Fuente: Twitter oficial de @climamza

El plantel profesional del elenco brasileño debía llegar a la provincia argentina el pasado domingo, para enfrentar a Godoy Cruz por los octavos de final de la Copa Libertadores. El avión que los trasladaba se vio envuelto en una terrible ráfaga de viento zonda a pocos minutos de aterrizar, por lo que el piloto lo intentó dos veces y no pudo. A causa de las turbulencias y los problemas de aterrizaje, decidieron salir de allí y viajar a Buenos Aires para hacerlo de manera normal.

Integrantes de la delegación del cuadro paulista brindaron declaraciones luego de lo ocurrido, ya que realmente fue un momento de mucho miedo para quienes viajaban. La incertidumbre y el terror fueron se apoderaron de todos, y hay rumores de que varios jugadores se sintieron descompuestos por el susto. Los brasileños no pasaron un buen momento en absoluto.

«Salimos de Fortaleza a la medianoche y era un vuelo de seis horas a Mendoza. Fue un vuelo tranquilo. Veinte minutos antes del aterrizaje pasó la aeromoza a chequear que las mesas estuvieran cerradas y esas cosas. Allí comenzó un verdadero film de terror y no sabíamos que iba a pasar. Tuvimos muchísimo miedo realmente, jamás pensamos que podía pasarnos algo así», destacó Alexandre Mattos, director de fútbol del equipo brasileño.

Fuente: Twitter oficial de @climamza.

«No se lo deseo a nadie, fue una sensación de impotencia terrible. Estábamos a no sé cuántos metros de altura, a alta velocidad, con mucho ruido y mucha tensión. Fue una sensación de terror la que enfrentamos esta madrugada. Fueron creo que cuarenta minutos de pánico y terror. Todos gritaban ‘¡Calma, calma!’. Fue un momento tenso y demasiado feo», continuó remarcando el dirigente de Palmeiras.

El viento zonda es costumbre para los mendocinos, pero no en esta época del año. Aunque se había previsto por los encargados del clima en Mendoza, no se esperaba que fuera el más fuerte de los últimos años. Más de setenta kilómetros por hora fue la velocidad que alcanzaron los vientos cálidos que azotaron a la provincia argentina. Hubo una mujer muerta, más de sesenta evacuados, destrozos e incendios de gran magnitud.

Según informaron desde la empresa de aviones, el piloto intentó aterrizar dos veces en el Aeropuerto El Plumerillo, pero ambos fueron con resultados negativos por las fuertes ráfagas. Debido a esto se decidió cambiar de ruta y viajar hacia Buenos Aires. Tuvieron que desviarse setecientos sesenta kilómetros hasta Rosario en primer lugar. Realmente una película de terror fue la que vivió la delegación del Palmeiras en Mendoza.