Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Calles de Salta

Calles de Salta: General Gregorio Aráoz De Lamadrid líder y guerrero independentista

Fue un valiente guerrero de la independencia del país participando de sus luchas, en las guerras civiles, siendo además uno de los líderes del partido unitario.

Fue un valiente guerrero de la independencia del país participando de sus luchas, en las guerras civiles, siendo además uno de los líderes del partido unitario.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-

SALTA.- Este General tucumano nació en la provincia del mismo nombre el 28 de noviembre de 1795 y murió en la ciudad de Buenos Aires el 5 de enero de 1857.

Fue un valiente guerrero de la independencia del país participando de sus luchas, en las guerras civiles, siendo además uno de los líderes del partido unitario. Fue Gobernador de la provincia de Tucumán, como además por un tiempo corto de las provincias de Mendoza y Córdoba. Fueron sus padres don Francisco Javier Sánchez de Lamadrid y doña Andrea Ignacia Aráoz López. Doña Andrea, a su vez provenía del matrimonio de don José Antonio Aráoz López y de doña Antonia López, de viejas familias de la colonia.

Ambos esposos pertenecían a aristocráticas familias de la provincia, siendo nuestro biografiado el quinto hijo del matrimonio. Don Gregorio Aráoz-futuro General- fue educado por sus tíos, don Manuel de Lamadrid o La Madrid, y doña Bonifacia Díaz de la Peña en una finca poblada de viñedos que ambos poseían en la localidad catamarqueña de Andalgalá.

Su primo Juan José de La Madrid, contrajo matrimonio en el año 1800 con doña Catalina Aráoz, hermana de quien luego sería el General don Bernabé Aráoz. Don Gregorio casó en Buenos Aires con doña María Luisa Díaz Vélez e Insiarte, hija a su vez del doctor José Miguel Díaz Vélez y de doña María del Tránsito Insiarte Montiel, con quien tuviera trece hijos.

Como vemos los avatares de la guerra no le impidieron realizar la vida hogareña. A pesar de ser uno de lo líderes del unitarismo, don Manuel Dorrego, y Juan Manuel de Rosas, como así también Encarnación Ezcurra, fueron los padrinos de dos de sus hijos Ciriaco y Olegaria Luisa.

En el año 1811 se enroló en las milicias tucumanas poniéndose a las órdenes del General Belgrano y participó en calidad de Teniente en la segunda campaña al Alto Perú. Participó con gran valor en las batallas Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma, Tambo Nuevo. Al regresar de la derrota de Ayohuma participó en combates menores en Colpayo y Posta de Quirbe.

Dentro de su carrera militar también diremos que participó en la Tercera Campaña al Alto Perú, bajo las órdenes del General José Rondeau, tomando parte en los combates de Venta y Media y Sipe -Sipe. Tuvo una activa participación en la mayor eficacia de la retirada de su ejército, y en encuentros menores, en las localidades de Culpina y Uturango.

Fue ascendido al grado de Teniente Coronel, por méritos de guerra al salvar al General Francisco Fernández de la Cruz, cuando iba a ser apresado por los españoles. Manuel Belgrano, cuando fue nombrado nuevamente como jefe del Ejército del Norte, lo honró como su oficial favorito, al punto que lo envió recomendado como segundo jefe del Coronel Juan Bautista Bustos.

Don Juan Bautista era a la sazón Gobernador de la ciudad de Córdoba y luchando bajo sus órdenes derrotó al caudillo santiagueño Borges y Lugones en las batalla de Pitambalá, fusilándolo dos días después. La orden partió de Manuel Belgrano.

El General Lamadrid, o La Madrid usó siempre estos apelativos en vez de su nombre completo Aráoz de Lamadrid. Fue siempre un aguerrido soldado, de manera que lo vemos en una expedición de reconocimiento, enfrentándose con los realistas. Ulteriormente cerca de Tarija logró vencer al enemigo en la batalla de Tolomosa donde el jefe enemigo era el Mariscal Santa Cruz, que sería el futuro dictador de Bolivia y del Perú.

También luchó en Cachimayo y con apenas 400 hombres marcharon hacia Chuquisaca, atacando la ciudad por sorpresa. No tuvo suerte, dado que el emprendimiento fue una empresa casi diría descabellada dada la magnitud de la diferencia de fuerzas. Volvió por el camino de Orán, venciendo las dificultades de la sierra boscosa hasta llegar a Tucumán.

Debido a su valor fue ascendido a Coronel. Durante la época de las luchas civiles que se desataron luego de la independencia, estuvo presente en ella. Ocurrió que el Ejercito del Norte, cambió el destino original de su cometido cual era la guerra en el Alto Perú, para dirigirse cumpliendo órdenes y ponerse bajo el mando de Juan Bautista Bustos, para lo cual se trasladó a la ciudad de Córdoba. Peleó en Santa Fe en la Batalla de la Herradura contra Estanislao López, y en el año 1819, cansado de las guerras civiles se trasladó a Tucumán.

Estuvo en el motín de las Trenzas (Arequito), pero no se adhirió al msmo. Posteriormente estuvo en Buenos Aires, sin saber a donde debía depositar sus lealtades. También acompañó a Manuel Dorrego en su campaña santafecina para combatir a los caudillos del interior.

