SALTA.- Lejos de si quiera hacerse presente en lo más cadente del problema, los concejales de Salta, Ana Paula Benavides, del bloque de Salta Independiente y vicepresidenta segunda del Concejo Deliberante y Alberto Salim, representante de la UCR, salieron ayer a combatir el fuego con combustible, pues realizaron fuerte declaraciones que no cayeron bien, tanto en la sociedad como en todo el arco político y gubernamental.
Es que los ediles, lejos de proponer soluciones o realizar gestiones que ayuden a ponerle fin a las llamas en el cerro 20 de Febrero y alrededores, se dedicaron a exteriorizar fuerte críticas, aquellas que se hacen siempre con el diario del lunes.
Como se sabe, la situación es crítica en uno de los lugares más representativos de la ciudad, donde numerosas cuadrillas de policías, bomberos y grupos voluntarios trabajan a destajo en busca de apagar los distintos focos de fuego en las laderas del cerro.
Si bien es cierto, el incendio tiene un origen y su avance desnuda ciertas falencias, algo que sucede hasta en los países más avanzados con resultados trágicos, no sólo en vidas humanas sino en daños materiales, incluso en nuestro propio país, donde varias familias perdieron sus casas en zonas veraniegas, la discusión respecto a la tarea preventiva siempre se da ante o después del desastre, nunca en el mismo momento, pues se trata de disputas que en nada ayudan.
Hasta ayer, había seis focos ígneos repartidos en distintas partes, lo que motivo la suma de mayores recursos, tanto en materia humana como en infraestructura, pues se sumaron al combate del fuego un helicóptero y un avión hidrante, sin contar lo más de 600 hombres destinados a sofocar las llamas.
En ese marco, de crisis y necesidad de manos o alguna otra ayuda, Salim salió al cruce con declaraciones, al menos, desafortunadas. “No puede ser que pasen 3, 4, 5 días, que se quemen 90, 150, 160 hectáreas para recién recurrir a ayuda a los organismos nacionales que tienen las herramientas para poder sofocar semejante magnitud del fuego”, sostuvo con un fuerte acento de reclamo.
“Es inaceptable que, teniendo los recursos para prevenir estos desastres, luego de varios días el cerro siga ardiendo, y sería reprimible que los incendios, en realidad, sean provocados habiendo un destacamento policial a metros de las antenas”, agregó con la certera intención de abrir otra disputa en materia de seguridad, cuando aún el fuego sigue azotando los cerros.
Responsables
Aunque no cuestionó directamente a los que trabajan de cara a las llamas, Salim, reflexionó sobre la competencia en materia forestal. “Nosotros que tanto preservamos, casi permanentemente estamos pensando cómo podemos aportar y apoyar a los cuerpos de bomberos, a los cuerpos que tienen que ver con esta situación y cuando se producen los hechos, vemos que tenemos una impotencia tremenda, porque solamente tenes que pararte a observar como el fuego devora nuestros bosques”, expresó.
Lo que Salim olvidó decir, y no a propósito, es que integra seis comisiones y, en una de ellas, la de Medio Ambiente Higiene y Seguridad, cumple la función de presidente, con lo cual tiene responsabilidad directa en lo que no se hizo desde el Consejo Deliberante para prevenir el desastre forestal que ahora, tan livianamente, intenta endilgar a otros actores en la materia.
Idéntica situación sucede con Benavides, quien también salió a cuestionar la labor de los que trabajan en el frente de batalla. “Vemos la carencia de los recursos para poder hacer frente a una situación de emergencia, y aquellos que venimos trabajando desde hace tiempo en esta ciudad para proteger nuestras serranías del este, sinceramente nos aqueja, nos preocupa muchísimo la situación”, manifestó la edil, quien parece no tener presente que integra la presidencia del Concejo, con lo cual también tiene responsabilidad directa con las falencias aludidas.
Como Salim, también criticó la llegada tardía del avión hidrante desde Nación, un cuestionamiento que no tiene otra razón que dirigir la culpa al gobierno nacional y provincial. “En el norte de nuestra provincia existen más de 30 aviones fumigadores, que podrían haber sido contratados para apagar rápidamente estos incendios”, destacó.
Incluso fue más directa y apuntó contra funcionarios municipales. “No ha habido desde la Municipalidad una colaboración que impacte en el poder controlar estos focos ígneos. No vemos un actuar específico”, señaló, sin mencionar que gestión realizó desde su posición dentro del Concejo Deliberante, el cual tiene facultades para requerir tales medidas al ejecutivo municipal.
Aunque la concejal hizo un mea culpa, sus declaraciones y la del radical Salim no cayeron bien, tanto hacia dentro del Consejo como en todo el arco político, pues se trata de apreciaciones desatinadas y, fundamentalmente, en nada colaboran con el combate del fuego, sino más bien están dirigidas a sacarle provechó político a un desastre que afecta a toda la comunidad.