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Calles de Salta

Calles de Salta: Dr. Augusto Raúl Cortázar- Un notable estudioso argentino

Colaboró, en vida, con las más prestigiosas revistas especializadas del mundo entero, lo mismo que importantes rotativos publicaron sus escritos.

Colaboró, en vida, con las más prestigiosas revistas especializadas del mundo entero, lo mismo que importantes rotativos publicaron sus escritos.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena – Martínez Castro)

El interior del país y en este caso específico la provincia de Salta ha dado grandes personalidades a la Nación. El doctor Augusto Raúl Cortázar nació en la mencionada ciudad un 17 de junio de 1910. Su vida culmina luego de grandes logros en las disciplinas emprendidas un 16 de septiembre de 1974.Era hijo de don Octavio Augusto Cortazar Arias y de Irene Lozano Valdéz, que le llevaron a muy temprana edad a la ciudad de Buenos Aires.

Sus antepasados le motivaron para aquerenciarse con su tierra natal, ya que entre su parentela se encuentran por el costado materno las familias Lozano Valdez, entroncados con los Gorostiaga e Isasmendi Gorostiaga.

Por línea paterna está vinculado a la familia Arias. Por el costado Cortazar diremos que fue primo del muy famoso Julio Cortazar, que agregó a su apellido un acento a su apellido original.  

Estaba casado con doña Celina Sabor, catedrática de Literatura Española – quien dictara un curso especial de esta materia en la Universidad Nacional de Salta – y docente de la Universidad de Buenos Aires. Fue un estudioso académico argentino, además de abogado, doctor en Leyes y doctor en Letras. Se dedicó al estudio del folklore en el país y en América, por lo cual fue reconocido como un grande en los distintos centros mundiales.

El Centro de Estudios Folklóricos creado en 1963 lleva con justicia su nombre. Cortazar ostentaba cuatro títulos universitarios Hombre de profundos estudios de investigación y clara vocación docente fue profesor de Literatura Argentina, Folklore General y Ciencias Antropológicas, orientadas hacia el folklore, en la Universidad Católica Argentina.

En la Universidad Nacional de Buenos Aires y más específicamente en la Facultad de Filosofía y Letras ocupó el cargo de Director de la Biblioteca que hoy lleva su nombre, Jefe del Departamento de Folklore del Museo Etnográfico además de eficiente Director de la Biblioteca Central de la Universidad. Uno de sus afanes, concretado luego de enjundiosos estudios, fue la creación de la carrera de Licenciatura en Folklore, además de concretar el Seminario de folklore.

Luego de enunciar brevemente lo que fueron sus logros pensemos un instante en el significado de la palabra folklore. Este vocablo- folk-lore fue concebido por William John Thoms, luego de una carta enviada a la Revista Athenaeum de Londres en el mes de agosto de 1.846. Hasta ese momento para referirse al tema se empleaban vocablos insuficientes, como ejemplo de ello citaremos a las palabras «antigüedades” o bien «literatura popular”, para designar el saber tradicional-lore- del pueblo-folk- .

La acepción que se da a la palabra también lleva otras connotaciones como la de carácter artístico en las que se engloba a la música con sus cancioneros, a las representaciones teatrales o bien cinematográficas, que son cultivadas por distintos artistas que reflejan la médula de la cultura popular. Constituyen de esta manera una suerte de proyecciones de los fenómenos folklóricos en las ciudades destinadas a un público heterogéneo y muchas veces destinados a las élites.

Se debe pensar que para concretar esta proyección es imprescindible contar con electos auxiliares como maquinarias especiales, imprentas además de complejas organizaciones comerciales y o técnicas. La inspiración folk de estas mencionadas proyecciones, se manifiestan el las más diversas expresiones entre las que cabe la novela, el cuento, la poesía, la música, los trabajos coreográficos, la moda y el arte culinario. También la industria se nutre de estas fuentes, como la tejeduría, la platería, la cerámica, la enseñanza de las danzas nativas entre otras manifestaciones.

El doctor Cortazar dedicó si vida a la investigación y a la docencia. Se desempeñó en diversas cátedras ganadas por concurso en las Universides de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina. Asimismo fue un destacado profesional en la Facultad de Filosofía y Letras, Director de su biblioteca, Jefe del Museo Etnográfico y Director de la Biblioteca Central de la Universidad como ya lo habíamos expresado.

Son tantas las funciones y actividades desarrolladas por el Dr. Cortazar que necesariamente debemos sintetizarlas en: Director Honorario del Seminario de Folklore, Director Honorario del Seminario de Folklore, Director Honorario del Departamento de Ciencias Antropólogicas, entre otras actividades múltiples y de brillante desempeño. Fue Director del Fondo Nacional de Las Artes y asistió en su carácter de Presidente de la Comisión de Expresiones Folklóricas, al rodaje de veintitrés películas de diverso metraje. Fue considerado en más grande folklorólogo del país y en consideración a ello fue invitado a dar cursos y seminarios, tanto dentro como fuera de nuestro territorio. Visitó mostrando su versación en distintos países y ciudades, tales como Washington, Los Ángeles, Chicago, también en países como Chile, México, Portugal etc.

