Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
| Este abnegado y valiente patriota, nació en la localidad de Chicoana en el año 1775, de nuestra provincia de Salta, donde era poseedor de vastas extensiones de tierras. Pertenecía a tradicionales familias del medio y sus antepasados provenían del Marquesado de Santa María de Burela, en la provincia de Lugo en Galicia. Estaba casado con la distinguida matrona doña Teresa Gauna, hija del célebre Calixto Gauna, que llevara la noticia de la adhesión de Salta a la Revolución de Mayo. En el año 1814, entre la segunda y tercera campaña del Alto Perú, cuando se produce la segunda invasión realista, por parte del general Pezuela, que había vencido en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, el pueblo de Salta se veía sometido a los desafueros cometidos por los invasores. Pezuela había ordenado la concentración de todas las caballadas que se encontraran en el territorio a fin de remontar el Ejército Real, para poder de esta manera, continuar su marcha hacia la ciudad de Córdoba. El plan era que, una vez en dicha ciudad, se le reuniría un ejército proveniente de Chile, con el cual se dirigirían hacia Buenos Aires para sofocar el movimiento independentista. Un día a la salida de misa, un grupo de vecinos, al quejarse de las depredaciones, comenzaron a pergeñar un movimiento de resistencia. Sin tener armas, se preguntaron con que harían frente al enemigo, a lo que Burela que se encontraba presente, les respondió:”con las que les quitemos”. Dice el Dr. Miguel Otero en un expediente donde se informa al Inspector General de Armas de la Nación, fechado el 8 de Octubre de 1873, que se encuentra en el Archivo General de la Nación: “…todo lo postergó a su patriotismo y se puso al frente de sus paisanos, sorprendió la guardia, desarmó al teniente Ezenarro (Ezenarro, natural del Cuzco, teniente de treinta hombre, que reunía caballos allí), y su partida, y los envió prisioneros a Tucumán. Enseguida armó sesenta hombres con las mismas armas quitadas a los soldados del Rey (treinta de sable y treinta de tercerola), y salio en campaña con esa fuerza”. Burela tomó prisionero también al capitán N. Fajardo y a su compañía que habían sido destacados para rescatar al teniente Ezenarro. Luego de esta acción puso las fuerzas a su cargo bajo las órdenes del jefe de una de las avanzadas del Ejército del Norte, establecida en Guachipas, el ulteriormente célebre Coronel Apolinario Saravia. Fue este el inicio de la guerra de guerrillas, llamada también La Guerra Gaucha. Estas fuerzas quedaron ulteriormente bajo las órdenes del General Martín Miguel de Güemes. Después de haber vencido en Velarde el 29 de marzo de 1814, Güemes estableció un sitio riguroso al ejército enemigo que se encontraba encerrado en la ciudad de Salta. El jefe de las fuerzas sitiadoras era el Teniente de Milicias gauchas don Luís Burela. Debido a su comportamiento en las distintas acciones que siguieron a este episodio fue nombrado por el General Rondeau a Capitán de la Compañía de Milicias del Rosario, un 24 de diciembre de 1814. En la acción del Puesto del Marqués, el 17 de abril del año siguiente, a las órdenes del comandante Alejandro Heredia, con una partida de gauchos atacó la retaguardia del ejército real, cooperando eficazmente a la derrota del enemigo. En la acción se tomaron numerosos prisioneros y armas. Obtuvo permiso de Güemes para cortar la retirada del enemigo. Después de la derrota de Sipe-Sipe, fue necesario organizar la defensa de la Quebrada del Toro, lugar por donde avanzaría el grueso del ejército vencedor. Para guardar esa puerta de entrada, se destacó al valiente Capitán Burela. Luego de esto sufrió la prisión de un año, pero se escapó de sus captores y volvió a unirse a las fuerzas de Güemes. En 1817, logró vencer a los realistas en el combate del Bañado, que había salido en busca de provisiones. Esta victoria fue la que obligó al ejército invasor a replegarse, evacuando Salta. Al año siguiente fue ascendido a Teniente Coronel. El detalle de la valentía puesta de manifiesto por Burela en todas las acciones en las que participara, no cabrían en esta reseña. Sólo diremos que podríamos calificarlas de admirables. En 1819 y en 1820, participó activamente en contra de las tropas comandadas por los generales Ramírez de Orozco, Canterac, Olañeta, y los coroneles Gamarra, Vigil y Marquiegui. A fines de 1820, cuando el general Güemes invadió la provincia de Tucumán para enfrentarse a D. Bernabé Aráoz, el Teniente Coronel Burela, lo acompañó en calidad de 2º jefe, asistiendo al famoso combate del Rincón de Marlopa , el 3 de Abril de 1821. Fue ascendido a Coronel, y participó hasta fines de la guerra de la independencia. Falleció en Chicoana en el año 1834. A continuación transcribo un espeluznante informe del Comisionado Nacional Valentín Delgadillo, de 1875. Dice: “ Al cerrar este informe haré constar que he oído decir a personas idóneas, que el año 1814, el Sr. Burela fue el primer militar que en esta provincia, hizo aquella guerra de recursos, que tantos males había de causar al enemigo, tantos bienes a la patria y tanto crédito a su autor: que he visto presentación de un jefe de aquellas épocas, que dice como una de sus glorias militares, el haber servido a las órdenes del señor Coronel Burela, e inter tanto, su anciana viuda, no obstante pertenecer, a una de las más antiguas familias del país, vive de la caridad pública, y sus dos hijas solteras, empleándose en el servicio doméstico de la familia que quiera emplearlas. Recomiendo pues, esta viuda octogenaria y mendiga, para que cuanto antes se le acuerde, la pensión que legítimamente le corresponde, porque su existencia parece ya se acaba- Valentín Delgadillo. Era el Comisionado del Gobierno Nacional de Salta, para liquidación de sueldos devengados por las guerras de la independencia y Brasil. Luís Burela en muchas ocasiones facilitó cantidades de animales a los ejércitos de la patria. Este informe fue fechado en la ciudad de Salta el 16 de abril de 1875″. Valga este informe para vergüenza y escarnio de quienes medran abusivamente de la patria. Burela a no dudar fue un desinteresado servidor del país y su nombre jamás debe olvidarse. |