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Calles de Salta

Calles de Salta: Virrey Santiago de Liniers y Bremond

Don Santiago Antonio María de Liniers y Bremond, fue un militar francés, nacido en Niort, en la antigua provincia de Poiteou el 25 de julio de 1753, y fusilado en Cabeza de Tigre.

Don Santiago Antonio María de Liniers y Bremond, fue un militar francés, nacido en Niort, en la antigua provincia de Poiteou el 25 de julio de 1753, y fusilado en Cabeza de Tigre.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-

En la semana que transcurre estamos recordando el 25 de mayo de 1810, fecha de significativa importancia dentro de la historiografía nacional, pilar fundamental de nuestras aspiraciones independentistas que se concretaría el 9 de julio de 1816. 

A poco de andar en estos trajines revolucionarios se implementaría la formación de la Primera Junta de Gobierno de la cual hablaremos en la edición de la calle correspondiente. Aquí trataremos solamente de la actuación que le cupo a esta Junta en el desenlace trágico de don Santiago de Liniers y Bremond

Sin ánimo de subestimaciones, pienso que la denominación catastral de esta calle hubiera correspondido a otra arteria de la ciudad, dada la singular importancia que el nombre de Santiago de Liniers significara para nuestro país. Trataremos en una apretada síntesis elaborar parte de su vida, su actuación en el escenario nacional y la tragedia en la que terminaría su vida.   

Don Santiago Antonio María de Liniers y Bremond, fue un militar francés, nacido en Niort, en la antigua provincia de Poiteou el 25 de julio de 1753, y fusilado en Cabeza de Tigre en las cercanías de Cruz Alta, perteneciente en aquel entonces al Virreinato del Río de la Plata, el 26 de Agosto de 1810. Pertenecía a la nobleza titulada del reino de Francia. Fueron sus padres Santiago José de Liniers, Caballero, Señor Feudal de Gran Chaban de la Poussardiere, de Grand Breuil , y La Vallé, también Conde de Liniers y  Henriette Thérèse de Brémond d’Ars   hermana del marqués de Bremond e hija del señor de Vernoux, Jacques de Brémond d’Ars, y de Suzanne Marguerite Aymer.  

Sus inicios militares se inició como subteniente de caballería en el Regimiento de Royal –Piermont, luego alférez Ayudante de Campo del Príncipe de Rohan. Al unirse las Casas de Borbón de Francia (Luis XV) y de España (Carlos III), por el llamado Pacto de Familia, se permitía que los franceses pudieran intervenir con los mismos derechos españoles en cuestiones militares.

Fue entonces que a partir de los 22 años pasó a revistar bajo el pabellón de los reyes españoles. Lo hizo durante toda su vida. Ingresó entonces a la Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas, egresando con el grado de Alférez de Fragata el 3 de marzo de 1776. Por disposiciones superiores vino a recalar en el Virreinato del Río de la Plata en el año 1788 con el grado de Capitán de Navío.

Fue en 1796 Comandante General de Apostadero de Montevideo. Gobernador de las Misiones en 1802, Jefe de Escuadra en 1805 y héroe de la Reconquista y defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Además de todas estas funciones fue también el PENÚLTIMO VIRREY DEL RÍO DE LA PLATA, (1806-1809) nombrado por Rey y no por las Juntas españolas.  

Debido precisamente a su actuación durante el atropello británico realizado en dos ocasiones como lo mencionáramos fue nombrado por Real Cédula con el título de Conde de Buenos Aires. Además era Caballero de las Órdenes de San Juan y de Montesa.

En el Convento de Santo Domingo en Buenos Aires se encuentra un dístico (usado en la poesía griega y latina y que consta de dos versos) que reza: “ Del escarmiento del Inglés, MEMORIA / y de Liniers en Buenos Aires GLORIA”. Al terminar sus funciones en Buenos Aires se traslada a Córdoba, pues  había delegado por disposición de la Junta de Sevilla, las funciones, en Baltasar Hidalgo de Cisneros. Corría el año 1809.

