Fuente: Twitter Nápoli_es

Liverpool puso en marcha su defensa del título en la Champions League con una caída. El campeón perdió en su visita al San Paolo contra el Nápoli, que se impuso 2 a 0 con tantos de Mertens y de Llorente en el final del partido. El gol del belga llegó por la vía del penal tras una polémica falta sancionada a Andrew Robertson, mientras que el español selló la cuenta luego de un error defensivo del equipo inglés.

Liverpool y Nápoli ya se vieron las caras en la Champions del año pasado, cuando terminaron en un empate global que acabó siendo favorable a los ingleses. En Italia, Insigne le dio la victoria a los locales, mientras que Salah aseguró el triunfo para los Reds en Anfield; una victoria que le permitió a Liverpool pasar de fase y dejó a Nápoli eliminado. La historia es conocida; los dirigidos por Klopp avanzaron hasta la final de la Champions y derrotaron al Tottenham en la final para ganar su sexta corona europea.

«Cuando vinimos aquí, el año pasado, no tuvimos un buen desempeño. Puedo recordar el análisis después de ese partido y creo que hemos mejorado mucho. Igualmente, será un desafío difícil porque el Nápoli es un equipo muy bueno», había anticipado Jordan Henderson en la previa del encuentro. El capitán no se equivocaba en prever un cotejo complicado que terminaría con los campeones volviéndose a Inglaterra con las manos vacías.

«Será un partido emocional como el del año pasado, equilibrado y muy intenso», pronosticó Carlo Ancelotti en la previa. Equilibrado, sí; intenso, no tanto. El partido fue opaco, sin grandes emociones. Solo una chance clara por bando; una para el Nápoli que contuvo bien Adrián y otra para el Liverpool tras un error en la salida de Manolas que atajó Meret ante un remate cruzado de Salah. Emociones hubo, claro, pero recién en el final.

Ambos equipos tienen en su repertorio el pase largo cruzado como un arma para generar sorpresa. Liverpool, de Van Dijk a Salah. Nápoli, de Mario Rui a Callejón. Fue el español el que desequilibró el partido con una gambeta en el área. Andrew Robertson calculó mal y le cruzó la pierna, pero fue Callejón el que se arrojó sobre el escocés. El árbitro, Felix Brych, vio penal. Y el VAR convalidó. Mertens pateó y venció las manos de Adrián para poner el 1 a 0.

En desventaja a 10 minutos del final, Liverpool no supo cómo reaccionar. Klopp intentó algunas variantes y mandó a Shaqiri y Milner a la cancha, pero no hubo por dónde. Para peor, el que habitualmente no falla, se equivocó. Van Dijk se confió en una salida, intentó darle un pase a Robertson y no hizo más que habilitar a Fernando Llorente, que solo en el medio del área aprovechó para marcar su primer gol con el Nápoli. Partido liquidado.

El campeón arranca así la defensa del título con una caída sorpresiva. Aunque no tanto, si tenemos en cuenta que el año pasado también hubo derrota para los de Klopp en su visita al San Paolo. En el otro partido del grupo, el Salzburgo austríaco venció 6 a 2 al Genk de Bélgica. Más allá del resultado, tanto Liverpool como Nápoli se perfilan para ser los dos equipos que avancen de fase en la zona y no tener que definir el clasificado entre ambos, como el año pasado. En aquella ocasión, triunfó Klopp. Pero hoy, el que sonrió fue Ancelotti.