Francia sorprende a la número 1 del mundo y se consagra campeón de la Fed Cup

Fuente: Twitter Caroline García

La final de la Fed Cup, la competencia más importante por naciones en el tenis femenino, tuvo una despedida a lo grande de su formato tradicional, ya que a partir de 2020 se jugará la definición en una misma ciudad durante una semana como ocurre con la Copa Davis. Francia venció a Australia como visitante en una resolución épica y le aguó la fiesta a la número 1 del mundo, Ashleigh Barty, que quería darle un título de copa a su país tras 45 años.

Kiki la heroína

Barty estaba llamada a ser la gran figura de la serie en Perth. La australiana llegó a la final como la número 1 del mundo y campeona de las finales de la WTA en Shenzhen, ganando así el premio monetario más grande en la historia del tenis. En la copa demostró su capacidad y su presente con una paliza contra Caroline García en la primera jornada, pero en el día definitorio se vio sorprendida por la que sería la figura de la serie: Kristina Mladenovic.

La francesa es una jugadora con mucho potencial que alcanzó a estar al borde de las diez mejores del mundo, pero en las últimas dos temporadas su rendimiento ha caído estrepitosamente. Sin embargo, es un jugadora que sube su nivel cuando juega para su país y este fin de semana lo ratificó. En el duelo contra Barty, sacó de la manga una remontada épica para llevarse el partido en tres sets y sumar un punto que sería vital para el desenlace de la serie.

Dobles definitorio

El triunfo de Ajla Tomljanovic sobre Pauline Parmentier dejó la serie igualada en dos y con la expectativa de la resolución en el dobles. Con cuatro campeonas de Grand Slam en cancha, el peso de la localía no se hizo notar y las francesas Mladenovic y García arrollaron a Barty y Samantha Stosur para conseguir el quinto punto y el título para su país. Una victoria sorpresiva como cierre de la temporada y del formato tradicional de la copa.

Historia francesa

Con el título conseguido, Francia alzó su tercer trofeo de Fed Cup y el primero en 16 años. Las francesas habían jugado su última final en 2016, cuando cayeron ante República Checa, el país más dominante de la última década. Para Australia la frustración es entendible. En casa y con la número 1 del mundo en su mejor forma no pudieron quebrar una racha de 45 años sin títulos tras haber vuelto a jugar una final, algo que no hacían desde 1993.