Su remoción se debió a los enemigos que poseía en Buenos Aires y por la sublevación en su contra, capitaneada por Martín de Álzaga. Como consecuencia recibió la orden de trasladarse a España. Antes de hacerlo decidió pasar con su familia una temporada en Mendoza, plan este que desiste para radicarse en Córdoba.

Entre sus planes se encontraba la de integrar una sociedad para la explotación Minera en Famatina (La Rioja), emprendimiento que no puede darse debido por no alcanzar el número suficiente de accionistas. 

Liniers no se encontraba en buena situación económica, pues había desempeñado su cargo con lealtad y honradez. (¡De la misma manera que lo hacen los funcionarios actuales!).

En carta a su apoderado en Buenos Aires Francisco Antonio Letamendi, Liniers le comunica que ha adquirido una estancia en Alta Gracia, y dice según el historiador Santiago Roque Alonso, citando a otro historiador Félix A. Torres (Santiago de Liniers, Sus Cartas de la Historia 1808.1810) y le dice en ella en uno de sus tramos: “ cuando la vi, contra lo que suele suceder, me pareció muy superior a cuanto me habían dicho de ella, sin el menor hipérbole, aseguraría con mi cabeza, que en menos de dos años, me ha de rendir más de renta, que me ha costado de principal que son 11.000 pesos, cuyo pago he efectuado como sigue, 5.500 que debe de dicha hacienda don Victorino al Ramo de las Temporalidades, de que me hago cargo, a cuenta de mayor cantidad de mis haberes vencidos, quinientos pesos que exhibí, tres mil que me ha facilitado este Señor Ilustrísimo, habiendo tomado plazos descansados, para el pago de los dos mil restantes(…).

Como dato curioso es que debió tomar un préstamo a interés en una Institución religiosa, firmando un pagaré. Se nota que en aquella época algunas instituciones religiosas funcionaban como lo hacen hoy las entidades bancarias. 

En otra carta fechada el 26 de abril de 1810 dice:  «Digo yo el abajo firmado que es verdad que debo al  Monasterio de las Carmelitas Descalzas de esta ciudad de Córdoba, a su Madre Priora, Síndico Procurador que al presente son: la cantidad de dos mil pesos perteneciente a la dote de la Hermana María Eulogia de Santa Teresa, que, con expresa venia y licencia del Ilustrísimo Sr. Dr. don Antonio de Orellana, me han prestado de la Caja de Depósito, y yo he recibido a toda satisfacción de mano del Licenciado don José Manuel Martínez, Síndico Procurador del mencionado Monasterio….con las cláusulas siguientes: Primera: que dicha cantidad se ha de devolver al plazo de cuatro años, contados desde esta fecha, pagando asimismo en cada uno de ellos el rédito correspondiente a razón de cinco por ciento, que son cien pesos en dinero físico. Segunda: que mi estancia de Alta Gracia ha de quedar especialmente afecta e hipotecada a dicha cantidad y sus respectivos réditos.  Y  la Tercera: que si cumplidos dichos cuatro años de plazo para su satisfacción, no pudiese verificarla por algún acaecimiento que ahora no puede preverse, seré entonces obligado a otorgar escritura pública de censo real redimible, sobre la enunciada hacienda de Alta Gracia u otra finca a satisfacción de su S. Sra. Ilustrísima y del Monasterio(…) firmado –SANTIAGO DE LINIERS».

Liniers había llegado al Virreinato del Río de la Plata  en noviembre de 1776 participando de la ocupación de la isla de Santa Catarina y del ataque a la Colonia de Sacramento, que finalmente se conservó para la soberanía española. Luego de ello regresó a España y al participar en acciones contra la flota inglesa, por su acción en el sitio de Mahón y en la conquista de Menorca, fue ascendido a Teniente de Navío y luego del sitio de Gibraltar y de la acción en la toma de un  corsario inglés, fue ascendido a Capitán de Fragata. Se unió en matrimonio en el año 1782 con doña Juana Úrsula de Menvielle que falleciera en el año 1790 y con quién tuvo un solo hijo: Luis de Liniers y Menvielle, Conde de Liniers desde 1809, que heredó de su tío francés residente en Buenos Aires y Conde de Buenos Aires, heredado de su padre en 1810, con la anuencia de España. 

