Caster Semenya: «Que juegue al fútbol no implica que deje el atletismo»

El caso Caster Semenya es el más polémico del deporte mundial en los últimos años. La decisión de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) de imponer regulaciones a los atletas que tienen altos niveles de testosterona en el cuerpo, como en el caso de la sudafricana, ha derivado en discusiones respecto a los derechos humanos y la justicia deportiva. Tras la última medida impuesta por la IAAF, Semenya dejó de correr y en los últimos días se confirmó que en 2020 jugará en la liga de fútbol de Sudáfrica. Sin embargo, asegura que no dejará el atletismo.

«Ser una jugadora de fútbol no implica que no vaya ser una atleta nunca más. Solo para dejar las cosas en claro», escribió la campeona olímpica en su cuenta de Twitter. Hace unos días, Semenya confirmó que participará desde 2020 en la liga sudafricana de fútbol. Jugará para el equipo JVW, formado en 2013 por la actual capitana del seleccionado nacional, Janine Van Wyk, que también fue clara respecto al futuro de la atleta.

«No ha dejado el atletismo para nada. Eso me lo dejó claro desde el comienzo», declaró Van Wyk a medios locales. «En este momento está en un descanso y por eso tiene tiempo para hacer cosas diferentes. Estuvo en dos entrenamientos con el equipo y podés notar que el fútbol está ahí, pero igualmente debemos trabajar más porque este deporte es diferente al atletismo», agregó la jugadora de la selección.

«Tenerla en el equipo y en la liga es increíble y creo que las chicas jóvenes van a tomar mucha inspiración de Caster. Es sensacional para el club. El reconocimiento del fútbol en Sudáfrica va a ser masivo», amplió Van Wyk. Por su rendimiento en las pistas, pero sobre todo por su lucha contra las regulaciones de la federación internacional, Semenya se convirtió en la última década en un ícono de la lucha por los derechos de las minorías.

Caster Semenya nació el 7 de enero de 1991 en una aldea de Limpopo, en el norte de Sudáfrica. Desde pequeña mostró condiciones para el atletismo y en 2009, con 18 años, saltó a la fama al consagrarse campeona mundial en los 800 metros. Pero ese éxito fue su cruz. Había mejorado sus registros en casi nueve segundos en menos de un año y eso llamó la atención. Sin pruebas de dopaje, la mirada del mundo del atletismo se centró en su biología. ¿Era mujer u hombre? Entonces le hicieron tests.

«Dejen de molestar a mi hija», pedía por esos días su padre mientras las entidades deportivas le hacían pruebas para determinar su género. Para su abuela, en cambio, no había dudas. «Es mujer, yo la crié. Dios es quien hizo que sea vea así». Tras un año sin competir, la IAAF terminó el proceso contra Semenya. Nunca se dieron a conocer los resultados oficiales, pero se filtró que tiene una condición genética, hiperandrogenismo, que incrementa su nivel natural de testosterona en el cuerpo.

Problemas personales, lesiones, y aunque nunca se hizo público, los cambios hormonales para cumplir con la norma de la federación, alejaron a Semenya del alto nivel. Lejos de sus marcas, en 2015 todo cambió gracias a una atleta india: Dutee Chand, que protestó la regulación ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Le dieron la razón con el argumento de que no había presentada evidencia científica suficiente para determinar que atletas como Chand y Semenya tuvieran ventajas deportivas.

Con la norma paralizada, Semenya recuperó su forma y se consagró campeona olímpica en Río 2016. En 2018 consiguió su mejor marca personal, el cuarto mejor registro de la historia. Pero la IAAF no se quedó de brazos cruzados. Modificó la regulación, la hizo más selectiva y reunió más evidencia. La federación obligaba a Caster nuevamente a someterse a un tratamiento o «competir con hombres». Esta vez, Semenya siguió la batalla judicial. Y fue al TAS. Pero perdió.

Semenya apeló, pero hasta el momento sus recursos no han tenido efecto. La norma entró en vigencia en mayo. En su última carrera, la sudafricana realizó la segunda mejor marca de su vida. Como para demostrar quién es. «Soy una mujer y una atleta de clase mundial. La federación internacional no va a drogarme o evitar que sea quien soy», declaró entonces Semenya. Ahora espera volver a competir. En una cancha de fútbol o en una pista de atletismo.