En una de sus campañas, la del sur conoció a Rosas. Luego se retiró del ejército para dedicarse a la atención de su campo en San Miguel del Monte. En el año 1825 ingresa en la provincia de Tucumán, enviado por Rivadavia a fin de reclutar voluntarios para enfrentar al Imperio del Brasil. También fue enviado a Catamarca con el mismo fin, pero uno de los candidatos a Gobernador, le convenció que debía regresar a su terruño y derrocar a Javier López.

Luego de cumplido este cometido se hizo nombrar gobernador por la Sala de Representantes. Los acontecimientos que se suscitaron ulteriormente son importantes y significativos, y concluyen con su derrota en la Batalla del Tala, a manos de Juan Facundo Quiroga.

Era tanto su valor que batió contra quince enemigos que prácticamente lo despedazaron, al infligirle múltiples quebraduras, un corte de orejas, heridas en el estómago para finalizar las acciones en su contra, con un tiro de remate. Lo dieron por muerto, pero cuando una patrulla fue a buscarlo, no lo encontraron pues se había deslizado dificultosamente a un zanjón. Recuperó fuerzas para luego refugiarse en un rancho de las proximidades.

Los gauchos le creían inmortal y este hecho, fue el comienzo de su fama de invencible luchador. Entre tanto Quiroga se desplazaría hacia el sur. Lamadrid posteriormente recuperaría su provincia, la cual volvería a perder en la Batalla del Rincón de Valladares, siempre a manos de Quiroga.

Esta parte de la historia es muy rica en acontecimientos políticos importantes que sería imposible de relatar en este trabajo, sí diremos que Lamadrid buscó asilo en Bolivia, para tiempo después regresar a Buenos Aires. No pudo evitar el desenlace en el que Dorrego fue fusilado por Lavalle en el año 1828. Estuvo en las batallas de San Roque,  la Tablada y Oncativo, bajo las órdenes de José maría Paz, donde fue ascendido a General.

Luego de la batalla, Paz envió al Coronel Román Deheza a Santiago del Estero y a Lamadrid a la Rioja. Allí actuó con extrema crueldad incluso con la familia y con la madre de Quiroga, a quién encadenó e hizo pasear por las calles encadenada de pies y manos.

El objetivo era hacerle confesar dónde se encontrarían los supuestos tesoros guardados por Quiroga, quien se encontraba en campaña fuera de la ciudad. Utilizó métodos violentos como el que describimos recientemente; además en represalia por la muerte de su segundo –Pedro Melián- asesinó a 200 prisioneros. Lo cegaba el odio por quién lo había vencido dos veces. Allí se hizo nombrar gobernador.

Luego pasó a San Juan donde también se hizo nombrar Gobernador de la provincia. Facundo Quiroga volvió sobre Tucumán, pero López al que había derrocado antes, había licenciado las tropas de La Madrid. Con un ejército muy disminuido volvió a enfrentar a Quiroga en la Ciudadela, donde fue vencido. Fue en el año 1831 y con este combate terminaban las guerras civiles que habían comenzado 1828.

Se suceden luego algunos episodios interesantes, pero diremos que después de éstos se exilia en Bolivia. Fue por un corto tiempo y siempre en el año 28 ocurre el ya mencionado episodio del fusilamiento de Dorrego, por orden de Juan Lavalle. En seguida se unió a su ejército y peleó en la batalla de Navarro.

Tuvo activa participación en la Coalición del Norte, donde las provincias norteñas se aliaron para combatir la tiranía de Juan Manuel de Rosas. Políticamente combatió en amos bandos: el federal y el unitario. Estuvo presente en Caseros en el bando federal, comandando el ala derecha de la caballería, y al entrar en Buenos aires, el pueblo lo desmontó de su caballo y lo llevó en andas, en reconocimiento a su valor. Apoyó la revolución que separó a Buenos Aires del resto de la confederación.

No podemos en estas breves líneas hacer un análisis de los motivos por los cuales cambiaba de bando, motivos que los tengo mencionados en una segunda parte de un trabajo más amplio: “La organización Nacional”. En 1853 escribió sus célebres memorias. Existe una profusión de datos contenidos en esos papeles, como también en las Memorias de los Generales Paz y Pacheco, donde su accionar a veces incomprensible está a la vista de historiadores y curiosos de la historia.

Una de ellas dice: «Carecía yo de los medios de subsistencia, y me había consagrado al trabajo personal de panadero para alimentar a mi familia…”. También Paz dice en sus Memorias Póstumas: “Después de una larga peregrinación por ambos Perú y Chile, había vuelto el General Lamadrid a Montevideo en el año 35, desde allí hizo cuanto pudo por reacomodarse con Rosas. Mandó su familia a Buenos Aires; le recomendó a su hijo, logrando que lo colocase a su costa en un colegio.”

Rosas le pasaba una pensión de cincuenta pesos y existe un recibo donde Lamadrid se expresa: ¡Viva la Federación : He recibido del Coronel don Juan Correa Morales, la cantidad de cincuenta pesos fuertes, en asignación por este mes. En una fiesta Lamadrid diría: “Brindo señores porque los traidores unitarios que han tenido la vileza sin ejemplo de venderse a los indignos agentes de la Francia, para invadir y mancillar la independencia de la patria».

Sus restos fueron repatriados a San Miguel de Tucumán y se encuentran el la Iglesia Mayor de la ciudad.