Fue Gobernador de las Misiones Guaraníes por nombramiento del Virrey Joaquín del Pino y Rozas. En 1804 fue nombrado por Rafael de Sobremonte, el nuevo Virrey, Jefe de la estación Naval de Buenos Aires y luego trasladado a la Ensenada de Barragán. Viniendo desde Misiones y ya en el delta del Paraná, falleció su segunda esposa María Martina de Sarratea al dar a luz a su última hija María Dolores; falleció de una infección post-parto.

Un hermano mayor de Santiago de Liniers, llamado Santiago Luis Enrique que ostentaba el título de Conde de Liniers participó de una conjuración junto a los ingleses que tenía por objeto independizar al Virreinato del Río de la Plata. Esto le causó problemas personales, dado su acendrada lealtad al Rey, pero al morir en el año 1809, el título nobiliario sería heredado por su sobrino Luis de Liniers y Menvielle, hijo mayor de don Santiago de Liniers y Bremond.

Primera invasión inglesa

La primera invasión inglesa al comando del Comodoro Home Popham fue avistada por Liniers que urgentemente pasó aviso al Virrey Rafael de Sobremonte, pero no recibió la orden de atacar. El resultado de esta operación inglesa concluyó con la toma de  la ciudad de Buenos Aires el 27 de junio. Posteriormente ya con estos hechos consumados y la huída de Sobremonte a Córdoba, pudo conseguir un permiso del Gobernador británico para visitar la capital.  

De inmediato se puso en contacto con Martín de Álzaga para intentar la expulsión de los ingleses. Partió luego hacia Montevideo y su Gobernador Pascual Ruiz Huidobro le facilitó una escuadrilla de botes, hombres y municiones. En sesión realizada por el Cabildo de Montevideo, se resolvió que al estar  acéfala la autoridad de Buenos Aires, quedaba Montevideo como máxima autoridad española en la región y en consecuencia debía arbitrar los medios para desalojar al invasor. Congregó una fuerza de 1600 hombres, pero no pudo ponerse al mando de ella porque apreció en las costas de Montevideo una poderosa flota británica. En consecuencia encargó a Liniers el comando de la misma.

Atacó a los ingleses el 12 de agosto de 1806 y obligó al gobernador ingles William Carr Beresford a rendirse. Luego de ello Liniers fue considerado un héroe nacional y un cabildo abierto lo nombró Gobernador militar, en reemplazo de Sobremonte. Nada pudo éste hacer por volver a usufructuar de su cargo. Liniers durante su gobierno pudo reunir una fuerza de 8000 hombres para resistir el asedio inglés, cuya flota se encontraba fondeada frente a Buenos Aires. Los regimientos fueron dos: los Patricios de Buenos Aires y los Arribeños, con tropas del noroeste del virreinato.

Segunda Invasión inglesa

En la segunda invasión, los ingleses redujeron en primer término a la ciudad de Montevideo y, con 10.000 hombres desembarcaron en Buenos Aires. Liniers fue nombrado de inmediato en el cargo de Virrey provisorio, deponiendo al Virrey Sobremonte. Liniers fue derrotado en el combate de los Corrales de Miserere, por el General inglés John Whitelocke el día 2 de julio de 1807. Se ofreció a capitular, pero lo impidió Martín de Álzaga.

El error de Whitelocke al dar tres días de tranquilidad a los derrotados, permitió que se organizara la resistencia. Liniers logró entrar a la capital y apoyó a Álzaga. Los ingleses fueron derrotados por errores tácticos en el ataque. Liniers exigió la rendición de los enemigos y Martín de Álzaga logró incorporar dentro de lo pactado, la entrega de Montevideo.  

