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Calles de Salta

Calles de Salta: Dr. Pedro Antonio Arias Velázquez

Fue Vocal en la Junta Provincial de Gobierno y Ministro General durante el gobierno de Güemes, en la ciudad de Salta.

Fue Vocal en la Junta Provincial de Gobierno y Ministro General durante el gobierno de Güemes, en la ciudad de Salta.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-

SALTA.- Don Pedro Arias Velázquez  y Saravia, doctor en ambos derechos, nació en la ciudad de Salta, el 29 de febrero de 1770. Estudió en el Colegio de Nuestra  Señora de Monserrat en la ciudad de Córdoba y luego en la Universidad de San Marcos en Lima; fue abogado de la Real Audiencia de Lima, y estuvo casado con doña María Josefa de la Corte, hija de don Anselmo de la Corte y de doña Casilda de los Santos

Sintéticamente diremos que fue Vocal en la Junta Provincial de Gobierno y Ministro General durante el gobierno de Güemes, en esta ciudad de Salta. Fueron sus hijos, doña Grimanesa Arias (de la Corte), doña Leonor Serapia Arias y (de la Corte) y don Carlos Enrique Arias (y de la Corte).

Perteneció este destacado jurisconsulto a una de las primeras familias de la provincia, establecidos en el Valle de Lerma y en el de Calchaquí, a partir de la fundación de la ciudad, y una de las pocas familias de primeros pobladores que continúan con descendencia por varonía. Dentro de esta familia existieron importantes encomenderos con extensas propiedades rurales y estancias que fueron pobladas de ganados mayores y menores, dedicados asimismo a la explotación agrícola.

También sus miembros por el hecho de ser encomenderos y pertenecer a familias nobles, ocuparon distintos cargos dentro del cabildo de la ciudad. El genearca de esta familia en la ciudad fue don Hernando Arias Velázquez, nacido en España y más propiamente en la ciudad de Valladolidd, durante el reinado del Rey Don Felipe II. Los padres de don Hernando fueron el doctor Bernardino Arias. Abogado de la Real Chancillería de Valladolid y doña Manuela Velázquez.

Finalmente para completar el bosquejo genealógico, diremos que sus padres fueron el vecino feudatario don Pedro Arias Velázquez y Perafán de la Ribera y su madre doña Antonia Saravia y Aguirre.

El escudo familiar Arias-Velázquez posee dos sectores: El izquierdo es de oro con 5 flores de lis ajedrezadas, de plata y jade, y es Arias, y el de la derecha es de plata con 13 rules de azur, y es Velázquez.

Podría considerarse un autodidacta en sus primeros años, pues su padre, también lector, tenía una importante biblioteca en su casa donde podrían encontrarse tomos de historia, de filosofía y jurisprudencia. Todo esto le llevó a aprender a leer aún antes de recibir su educación formal. Tenía una gran inteligencia. La casa familiar era considerada una mansión con espacios interiores de patios amplios y enlosados y con habitaciones a los costados del mismo.

Al fondo un típico jardín desembocando en la huerta familiar. La provisión de agua era dispensada por aguateros. Estudió en el famoso Colegio de los Padres Jesuitas, que estaba dirigido por don Domingo de Hoyos, donde se enseñaba matemática, gramática, doctrina cristiana, latín y humanidades.

Los estudios medios y superiores los desarrolló en como dijéramos anteriormente en el Colegio de Monserrat en Córdoba y luego debió partir a Lima para inscribirse en la Universidad de San Marcos. No eran muchos los estudiantes que podían sufragarse estos estudios más cuando debían costearse gastos de viaje y estadía en aquellos lugares, para entonces tan distantes.

En la ciudad de Córdoba, obtuvo el título de Colegial Maestro del Real Consistorio de San Carlos. Este Colegio tenía un internado para sus alumnos hasta el año 1879, y a partir de aquella fecha se transformó en una escuela secundaria para alumnos externos. Dentro de las cláusulas o reglamento del Colegio estaban las de ser cristiano viejo, limpio de toda raza de herejes e hijo legítimo de matrimonio.

A pesar de ser un niño y un joven dotado de un gran intelecto, contó siempre con el apoyo irrestricto de sus padres. Para seguir sus estudios superiores el joven Arias Velázquez prefirió la Universidad de Lima, pero pudo haberlo hecho donde muchos patriotas de nuestro país lo hicieron; es decir en el Alto Perú, más precisamente en Chuquisaca, en la Universidad de San Francisco Javier.

Es de resaltar que por aquellos años la Universidad de Córdoba no podía expedir títulos de “doctor en jurisprudencia”, y si podían hacerlo las universidades anteriormente nombradas. En la Universidad de San Marcos tuvo a su cargo las cátedras de Artes y Teología mientras estudiaba la carrera de Leyes, que a la postre era su verdadera vocación, además de acuerdo al Reglamento de la Institución los aspirantes debían profesar buena conducta y ser hijos legítimos entre otras cláusulas.

Se estudiaba el Derecho Canónico y el Derecho Romano, las Leyes de Indias y el Derecho Natural de las gentes, además prácticas reglamentarias en un estudio jurídico acreditado y avalado por la Universidad. Ese estudio fue el del doctor Antonio de Bedoya.

Luego de haber cumplimentado todos estos requisitos, el título de abogado, tan ansiado, le fue otorgado el 8 de febrero de 1798. Ni bien obtuvo el título fue designado como Asesor del Real Tribunal del Consulado de Lima y también en ese mismo año remitió en calidad de donación a los padres Mercedarios, su importante biblioteca.

