Inglaterra y Sudáfrica juegan la final del Mundial de Rugby

Fuente: Twitter oficial de World Rugby.

Este sábado finalizará el Mundial de Rugby Japón 2019 con un choque entre los dos mejores equipos del certamen, o al menos los dos que estarán en la definición. El gran favorito era Nueva Zelanda, pero cayó ante Inglaterra en una final anticipada que se dio en semifinales. Sudáfrica, por su parte, se hizo fuerte en sus virtudes y pasó el desafío de Gales para volver a jugar una final del mundo e ir por su tercera corona mundial.

Inglaterra va por el último golpe

Tras el mayor fracaso de su historia, cuando quedó eliminado en primera ronda en el mundial que organizó en 2015, Inglaterra se reinventó. Contrató al primer entrenador extranjero de su historia, el australiano Eddie Jones, un verdadero especialista que salió campeón con Sudáfrica en 2007 y fue finalista con el equipo de su país en 2003. En cuatro años, transformó al seleccionado británico con un proceso que lo llevó a ser el mejor equipo del mundial.

«Tuvimos cuatro años para prepararnos para este partido. Por eso los jugadores pueden estar relajados porque saben que hicimos el trabajo», dijo el técnico en la previa de la final, que podría concretar una proeza: que Inglaterra derrote en fila a las tres potencias del hemisferio sur. Pero Jones sabe que el desafío no es sencillo. «Sudáfrica no nos va a permitir jugar, va a ser duro. Tenemos que estar dispuestos a chocar físicamente con ellos, pero también a poder imponer nuestro juego».

Con la fuerza sudafricana

Sudáfrica no llegó como un gran candidato, pero siempre es un equipo de temer por su fortaleza física, su practicidad en el juego y su mentalidad ganadora, esa que los llevó a ganar las dos finales del mundo que jugaron, tanto en 1995 en casa como en 2007 en Francia, cuando vencieron justamente a Inglaterra. Para los británicos, en cambio, será su cuarta final. Solo pudieron festejar en 2003, cuando le ganaron a Australia en la única corona de un seleccionado europeo en mundiales.

«No es solo otro partido, es la final del mundo», dijo antes de la definición el capitán sudafricano, Siya Kolisi, que justo en la final jugará su partido número 50 con la camiseta de los Springboks. «Estoy muy feliz, no muchos jugadores han logrado esa marca, pero lo más importante es que haga mi aporte al equipo y todo irá bien. No todos tienen la oportunidad de jugar este partido y las emociones fluyen, pero debemos canalizarlas en el lado correcto».