Nadal: «La ambición tiene que ser personal, no por lo que digan los demás»

Twitter oficial del ATP Tour

Después de la batalla de casi cinco horas que se vivió en el estadio Arthur Ashe el pasado domingo, por la final del US Open, quedó demostrado que la vigencia de Rafael Nadal todavía está intacta. El flamante campeón en Nueva York cumplió 33 años hace poco y se transformó en el jugador con más títulos Grand Slam habiendo superado la treintena (5). Además, quedó a uno del máximo ganador de todos los tiempos, Roger Federer, que tiene 20.

«Las últimas tres horas del partido fueron muy duras para mí, porque lo tenía prácticamente ganado y vi cómo se fue complicando muchísimo, hasta tal punto que estuve en una situación crítica para perder la final. Era una oportunidad para mí, igual que para él, pero hasta el tercer set la tenía encaminada. Fueron muchas horas sufriendo, resistiendo, y tanto el físico como la cabeza estuvieron expuestos a un estrés muy grande», remarcó Nadal.

En relación a su edad, el español expresó: «No me siento mayor. Siempre he pensado que no sé cuándo será mi última victoria, pero ahora estoy en un buen momento. Soy consciente de que los años pasan y uno no tiene que perder de vista la realidad de la situación. Hay que cuidarse más y ser un poco más listo a la hora de elegir las cosas que funcionan mejor. Cuando eres joven puedes seguir jugando y jugando; con la edad debes ser más selectivo».

A pesar de haberse convertido en el tenista con más Grand Slam pasados los 30 años, el número dos del mundo sostiene que se enfoca en él mismo para impulsarse hacia nuevos logros. «La ambición y la motivación tienen que ser personales, no por lo que digan los demás. No me gusta ese espíritu y toda mi vida he intentado no trabajar desde ese punto de vista, porque intenta conseguir cosas desde el rencor. Al contrario, busco trabajar emociones positivas», resaltó.

«Siempre dudé de que pudiera jugar tantos años, pero aquí estoy y soy feliz con lo que hago, disfruto de los objetivos y la competencia», dijo Nadal, dejando la sensación de que le queda cuerda para rato. Respecto al nivel de la final, comentó: «No he vuelto a ver el partido. Cuando estás compitiendo tienes nervios y se hace complicado valorar en su justa medida lo que pasó. Es verdad que tuvo muchos ingredientes que lo hicieron emocionante».

Rafa sabe que, más allá de la ambición, necesita dosificar las energías. «Para mí, ser competitivo es el poder luchar por las cosas que me motivan, que es aspirar a lo máximo. Mi objetivo es darme las mayores opciones posibles de competir en los mejores torneos del mundo durante el mayor tiempo posible. Para conseguirlo, he ido cortando el calendario. Este año solo jugué once torneos. También, gracias a los resultados que obtuve es que puedo acotar los tiempos», aseveró.

El español podría finalizar el año como el líder del ranking. Sin embargo, eso no le quita el sueño: «El número uno no es mi gran objetivo, ni lo ha sido en ningún momento. Es algo que no puedo permitirme perseguir a estas alturas de mi carrera. Debo estar lo mejor preparado posible para rendir al máximo nivel las semanas que compito. Si eso me lleva a ser el número uno, pues muy feliz. La regularidad que mantuve este año fue muy alta y eso es lo que, en verdad, me enorgullece».