Fuente: Twitter oficial de FC Barcelona.

El elenco catalán no ha comenzado de la mejor manera el semestre, el cual tiene que ser demasiado bueno para olvidar la floja actuación en la UEFA Champions League del año pasado. El vestuario culé no se encuentra de la mejor manera y las relaciones se comienzan a desvirtuar por varios motivos diferentes. A falta de buen juego y sin contundencia en el área rival, Barcelona atraviesa uno de los peores momentos de los últimos años.

Las cosas no han salido como muchos jugadores esperaban en el arranque de esta temporada. Ni en cuanto a la composición final del equipo, ni en relación al trato recibido por los dirigentes, tampoco en lo que concierne a los resultados obtenidos en cancha. El clima no es el mejor en el conjunto azulgrana y eso se nota desde lejos. Un buen grupo se siente defraudado, mientras que Valverde no tiene el mejor ambiente para afrontar los próximos y exigentes compromisos.

El reto principal que tendrán los catalanes es la parte anímica del bloque. Más allá de los apellidos importantes que hay dentro de la plantilla, la cabeza no está donde debería al parecer. La mayoría de los jugadores, y los capitanes especialmente, se posicionaron a favor del regreso de Neymar al Camp Nou. Apostaron claramente por la vuelta de la MSN al feudo culé, y así se lo trasladaron a la directiva que encabeza Josep Maria Bartomeu, quien les aseguró que haría todo lo posible por firmarlo.

Este caso del brasileño ha tenido la mayor participación en el problema, ya que los futbolistas consideran que el club no tuvo nunca un interés real de fichar al atacante brasileño. Los mismos afirman que se trató más de un gesto casi paternal para contentarlos, que de una voluntad enérgica de incorporarlo, a juzgar por las insuficientes ofertas presentadas al PSG. Los jugadores preferían que los dirigentes fueran más transparentes en el caso y sinceros en ese sentido. Entienden que, en cierta manera, se jugó con ellos en todo momento.

Los principales problemas

Neymar dio tantos problemas que, aún ya sabiendo que no llegará, siguen las discusiones. Todo esto se debe a que varios del Barca pudieron ser traspasados en un trueque por el brasileño. El caso más destacado es el de Rakitic, pero también han sido colocados en el mercado Semedo, Dembélé, Todibo y hasta Arturo Vidal, reduciendo su valor. El que peor ha encajado la situación es el internacional croata, que no entiende cómo ha pasado, en unas semanas, de jugador intransferible a moneda de cambio.

Al malestar que presenta el subcampeón del mundo con la directiva, se le suma la idea de Ernesto Valverde, que le consideraba un fijo en el campo no ha contado con él en estos tres primeros partidos de La Liga. El ex del Sevilla ha apostado por continuar en el Camp Nou, pero su recuperación no será fácil. Con Arthur, Frenkie De Jong, Sergio Busquets y Arturo Vidal, las opciones de figurar en el once titular comienzan a desaparecer de a poco.

Por último, el objeto que más ha traído sensaciones encontradas es el caso de Griezmann. El francés no está rindiendo al nivel esperado, por la trayectoria en el campo y por los ciento veinte millones que implicaron su llegada. Le está costando entrar en el equipo y sus compañeros no lo acompañan. Dembélé ha vuelto a las andadas con su falta de profesionalidad con su lesión, y esta actitud no sólo molesta a los dirigentes sino que también pesa en algunos compañeros.