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Salta

7 de junio – Día del periodista

En este día del periodista recreamos la personalidad de Juan Eduardo Arnau, Presbítero, doctor y periodista comprometido con Dios.

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Por R. Federico Mena-Martínez Castro

El país conmemora el 7 de junio de todos los años el día de periodista desde aquel lejano Encuentro realizado en Córdoba en el año 1938, osea hace ochenta y cuatro años.

Esta fecha recuerda la primera impresión de la Gazeta de Buenos Aires, fundada por Mariano Moreno en aquellos agitados días de la Revolución de Mayo, cuando todo era incierto y había la imperiosa necesidad de comunicar lo que estaba aconteciendo en la ciudad, para acallar los rumores incesantes que circulaban por la falta de comunicación.

Sus redactores primigenios aparte del mismo Moreno fueron Manuel Belgrano y Juan José Castelli circulando por espacio de once años hasta que Bernardino Rivadavia lo suprimió terminando de esta manera la primera experiencia informativa en nuestro país. Se publicaron quinientos cuarenta y un números ordinarios y doscientos cuarenta extraordinarios, y en su primer número Moreno decía: “El pueblo tiene derecho a saber sobre la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran a aquellas reservas y misterios inventados en el poder para encubrir los delitos…” (cualquier similitud con los hechos que ocurren en la actualidad es mera coincidencia).

Mariano Moreno fue una alta expresión de nuestra democracia y así lo manifestó con un énfasis diría casi apostólico: «El periodismo es una profesión que interpreta y trata la difusión informativa como así también el análisis a través de los medios de comunicación social ya sea la prensa escrita, televisión o actualmente internet, cuyo principal propósito es dar a la ciudadanía una información verdadera sin las desviaciones a las que estamos acostumbrados en estos días, como forma de servir con honestidad los asuntos de interés público«.

Es en la época actual debido a la impresionante expansión tecnológica y sus técnicas especializadas para recabar y difundir con rapidez las noticias, estas pueden evitarse sin las fastidiosas manipulaciones de antaño para conseguir los mismos resultados.

La información puede difundirse por distintos medios también llamados soportes, ya sea técnicos, gráficos, escritos o radiofónicos y audiovisuales.

El periodismo es considerado por algunos autores como el cuarto poder dentro de las democracias de occidente, y más en épocas actuales donde el mundo y sus convulsiones intermitentes, implican asumir riesgos variados que van desde los más simples hasta los más complicados, donde conviven asaltos, vendettas o asesinatos. (Verbigracia el desdichado caso Nisman).

Ahondando en los derechos de los periodistas, es menester consignar que uno de ellos constitucionalmente aceptado es la preservación y secreto acerca de la identidad de las fuentes, como también la adhesión al artículo sobre la libertad de expresión y de prensa con sus normas jurídicas.

En este jubiloso 7 de junio no podemos menos que evocar al recientemente fallecido presbítero doctor y periodista Juan Eduardo Arnau, editor y fundador del periódico evangelizador Cristo Hoy, de trascendencia internacional, donde su contenido llega y finaliza con la idea de Dios dentro de una humanidad de incrédulos acaso convencidos de que el Mal es más transitorio que nosotros.

Juan Eduardo Arnau

Presbítero, doctor y periodista comprometido con Dios

Juan Eduardo Arnau, fundador del semanario Cristo Hoy, falleció el lunes 16 de mayo a los 68 años de edad en la casa sacerdotal que está contigua a la Fundación San José en la ciudad de San Miguel de Tucumán. La presencia del semanario paseó su excelencia evangelizadora por diversos países del mundo y la feligresía así lo recuerda en la voz y pensamiento de uno de sus tenaces seguidores.

“A orillas de la tumba abierta no se debe llorar con lágrimas humanas, pues el dolor que nos conmueve como hombres quizá sea una emoción subordinada y una protesta inútil frente a los designios del Supremo, pues en vida, él fue el brazo generoso con que consolaba a los necesitados.

Los vendavales que agitaron su vida de entrega al que sufre suenan como un canto de vida que perdura en los oídos de quienes lo necesitaban, de los extraviados, constituyendo así olas de 5 piedad ondulando aún después de su muerte. La fuerza de su discurso talentoso y siempre apacible se detenía invariablemente en la mansa teoría del perdón preconizada por el Nazareno.

La naturaleza fue pródiga con este suelo, pues él, como todas las grandes criaturas de la tierra, con su prédica plena de contenidos terminaban siempre encarnando la conciencia de Dios.

Juan Eduardo Arnau, fue uno de esos grandes, revestido de esa humana santidad y sencillez que solamente los ungidos del Señor pueden ostentar. Tenemos el orgullo de haberlo tenido como si fuera un hálito bendito, y esto pudo palparse en la emocionante despedida que su feligresía le hiciera en la iglesia San Martín de Porres a la que prodigara sus desvelos durante tantos años. Los fieles que le amaron, aún dentro de su mortaja de madera descubrían sus manos, -abrazándolas-  para guardarlas como un talismán de santidad en algún lugar de la memoria de ese pueblo que le amó.

Era consciente de los tiempos complejos que nos tocan vivir, aconsejando y ayudando a sus fieles en cuestiones casi imposibles, provocadas por la angustia que amenaza convertirse en llanto y clamoreo.

Juan Eduardo Arnau, llevaba impresa en su humildad, esa caridad que sólo puede provenir de Dios, y el sonido de su voz tan particularmente convincente daba un trozo de luz a la palidez de los infortunios.

Fue iluminado sacerdote, padre, maestro y periodista cuya vida en esta tierra termina hoy como una constelación de virtudes y misericordias que honraron y honrarán por siempre al sacerdocio”.

El testimonio de otro acendrado feligrés rezaba así:

“Impactados, sorprendidos, tratando de acomodarnos luego del durísimo golpe que produjo su partida. Difícilmente alguien haya calado tan hondo en nuestra vida familiar con su permanente presencia…

…El padre Arnau enfrentaba cada día con firmeza, de cara a las batallas de la evangelización plasmadas en su semanario Cristo Hoy, como un iluminado que estaba varios pasos adelante de los problemas…

…haber transitado parte de mi vida en su compañía es una gracia que guardaré para 7 siempre, y su esencia quedó guardada en mi familia…

…Te extrañaremos muchísimo, hermano del alma, amigo incondicional.

Estos son solamente dos de los innumerables pensamientos de su feligresía despidiendo a un sacerdote y ponderado periodista