Posteriormente fue confirmado en su puesto por el Rey Fernando VII. Después vendrían las acusaciones de nepotismo, cohecho, peculado, y la clase alta se escandalizó por su romance con la Mauriciana ( proveniente de las islas Mauricio en las costas de África) de origen francés de apellido Perichón, apodada la perchona. Pronto el gobernador de Montevideo y Martín de Álzaga se pusieron en su contra, organizando Álzaga una asonada para deponerlo; pero la intervención de Cornelio Saavedra evitó que esto sucediera, llevando luego a Álzaga al destierro.  

Cuando se preparaba para regresar a España, llega a Córdoba la noticia de la Revolución del 25 deMayo, y es entonces que instigado por su amigo el Gobernador Juan Gutiérerez de la Concha, se une al grupo que pretendía oponerse a la Primera Junta. Estaban entre los dirigentes también, el Coronel Santiago Allende y el Obispo Rodrigo de Orellana. Al enterarse Liniers de la noticia comentó: … será necesario considerar como rebeldes, a los causantes de tanta inquietud. Como militar estoy pronto a cumplir con mi deber. Y me ofrezco desde ya a organizar las fuerzas necesarias. ”… la conducta de los de Buenos Aires con la Madre Patria, en la que se halla, debido al atroz usurpador Bonaparte, es igual a la de un hijo que viendo a su padre enfermo, pero de un mal del que probablemente se salvaría, lo asesina en la cama para heredarlo.”

Como es de público conocimiento la contrarrevolución fue un fracaso ante la deserción de casi mil hombres con que contaban los contrarevolucionarios. Sólo quedaron 400, que salieron de Córdoba con el propósito de encontrase con una tropa que enviaría el Gobernador de Potosí. Fueron capturados, y el Teniente José María Urien les sometió a las más viles y horripilantes torturas.

Es imposible resumir en tan pocas líneas los entretelones de los acontecimientos que se desarrollaron posteriormente. Sólo diremos que la Junta ordenó sus fusilamientos,  salvándose sólo el sacerdote Rafael Alberti por su condición de cura. El relato completo se encuentra en un trabajo realizado por el Teniente Coronel Santiago Roque Alonso, con motivo de cumplirse el bicentenario en 2010, de este asesinato.

Su copia me fue cedida gentilmente por el Dr. Carlos Botteri, un devoto  buceador de los acontecimientos históricos del país. En uno de sus subtítulos, dice el trabajo: “¡GLORIA Y HONOR! ¡A LA RECONQUISTA Y DEFENSA DE BUENOS AIRES – 12 de Agosto de 1806-5 de julio de 1807- Liniers considera en su testamento político y espiritual, tres valores fundamentales: HONOR-RELIGIÓN Y LEALTAD. El acatamiento a estos principios le significó su vil asesinato, motorizado por Castellí. Ortíz de Ocampo no se atrevió a cumplir la orden de fusilarlo, y cuando quisieron taparle los ojos con un pañuelo exclamó: ¡QUITA, NUNCA HE TEMIDO A LA MUERTE, MENOS CUANDO MUERO POR MI FIDELIDAD A LA NACIÓN Y AL REY! Luego de pronunciadas estas palabras dijo: «¡YA ESTOY MUCHACHOS!».

El tratamiento que se hizo a los cadáveres fue una afrenta a la sensibilidad humana. El oficial Juan Ramón Balcarce impartió la orden, y seis tiros se escucharon, no obstante ello, cayó con vida; se le dispararon dos tiros más y no murió, hasta que Domingo French le disparó un tiro en la frente. Se consolidaba así el crimen de un patriota.

La reparación que se le hizo  continúa aún insuficiente. El título de Conde de Buenos Aires, fue transformado por sus descendientes en: ”Conde de la lealtad”. Posteriormente El quinto conde, Jacques Alexandre de Liniers y Jarno, rehabilitó el título de conde de Buenos Aires, que le fue otorgado por Real Carta del 31 de octubre de 1862. Don Santiago de Liniers y Bremond fue fusilado  en el monte de los Papagayos cerca de la posta de Cabeza de Tigre, el 26 de agosto de 1810.