Fuente: Twitter oficial de FC Barcelona.

El delantero del FC Barcelona, Martin Braithwaite, dialogó con la prensa desde su casa y explicó cómo vive el confinamiento por el coronavirus en el mundo. El nuevo refuerzo de los catalanes echa de menos el terreno de juego, pero aprovecha su estancia en su domicilio, en Madrid, para estar junto a su familia y leer, sin perder de vista los entrenamientos físicos. De esta menera, dejó varias frases importantes de lo que pasa día a día.

Martin, el centrodelantero recién llegado del CD Leganés, fue uno de los destacados del Barca en la goleada al Eibar, quien sólo jugó un puñado de minutos y ya ilusiona a los suyos. El danés debutó con un sólo entrenamiento en Catalunya y estuvo cerca de anotar su primer gol. Se quedó por lo menos con el buen sabor de boca de provocar los dos últimos y la ovación que le brindó su nueva afición. Fue clave en el último tanto y se llevó un pulgar bien arriba.

«Intento no perder mi rutina. Después del desayuno intento relajarme un poco y después empiezo a entrenarme. Más tarde estoy un poco con la familia. Ahora puedo forzarme un poco más, ya que no tengo partido el fin de semana. Trabajas de forma más intensa porque lo haces individualmente. Es más difícil hacerlo solo realmente, no es igual a lo que hacíamos antes. A veces los niños se entrenan conmigo», comenzó diciendo el centroatacante.

El entrenamiento es distinto

«Estoy en contacto con ellos cada día. Les envío fotos y vídeos de los entrenamientos. ¡Así me creen y saben que trabajo! Tengo que darles alguna prueba. Mi dieta es muy limpia. Estoy comiendo muy bien. Fue una sensación extraña. No nos dábamos cuenta de lo grande que era la situación. Parecía una película de terror que no iba a llegar. Sinceramente creo que nadie esperaba todo esto y menospreciaron el poder que tiene», señaló.

Además, Martin también dijo: «Será increíble cuando podamos volver a entrenar juntos, todos estamos ansiosos de que así sea y que toda esta locura se termine de una vez por todas. Estar en el terreno de juego. Es como poner un animal en una jaula. Está feliz de que esté con ella. La estoy ayudando, pero es una mujer fuerte y estoy orgulloso de ella. Pasamos el tiempo con juegos de mesa, películas. El hijo mayor toca el piano, aunque no creo que me pueda enseñar…».