Ingresó luego estando ya establecido en el Cuzco, que fuera la antigua capital del Perú, al gremio de abogados de la Real Audiencia, tribunal este que fuera creado en el año 1877, correspondiendo su jurisdicción en territorios que ante pertenecían a Lima y a Charcas. Corría el año 1800, cuando le fue ofrecido el cargo de Secretario por parte del Dr. Bartolomé de Las Heras, a la sazón Obispo del Cuzco; pero ya su cabeza le había dictado el regreso a su tierra natal, con el objetivo de alistarse en la causa revolucionaria, y además atender sus asuntos particulares, es decir la administración de sus tierras.

En el año 1802, fue designado Síndico Procurador del Cabildo de Salta, y al instalarse definitivamente en la ciudad pasó a trabajar con gran cuidado los bienes que presuntamente su padre le legara en herencia. Eran propiedades importantes, siendo la más importante la de “La Isla”. No obstante ello, pasaba mucho tiempo en la ciudad para atender su estudio y las necesidades de sus clientes.

El cultivo de las tierras se realizaba con la ayuda de la mano de obra indígena, Atapsis, Payogastas, y Chicoanas. El Gobernador Intendente de Salta, don Rafael de la Luz, decretó en el año 1803, respetar en el doctor Arias sus fueros que le correspondían por ser abogado de las Reales Audiencias de Lima y de la Pretorial de ese distrito.

Debido al título académico obtenido por el Dr. Arias, este estaba dentro de la jurisdicción del Virreinato del Río de la Plata, pues ambas dependían de la misma corona. Durante el año 1848 Arias Velázquez estuvo atento a los sucesos que se producían en España, es decir la abdicación de Carlos IV y de Fernando VII; ya germinaba en su cabeza la idea de la independencia de  estos dominios de la corona española.

Se cruzaba correspondencia con los líderes del Alto Perú, es decir con la Junta que se había instalado en La Paz, entre ellos el Dr. Juan Bautista Sagárnaga y el Licenciado Pedro Domingo Murillo. Estaba consustanciado y era compañero de lucha y de conspiración con líderes locales entre ellos los hermanos Gurruchaga y José de Moldes.

Estaba en contra de los planes de la masonería y propugnaba la independencia política por la vía democrática, ya que opinaba que el 25 de mayo estuvo impulsado por la masonería. El Cabildo salteño se reunió el 19 de junio de 1810, con meses de atraso pues dicho atraso fue debido a las grandes distancias; se reunió para tratar la comunicación de la Junta Gubernamental Gubernativa ,al gobierno nacional, donde se manifestó como un apasionado defensor de la Revolución de mayo, en nombre de Fernando VII; no obstante ello, de inmediato nuestro gobierno inició su lucha contra las tropas de la Península.

Arias Velázquez se pronunció de inmediato a favor de estos movimientos, ya que Salta era la cabecera de la Gobernación. Luego de una serie de vicisitudes que sería largo enumerar fue desterrado por la Junta por sostener sus ideas liberales. Se dedicó entonces a la enseñanza de Filosofía en los claustros mercedarios.

La orden de destierro dada a Pueyrredón, no fue cumplida, pues éste había quedado impresionado por la brillantez de sus ideas liberales. La Revolución seguía sus pasos inmutablemente, y Belgrano que había oído de sus quilates lo sumó de inmediato a la gesta patriota pidiéndole se pusiera en contacto con el Gobernador Arenales.

Tan en cuenta fue reconocida su capacidad que en el año 1815 fue llamado para desempeñar el cargo de Procurador General de la Provincia. Fue el año en que Martín Miguel de Güemes fuera elegido gobernador, siendo nombrado por éste, Ministro de Gobierno; además fue nombrado Asesor de Gobierno y Delegado ante el Cabildo de Jujuy, por la cuestión que Güemes había sido designado gobernador intendente, sin la participación de Jujuy.

A pesar de ello tuvo sus diferencias con don Martín, debido a los empréstitos forzosos y continuados que el gobernador imponía a los ciudadanos para solventar los gastos de guerra. Debido a ello debió renunciar a sus cargos, para convertirse en jefe de la oposición. No obstante actuó en defensa de Güemes en su lucha contra los españoles, y fue el artífice de la solución diplomática del “Pacto de Cerrillos”, firmado entre Rondeau y Güemes, el 22 de marzo de 1816, que evitó una guerra entre el ejército nacional y las tropas que respondían a Güemes.

Dentro de su carrera debemos decir que asistió al Congreso de Tucumán y prestó juramento ante el nuevo Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Las disidencias con Güemes continuaron y, como miembro de la Sala de Representantes, votó en contra de la guerra contra el gobernador tucumano Aráoz, a quien se acusaba de obstaculizar la Expedición al Perú que había emprendido el General San Martín. Arias Velázquez buscaba una solución pacífica al diferendo. Por su voto en contra y al haberse llevada a cabo la contienda, propuso la deposición del gobernador, y al reintegrase Güemes a su cargo fue desterrado.

Recién pudo volver a sus ministerios luego de fallecer el caudillo. Fue Juez de Paz, Diputado y Asesor General del Gobernador Pablo Alemán. Diremos que nuestro biografiado antepuso siempre el interés general al suyo propio, como cuando aceptó serenamente el destierro impuesto por la Junta de Mayo a pesar del perdón acordado por Pueyrredón.

Falleció el 6 de agosto de 1838, en su casa de la hoy esquina Caseros y Peatonal Florida. Su único retrato se encuentra al parecer en la Sala de Profesores de la Universidad de San Marcos de Lima. Falleció en la ciudad de Salta el 6 de agosto de 1838, en su casa de esquina Florida y Caseros.