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Caso Sandra Palomo: peritos sacan de escena al viudo como planificador del asesinato

Una psicóloga y una psiquiatra fueron coincidentes sobre la capacidad del esposo de la docente, en este caso, para pergeñar el crimen de su mujer. “No puede programar una acción. Tampoco puede mentir”, dijeron las profesionales.

Sandra Palomo
Sandra Palomo
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SALTA.- En otra entrega del juicio que se les sigue a cuatro jóvenes por su participación secundaria en el homicidio de la docente Sandra Palomo, dos peritos dejaron de lado la posible intervención del viudo de la víctima en el asesinato. El esposo de la maestra había sido apuntado por sus cuñadas, quienes lo apuntaron como el posible autor intelectual del crimen.

Esta teoría, sin embargo, quedó prácticamente desechada a partir de lo declarado por la psiquiatra Gabriela Moyano y la psicóloga Carolina Cornejo, del Ministerio Público Fiscal. Las dos profesionales descartaron de plano la participación criminal del viudo, en función del mal de Parkinson que padece el mismo.

De esta manera, la sospecha que habían esparcido las hermanas de la víctima, respecto a que su cuñado habría tenido una intervención preponderante en el crimen, dado el comportamiento que tuvo posterior al asesinato, perdieron peso.

El juicio, en manos de los jueces Norma Vera (presidenta), Roberto Lezcano y Maximiliano Troyano, se sigue desde el 31 de mayo pasado y está previsto que se extienda hasta el 23 de este mes, cuando se escuchen los alegatos y se dé a conocer el veredicto.

Los cuatro acusados son Ian Esteban Caro, Ricardo Nahuel Bonifacio y dos jóvenes que eran menores al momento del hecho. Todos están imputados como partícipes secundarios de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento criminis causa y por mediar cuestión de género.

La acusación surge de la investigación iniciada por la Unidad de Graves Atentados contra las Personas a partir del homicidio de Palomo, hecho ocurrido el 31 de agosto de 2019, cuando la docente fue abordado y asesinada a cuchilladas en el subsuelo de un supermercado de barrio Tres Cerritos.

Allí, Palomo, de 53 años, fue atacada por un chico de 15 años, quien fue declarado inimputable y se encuentra recluido en in instituto de menores. El asesino, según la hipótesis fiscal, mató a la docente para poder hacerse de la camioneta Toyota que la mujer conducía, rodado en el cual el adolescente se mofó frente a sus amigos tras escapar del supermercado, con el cuerpo de la docente en la caja.

Por caso doce horas, el asesino fue de un lado a otro, con cuatro amigos, los ahora juzgados, quienes ayudaron al menor a deshacerse del cadáver de la docente, el cual abandonaron en un descampado de la zona oeste, a metro del ex vivero municipal.

En ese lugar, al día siguiente, el 1 de septiembre de ese año, una pareja de vecinos del barrio Solís Pizarro descubrieron el cuerpo, con lo cual se cerró una intensa búsqueda que había sido iniciado por la denuncia de familiares de la víctima.

Nada que ver

Llegado el momento de establecer si efectivamente el esposo de la docente tuvo alguna participación en el crimen, el tribunal llamó a declarar a la psiquiatra Moyano, quien, en un inicio, tuvo un relato un poco confuso respecto al viudo.

Según dijo Moyano, la fiscalía le había solicitado, tanto a ella como a la psicóloga Carolina Cornejo, que determinaran si el viudo tenía sus condiciones cognitivas activas, al menos, para haber tenido alguna implicancia en el crimen.

Al respecto, Moyano señaló que el discurso de este hombre “se contradecía”. “Lo evaluamos” y aseguró que “su memoria, capacidades cognitivas, estaban comprometidas”. Sostuvo que el viudo estaba medicado con un neurólogo.

Recordó que fue acompañado por uno de los hijos, y les presentaron una resonancia magnética donde se veía su enfermedad. También dijo que tuvo acceso a la tomografía del evaluado, previa comunicación con su médica tratante, Carolina Villa.

Sobre el mal de Parkinson, explicó que se trata de una enfermedad neurológica y añadió que, al tener sus capacidades cognitivas comprometidas, el viudo no pudo haber planificado el crimen. A la vez, afirmó que el paciente no tenía indicadores de mendacidad o simulación en su discurso.

Ante la insistencia de la jueza sobre las chances de planificación del viudo, la psiquiatra manifestó que tenía “sus capacidades de memoria, y juicio alterados”, por lo que “no puede programar una acción y tampoco puede mentir ni tener capacidad de mendacidad”.

“El juicio lógico se encontraba afectado. Durante la entrevista no estaba orientado en tiempo, forma y circunstancia. No era coherente, saltaba de una idea a otra”, abundó Moyano, quien explicó que “en algunos momentos estaba con lucidez y en otros no”.

La psicóloga Cornejo, por su parte, concluyó que el viudo no se encontraba orientado en tiempo y espacio. Dijo que su falta de lucidez era permanente y que esta falencia obedece a causas orgánicas. E insistió en que no puede comprender sus actos y acciones. “No podía contestar con lógica y coherencia. Se perdía en las fechas y en las preguntas”, resaltó.

También dijo que la atención, memoria, interpretación, no le permitían a este hombre sostener y construir un pensamiento, por lo que tenía contradicciones y evasiones. Declaró que no podían mantener las entrevistas y, al igual que Moyano, señaló que no pudo aplicar técnicas proyectivas, pues “el señor no podía comprender las consignas”.

Este viernes, cuando se reanude el juicio, el tribunal podrás cotejar algunas de las conclusiones de las dos profesionales, ya que para esa fecha el viudo, de profesión médico, deberá presentar ante el tribunal de juicio para prestar declaración.

En tal sentido, el abogado José Alejandro Ortín Fernández, pidió que sea evaluado antes por un psiquiatra. La fiscal Mónica Poma se pronunció en el mismo sentido para que antes del testimonio sea evaluado por profesionales del Poder Judicial, planteo que la jueza dejó reservado para cuando el testigo comparezca.