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Salta

Con la inseguridad “al palo”, el gobernador Saenz se mostró en la serenata a Cafayate

Desde hace dos semanas, Salta atraviesa una escalada de violencia e inseguridad que, entre sus víctimas, tuvo vicegobernador. Pese a la delicada situación, Saenz no se perdió la apertura de la serenata, donde mandó a reprimir a manifestantes.

Gustavo Sáenz
Gustavo Sáenz
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Esa “Salta que enamora”, como le gusta repetir a Gustavo Sáenz, parece haber cambiado su encanto por robos violentos, procedimientos antidroga record, denuncias de abusos sexuales y casos de violencia de género, incluso anoche, en la zona sur, se montó un gran despliegue policías por una menor, que habría sido secuestrada.

La situación, en materia de seguridad, se tornó más que compleja y como botón de muestra, basta con mencionar el asalto que tuvo como víctima nada menos que al vicegobernador, Antonio Marocco, quien perdió su teléfono celular a manos de un parte de motochorros.

Aunque el funcionario trató de minimizar el hecho, ante los medios se lamentó por el contenido perdido a manos de los ladrones, como las numerosas fotos tomadas y los grupos de redes sociales que integraba. Su desdicha y bronca por el despojo, en tanto, lo llevó a reconocer lo que la gente siente ante los hechos de inseguridad.

Tal vez por ello, a las horas de conocido el robo, desde el Ministerio de Seguridad salieron a prometer una “lucha sin cuartel contra las bandas delictivas” que, desde hace dos semanas, hacen lo que quieren y no sólo esté ciudad, sino también en las localidades del interior.

El anunció, como ya sucedió en otras ocasiones, se tradujo en más policías en la vía pública. Esta medida, sin embargo, no alcanzó, pues los hechos delictivos no cesaron. Por el contrario, en los últimos días se registraron dos robos importantes en Orán, una ciudad que cada vez se parece más a Salvador Mazza en sus peores épocas de inseguridad.

En Orán

Además de sufrir entre 3 y 5 robo de motocicletas por semana, Orán fue noticia por el millonario robo en una farmacia de la cadena de Pieve, tras cartón un grupo de asaltantes, en una camioneta y fuertemente armados, intentaron entrar a los tiros en las oficinas de la empresa Andreani, lo que finalmente no sucedió gracias a los rápidos reflejos de un empleado.

Ahí nomás, en Tartagal, en la comisaría de Villa Güemes, un preso, Juan Núñez, fue protagonista de una fuga que puso en ridículo a la policía. El detenido, con un enorme prontuario por delitos contra la propiedad, pidió permiso para ir al baño y se escapó.

En esta capital, en tanto, los robos se mantienen en alza, tanto en los suburbios como en los barrios privados. Tampoco se registraron novedades de otro robo millonario en una joyería ubicada en pleno centro de la ciudad, hecho del cual no se sabe nada.

Los casos de abuso sexual y comercialización de drogas a baja escala, en tanto, aumentaron tanto que la Procuración General, a cargo de Pedro García Castiella, habilitó una nueva fiscalía para atender las denuncias por delitos sexuales.

También sumó un fiscal más en la Unidad de Narcocriminalidad, pues los operativos en materia de microtráfico dejaron en evidencia el enorme incremento de bocas de expendio de estupefacientes en toda la ciudad, modalidad que, si bien aumenta en verano, esta vez sorprendió por la circulación local de sustancias prohibidas.

Los hechos de violencia de género, en tanto, ya son una marca conocida en nuestra provincia, la que mantiene vigente la declaración de emergencia en esta materia.

Ante este panorama, el gobernador Saenz, principal responsable de las políticas de Estado en contra del crimen, decidió darle la espalda a la crisis y no perdonó no estar en la antesala de la apertura de la Serenata a Cafayate, donde su presencia no pasó desapercibida.

Represión

Para su desgracia, los vecinos se instalaron a pocos metros de una conocida confitería local, donde se hallaban el gobernador Saenz y el intendente de esa ciudad, Fernando Almada. Al respecto, Silvio Aguirre, uno de los involucrados, contó que se vivieron momentos de tensión. “La policía nos dijo que podíamos protestar libremente y después detuvo a tres vecinos que estaban en la plaza Güemes», cuando el único delito que “cometimos fue pedir agua”.

“La Policía nos dijo que fue por orden del Intendente y del Gobernador, por eso nos sacaron. Nos dijeron que no iban a liberar a los vecinos hasta que el gobernador no se vaya. A uno de los vecinos le tiraron los perros y uno de ellos le mordió el estómago a uno de los detenidos», señaló.

Pero las quejas por la falta de respuestas concretas a los problemas de inseguridad, no son exclusivas del área de Seguridad, sino también del Poder Judicial, cuyos jueces, al parecer, no se ponen de acuerdo respecto a las penas de prisión de los implicados.

En las últimas horas, por ejemplo, Mauro Alberto Sona y Federico López Borelli fueron condenados en una audiencia de juicio abreviado a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional por ser coautores del delito de robo calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada.

Esta pena, dictada por la jueza de Garantías 1, Ada Zunino, se contradice de manera diametral con el Tribunal de Juicio de Tartagal, el que decidió condenar a un ladrón con antecedentes penales a 3 años y 4 meses de cárcel por el robo de un teléfono celular, hecho cometido el 27 de mayo del año pasado.

Lo que se evidencia es que las salas locales del Tribunal de Juicio, se muestra más benevolentes con los ladrones, mientras que, en el distrito norte, Oran y Tartagal, las penas, ya sea por hechos consumados o tentativa, reciben penas de prisión mucho más duras, con lo cual esta disparidad en las condenas, exigen la unificación de criterios.