Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
Corría el año 1810, año en que dieran comienzo las guerras de la emancipación de estos territorios de la dependencia de España. La Junta de Gobierno de las Provincias Unidas, envió desde Buenos Aires, una expedición militar hacia las provincias del interior y del Alto Perú, con el objetivo claro de hacer reconocer su autoridad, y combatir a los ejércitos del Rey que estaban sujetos al Consejo de Regencia, a cargo del gobierno español. Este gobierno se encontraba acéfalo.
El Consejo de Regencia gobernaba a nombre del Rey Fernando VII. En un principio el ejército se llamó Ejército Auxiliar de las Provincias del Interior, pero luego la denominación definitiva fue la de: Ejército del Norte. Su objetivo estaba en accionar por el extremo septentrional y desalojar las ingentes fuerzas españolas que se encontraban acantonadas en el Perú y el Alto Perú.
El nuevo gobierno de las Provincias Unidas se encontraba carente de fuerzas militares de carrera entrenadas para la guerra. Sólo contaba con el cuerpo de Patricios formado durante las acciones de guerra contra los ingleses. Una cierta formación tenían los Blandengues, tropas estas que se habían formado con el objeto de controlar la frontera indígena.
Sólo poco tiempo después, en el año 1812, con la llegada de veteranos de las guerras europeas, y napoleónicas para ser más exactos, es que la patria naciente tendría sus propios oficiales de carrera. Eran escasos, y a veces los puestos de mando se encontraban en manos de patriotas carismáticos.
Se debe a Juan José Castelli y a la orden impartida por la Primera Junta, la formación de este cuerpo que debía combatir a Santiago de Liniers y Bremond, y que terminara en el magnicidio perpetrado contra este Virrey, el más querido de las Provincias Unidas. Este primer ejército contaba con aproximadamente 1200 hombres y partió desde Monte de Castro al mando del Coronel de Arribeños Francisco Ortiz de Ocampo y del Coronel Antonio González Balcarce.
Iban con el ejército, como representantes de la Junta, don Hipólito Vieytes, y el auditor de guerra Feliciano Chiclana. Pasaron por Tucumán, y ya en Salta, fue nombrado gobernador intendente don Juan Gil, que ya ostentaba el cargo de Comisionado de Guerra. La cadena de mandos estaba conformada de la siguiente manera: El mando militar bajo la dependencia de lo político, y este a su vez de la Junta Gubernativa a través de la Secretaría de Guerra a cargo de don Mariano Moreno.
Don Hipólito Vieytes tenía orden de la Junta de dejar en cada provincia por la que atravesaban, la disposición de nombrar diputados para que se incorporaran luego a la mencionada Junta. Todas estas personas que marchaban junto al ejército, conformaban un cuerpo de mando que podía tomar resoluciones inmediatas en caso de ser necesario. Ya habíamos enunciado anteriormente que en Córdoba se habían formado milicias urbanas al mando de Juan Gutiérrez de la Concha y también milicias de campaña al comando de don Santiago Allende.
Eran estos dos, parte de los contrarrevolucionarios adictos al Rey. Ya sabemos la forma en que terminó esta acción. Fue nombrado luego de realizada esta masacre, en el cargo de Gobernador Intendente don Juan Martín de Pueyrredón. Los esperaba en el Alto Perú el ejército español al mando de don José de Córdoba y Rojas. La Junta en esta eventualidad cambió el comité político compuesto en los diferentes cargos por, Juan José Viamonte, Juan José Castelli, y Bernardo de Monteagudo como auditor.
También completando este comité se encontraban Domingo French y Nicolás Rodríguez Peña. Mientras tanto Ortiz de Ocampo permaneció en Santiago del Estero y luego en Tucumán, reclutando gente para engrosar las milicias. En Salta se incorpora Martín Miguel de Güemes. A todo esto, ya se había formado en Santiago del Estero, el cuerpo de Patricios de Santiago, al mando del Coronel Juan Francisco Borges.
Los limeños no permanecieron inactivos, y una Junta consultiva envió a Chuquisaca o Potosí un ejército de dos mil hombres para detener a las fuerzas patriotas. Se produce entonces el primer enfrentamiento en Cotagaita, batalla desfavorable a Balcarce, con un resultado sin definiciones, que obligara a nuestras armas a retroceder hacia el sur. Luego Balcarce rehizo el ejército en Tupiza.
Después de algunas alternancias el día 7 de noviembre ambos contendientes se enfrentaron nuevamente en Suipacha, siendo ésta la primera victoria del ejército argentino. Después de este triunfo, es decir alentados por él, marcharon hacia el río Desaguadero, límite natural del Virreinato.
Pueyrredón fue nombrado en aquel tiempo, Presidente de la Audiencia de Charcas. Se produce luego la desavenencia entre Güemes y Castellí, y nuestro héroe, fue despedido y confinado en Salta, trayendo aparejada la disolución de la denominada División Salta. Poco tiempo después, vendría la derrota de Huaqui, donde los soldados se refugiaron primero en Potosí, ciudad ésta que fuera abandonada por Pueyrredón, quien se llevó la caja de caudales.
En su retirada pasaron por Jujuy, para llegar finalmente a Salta donde fueron auxiliados por Güemes. Cornelio Saavedra culpó al extremismo de Castelli la derrota. Luego sobrevendría el fracaso de Sipe-Sipe.
Los comandantes del glorioso Ejército del Norte fueron:•Francisco Antonio Ortiz de Ocampo (14 de junio de 1810 – 15 de noviembre de 1810) •Juan José Castelli (6 de septiembre de 1810 – junio de 1811) Representante de la Junta •Antonio González Balcarce (15 de noviembre de 1810 – septiembre de 1811) mando militar sujeto a Castelli •Francisco del Rivero (3 de agosto – 1 de septiembre de 1811, no asumió) •Cornelio Saavedra (1 de septiembre de 1811 – octubre de 1811) •Juan José Viamonte (provisional entre septiembre y octubre de 1811) •Juan Martín de Pueyrredón (octubre de 1811 – 26 de marzo de 1812) •Manuel Belgrano (26 de marzo de 1812 – 30 de enero de 1814) •José de San Martín (30 de enero de 1814 – mayo de 1814) •José Rondeau (mayo de 1814 – 7 de agosto de 1816) •Carlos María de Alvear designado en enero de 1815, no pudo asumir •Manuel Belgrano (7 de agosto de 1816 – 11 de noviembre de 1819) •Francisco Fernández de la Cruz (11 de noviembre de 1819 -8 de enero de 1820).
Fue bajo el mando del General Manuel Belgrano, que se producen las victorias de Tucumán y Salta, consolidando tal como decíamos, los límites de la patria. Fueron los más resonantes triunfos, pero también se vivieron horas sombrías con las derrotas de Huaqui, Vilcapugio, Ayohuma y Sipe- Sipe. Estuvieron al mando del ejército destacados jefes como Dorrego, Paz, Díaz Vélez, Holemberg, Güemes y Arenales entre otros no menos importantes. Las disensiones dentro del ejército hicieron que este se sublevara en Arequito en el famoso Motín de las Trenzas, el 7 de enero de 1820, fecha en que desaparece esta fuerza como tal.
El acantonamiento del ejército en Tucumán durante su larga estadía creó una inesperada fuente de trabajos diversos, que le dieron impulso económico y social a la provincia, pues se necesitaba proveer a las tropas de vestuario, víveres, sanidad e implementos para montar.
Recordemos que las tropas estuvieron acuarteladas en La Ciudadela y en Lules.Este fue en breve síntesis el nacimiento y el ocaso de este glorioso Ejército de la patria naciente.