Por Federico Mena-Martínez Castro
“La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor,
sin ella no hay bien posible y con ella todo es bueno”
Franz Lizt
Se ha designado este día para celebrar a los músicos del mundo como también a todos aquellos que disfrutan de ella en homenaje y recordación de Santa Cecilia, patrona de quienes abrazan con amor esta cálida disciplina. La fecha es
ambivalente ya que en otros lugares del mundo se celebra el 1de octubre, pero, en fin, el motivo de la celebración es el mismo.

Quién no se conmueve al escuchar la música que nos representa determinando como ave lisonjera recuerdos que embalsaman el alma, ya sean alegres o tristes de nuestro acaecer durante el tránsito por este mundo siendo tan antigua como el hombre.
Al parecer su antigüedad se remonta a China y desde entonces fue evolucionando hasta que en los siglos XVIII y XIX aparecen geniales músicos que jamás pueden olvidarse, y nombramos entre ellos a Juan Sebastián Bach autor de una página que es considerada insuperable, cual es “La Pasión de San Mateo”. También Jorge Federico Haendel con el “Mesías”.

La lista es larga y no podemos dejar de nombrar a Wolfang Amadeo Mozart que compuso más de seiscientas obras (entre otras Las Bodas de Fígaro y La Flauta Mágica) También Haydn autor de dos obras admirables (La creación y Las estaciones). Jamás podrían olvidarse los nombres de Mendelsson, Lizt, Chopin y Shubert.
En nuestro país hubo músicos memorables entre los que citaremos a Alberto William, Julián Aguirre, Juan José Castro, Alberto Ginastera y Carlos Guastavino.
Santa Cecilia, también conocida como Santa Cecilia de Roma perteneció a una mujer de la clase alta romana, es decir a la nobleza convertida al cristianismo y martirizada por su fe entre los años (180 -230).
Católicos y ortodoxos la reconocen como patrona de la música, de los poetas y los ciegos junto con santa Cecilia de Siracusa siendo la referencia histórica más antigua la del siglo IV de la iglesia romana. Ya desde entonces se la conmemoraba y una parte de la renovación de la música sacra del catolicismo al final del siglo XIX recibió el nombre de cecilianismo.

Durante mucho tiempo los emperadores de Roma persiguieron y castigaron a los cristianos por su credo, pero nada pudieron hacer pues a su pesar este dogma de fe se convertiría en una de las religiones más grandes del orbe. En la Roma del siglo II vivió Cecilia, luego convertida en Santa pues fue apresada y martirizada por no abjurar del credo que habitaba en su corazón. Los soldados del imperio mancharon las espadas que blandían con su sangre y mientras la esta se derramaba a borbotones, Cecilia cantaba sin interrumpir para nada su canción dedicada a Cristo.
En consecuencia, este hecho quedó como símbolo de la música. El cuerpo de la santa fue encontrado mientras transcurría el año de 1599 en un estado milagrosamente conservado.
El día de la música se debe a la inspiración de Lord Yehudi Menuhin que con la creación de este día procuraba sembrar los ideales de paz y amistad entre los pueblos e intercambiar experiencias y la apreciación mutua de sus valores estéticos.