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La otra cara de la vida de Michael Jordan

Los hijos de Michael Jordan dieron a conocer la otra cara de la vida de la leyenda del básquet, por lo que se ha vuelto a poner su nombre en lo más alto. La tendencia se reavivó en las últimas semanas a partir del estreno del documental The Las Dance, el que repasa principalmente su última temporada en los Chicago Bulls, sin perder de vista los puntos más importantes de todo su recorrido personal y deportivo. Son Jeffrey y Marcus, dos de sus cinco hijos y que hoy lo acompañan en distintos puestos en los Charlotte Hornets, los que dieron de qué hablar.

“Creo que tal vez en la escuela secundaria, alrededor de sexto y octavo grado. En octavo grado yo era el número 1 en el estado y todos venían a nuestros juegos. Estábamos recibiendo una multitud mayor de lo habitual. Y ahí fue cuando realmente comenzó a instalarse”, comenzó explicando el primero de los dos mencionados, quien dejó una gran polémica de lo que vivían con la fama de su padre en el mundo entero. La leyenda de la NBA era millonario y una verdadera estrella.

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Marcus, de 30 años y segundo hijo de Michael, tuvo un interesante paso por el básquet universitario en University of Central Florida (UCF). “Cuando era más chico tenía cierta presión, pero no era algo que me avergonzara. Yo tuve el privilegio de ver a mi hermano, que es dos años mas grande que yo, y él pasó la peor parte. Pude verlo y asumir que era lo que iba a pasarme a mí”, destacó, haciendo referencia entre el peso que sufrió Jeffrey (32 años) tras sus intentos deportivos en la Universidad de Illinois y en la misma UCF.

“Nos criaron de manera relativamente normal. Digo “relativo” porque no tomé mi primer vuelo comercial hasta que estaba en la secundaria. Crecí jugando Playstation en un avión privado, así que no es normal. Pero mi madre es del lado sur de Chicago, por lo que se aseguró que tengamos los pies en la tierra y visitáramos a nuestros primos. Tuvimos una educación algo normal, yendo a la escuela pública, etcétera”, aseguró también Marcus, haciendo ruido con sus dichos.

No obstante, rápidamente debieron entender que el éxito es un llamador para muchas personas que quieren aprovecharse. “Lo negativo, o lo peor, sería tener que actuar bajo el supuesto de que la gente siempre quiere algo de tí. Ya sea un zapato de Jordan o una conexión de algún tipo. Tienes que esperar que la gente venga con las manos extendidas. Esa es probablemente el único problema”, culminó diciendo, dejando en claro que su padre intentó darles lo mejor que pudo.

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