Su obra publicada es notablemente grande, traducida en 134 obras entre las que mencionaremos: Qué es el Folklore, El Carnaval en el folklore calchaquí, Esquema del Folklore, Folklore literario, Literatura folklórica, Poesía Gauchesca, Usos y Costumbres. Quedaron inéditas obras de suma importancia. Su obra póstuma más importante fue Ciencia folklórica aplicada. Incursionó también en la radiofonía en emisoras de la importancia de Radio Nacional, Radio El Mundo, Radio Splendid, entre otras.  

Otras distinciones académicas fueron: Miembro de Número de la academia Nacional de la Historia Argentina, Miembro de la Universidad de California, Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid, Miembro de la Sociedad Folclórica de Méjico, Miembro del Instituto y Geográfico de Brasil, Miembro de la Internacional Society for folk narrative Reserch de Gottingham de Estados Unidos de Norteamérica. Fue un destacado Consultor del Instituto de Folklore de Huancayo del Perú, Miembro correspondiente de la Sociedad Folklórica del Uruguay, y Miembro del Instituto de Investigaciones Históricas San Felipe y Santiago de la ciudad de Salta.

Colaboró, en vida, con las más prestigiosas revistas especializadas del mundo entero, lo mismo que importantes rotativos publicaron sus escritos.  

Del Carnaval en el folklore Calchaquí, decía en sus párrafos iniciales: Del Carnaval en el folklore Calchaquí, decía en sus párrafos iniciales: EL CARNAVAL, LA FIESTA POR EXCELENCIA «…el carnaval no puede ser extinguido. Es una tradición de la humanidad, que se perpetúa a través de los siglos”. DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, Obras, t. 24, pág. 213.  

«El viejo carnaval yergue todavía en nuestro tiempo su abigarrada y bulliciosa figura. Grandes urbes, ciudades, aldeas y lugarejos de las más apartadas latitudes divisan su traza año tras año y perciben el trino incitante de su cascabel. En Europa y América, y muy especialmente en los países incluidos en el ámbito latino, es conocido y celebrado. Todos tenemos de sus rasgos distintivos una idea clara, adquirida ya como participantes más o menos entusiastas, ya como simples testigos curiosos u observadores críticos, al modo de Fígaro.

Hay por cierto tantas variantes como lugares donde se festeja, pero pese a estas diferencias y localismos, que muchas veces no son sino matices, su espíritu y su carácter se mantienen intactos. No sólo en una enorme extensión geográfica que abarca la mitad del mundo, sino a lo largo de una historia varias veces secular. Así resulta de las más remotas constancias medievales y esto basta como prueba de vitalidad.

Es sabido que se afirma con harto fundamento que esta fiesta de la Edad Media entronca con las saturnales romanas y las kronia griegas. Aun dejando de lado las aproximaciones más discutibles con los cultos egipcios de la diosa Isis y fiestas babilónicas y hebreas, como la del purim, por ejemplo, su ascendencia milenaria se impone a nuestro espíritu. Como otras expresiones colectivas que tienen una expansibilidad incontenible y vida al parecer eterna, el carnaval no deja de infundir en nuestro ánimo reverencia y respeto. A pesar de sus desbordes y locuras alguna fuerza lo vivifica y preserva de la muerte. Con su eufórica alegría es, por lo contrario, símbolo de vida. Los pueblos le han otorgado siempre su preferencia, y de país en país, de continente en continente, de siglo en siglo, han ido transmitiendo esta vigorosa tradición.

Como ídolo llevado en andas por multitudes incontables, viene así hasta nuestros días desde lo más remoto de la historia. Por ser una manifestación popular colectiva de tradición tan incuestionable; por su aptitud para satisfacer necesidades y apetencias psicológicas, sociales, económicas, mágicas y hasta religiosas; por las mismas tonalidades típicas con que cada lugar matiza su máscara eterna, es el carnaval un fenómeno folklórico por esencia. Esta es la razón por la cual me ha interesado hasta el punto de haberlo elegido para aplicación del método folklórico integral, cuya doctrina expondré en esquema como coronamiento teórico(…)».

La ciudad de Salta cuenta también con La Academia de Folklore siendo uno de sus entusiastas directivos el Sr. José de Guardia de Pònte. La actividad que esta entidad desarrolla es intensa y tiende a preservar los valores de nuestra cultura.   Ana María Duphay nos dice «Él logró forma­lizar la teoría del folklore articulándola con el pensamiento de uno de los antropólogos de gran trascendencia, como Bronislaw Malinowski, poniendo mayor énfasis en la dimensión antropoló­gico-social de la investigación folklórica, frente al predominio de orientaciones vinculadas a la lingüística y la filología hispanista.

La renovación que aportó el funcionalismo al estudio de las manifestaciones folklóricas fue significativa, dado que al considerar el contexto social y cultural de su producción puso de manifiesto la relevancia de estudiarlas como una totalidad, y no de manera fragmentada. De esta forma se atiende a las determinaciones espaciales y sociales enfatizando la centralidad del trabajo de campo para la observación directa y el registro, fidedigno y preciso, de la información”.

Por lo expuesto debemos reconocer en la figura del Dr. Augusto Raúl Cortazar, fallecido a los 64 años de edad, cuando aún estaba en la plenitud de sus capacidades intelectuales, la categoría de un grande de las letras argentinas y un grande dentro del folklore científico que nos representa.