Creo que llegué a un tope. Eventualmente volveré a jugar con mis amigos, pero hoy estoy en una etapa de desintoxicación, de desaturación», aseveró.

También recordó un hecho reciente que deja en claro el momento que vive lejos de las canchas. «Los primeros dos meses hacía yoga, tenis… Pero un día llegué al gimnasio para cambiarme y digo «hoy no tengo ganas». Me levanté y me fui. Vine a mi casa a leer, escribir. Es un privilegio increíble. A las 10:30 de la mañana ya no tenía ganas de trabajar y me vine», comentó. Al mismo tiempo afirmó que cuando juega al tenis quiere ganar, pero «no necesita tres horas de preparación».

Por último comentó lo que piensa para su futuro. «Espero llegar a los 90 años. Puede pasar de todo, y mis objetivos pueden cambiar. Hoy están orientados a la crianza de mis hijos, en mi pareja, en mí… Trabajé mucho por 20 años y ahora disfruto de los frutos de esos años. Supongo que en algún momento se acabará esta magia, esta sensación, y volverá la inquietud de algún desafío más grande. Ahora estoy en un momento de paz total», cerró Manu.