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FÚTBOL SUDAMERICANO

El hijo del crack uruguayo que debutará en primera división

El joven de 23 años deburará en Fénix cuando se reanude el fútbol uruguayo.

Recoba

El uruguayo Álvaro Récoba fue uno de los jugadores más estéticos y con mejor pegada que se hayan visto en los últimos tiempos. Goles olímpicos, gambetas, tacos, chilenas y rabonas, ofrecía cada vez que saltaba a la cancha a defender los colores del Inter de Mián. Pero ahora, le toca el turno a su hijo: Julio Recoba, un joven volante que milita en Fénix de Uruguay y hará su debut como profesional cuando se reanude la actividad.

Julio Recoba tiene 23 años y además de ser futbolista estudía Derecho en segundo año. Todavía no debutó en Primera División, pero lo hará ni bien vuelva a jugarse al fútbol. Así lo aseguró el técnico Juan Ramón Carrasco, un viejo conocido del fútbol uruguayo. «Voy a hacer debutar en primera al hijo del Chino, tiene unas condiciones notables», sentenció el actual entrenador de Fenix.

Dirigir a padre e hijo

Juan Ramón Carrasco dirigió de manera efímera a la Selección de Uruguay -la Asociación Uruguaya de Fútbol lo echó tras un 0-3 contra Venezuela- entre los años 2003 y 2004. Allí se pudo dar el lujo de entrenar a Álvaro Recoba. Ahora se puede dar la casualidad de hacer debutar al hijo. Habrá que revisar en los libros del fútbol para ver cuántos técnicos tuvieron la posiblidad de dirigir a un padre y a un hijo.

Dos enormes jugadores

Juan Ramón Carrasco fue un mediocampista de una técnica notable. Y también goleador. Es ídolo en Nacional y también en el fútbol argentino. En sus tres años jugando para River Plate de Argentina dejó una marca imborrable ganando tres títulos y reemplazando de manera excelente al máximo ídolo Norberto Alonso. Se lo recuerda por marcarle dos goles a Boca en La Bombonera en un mítico 5 a 2 a favor de River.

El Chino Recoba es el estilo de jugador que todo amante del fútbol quiere sentarse a disfrutar. No distingue camisetas, ni edades, ni fanatismos. Lo más amateur del fútbol se veía en Recoba. Ese amor por la pelota como un niño que juega en la calle, esa pasión por tirar un taco y un caño para ridiculizar al rival y el goce propio. Recoba y Carrasco, dos diez unidos por una técnica hermosa y una misma bandera.