Giampaolo, en la cuerda floja pero firme: «No pienso renunciar»

Fuente: sitio oficial Milan

El Milan está en situación crítica. En seis jornadas disputadas, el rossonero perdió cuatro partidos, tres de ellos al hilo. La derrota en el clásico contra Inter caló hondo; tras ella, vino una dolorosa caída en Turín cuando había arrancado con ventaja en el partido, pero Torino lo dio vuelta en cinco minutos. Ahora, el panorama no puede ser más oscuro tras caer en San Siro con Fiorentina por 3 a 1. Pese a la ira del público local, Marco Giampaolo asegura que seguirá siendo el entrenador.

«Asumo mis responsabilidades porque estoy convencido de mis ideas. No pienso renunciar», confirmó Giampaolo en declaraciones a la prensa luego de la fea derrota en casa, la cuarta en seis partidos de liga y la tercera consecutiva. Los jugadores y el entrenador sufrieron la bronca de los fanáticos, que les pidieron «más trabajo en la semana» y los despidieron con silbidos y al grito de «vergüenza».

«Los fanáticos están acostumbrados a otra cosa y es justificado que se quejen», concedió el técnico rossonero, que de todos modos consideró que el equipo «debe estar más allá de esto». A última hora del domingo, ya había comenzado a sonar como posible reemplazo de Giampaolo el apellido de una leyenda del club como el ucraniano Andriy Shevchenko. Sin embargo, el entrenador por ahora seguirá siendo el exÉmpoli.

El partido

Giampaolo había tenido consideraciones positivas pese a la derrota tanto ante Inter como en Turín; desde la personalidad para equiparar la experiencia de los jugadores de Inter hasta el juego en ataque durante el primer tiempo ante Torino. Pero en esta ocasión no tuvo nada para rescatar. «Hace tres días, en Turín, tuvimos un juego lleno de personalidad, con destellos de cosas hermosas. Hoy, sin embargo, hicimos todo mal, con poco orden y nula responsabilidad colectiva», sancionó el entrenador.

Fiorentina fue superior al Milan en todas las facetas del juego. Desde el inicio, la dupla de ataque conformada por Franck Ribéry y Federico Chiesa destruyó a la frágil defensa del equipo milanés, que tampoco tuvo respuestas en ataque. Ya con tres goles en contra y el partido liquidado, apenas las incursiones individuales de Rafael Leao funcionaron como una reacción, aunque leve, al desmadre general que fue el equipo.

«Esta noche parecía que no hubiéramos entrenado nunca juntos y esto es lo que más me molesta y decepciona», lanzó con extrema dureza Giampaolo. El entrenador consideró clave el aspecto mental en el nulo funcionamiento de su equipo. «El equipo tuvo muchas dificultades esta noche porque sabía que tenía que ganar. Esto era una carga en los pies y la cabeza. No tuvimos la paz mental necesaria para jugar para ganar».

«No estuvimos a la altura de este estadio», cargó con bronca el entrenador. Giampaolo entendió que el resultado final debía ser lógico «cuando no hacés lo necesario y además del otro lado hay un rival muy fuerte». Si se mantiene como técnico, es de esperar que en el próximo partido habrá cambios. «Si no podemos tener la calidad que el equipo debería tener, al menos incorporaremos cantidad para ser más sólidos». ¿Estará a tiempo?