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Calles de Salta

Calles de Salta: Provincia de La Rioja

Este territorio estuvo primitivamente poblado por las tribus diaguitas, cuyo principal medio de vida era la agricultura.

Este territorio estuvo primitivamente poblado por las tribus diaguitas, cuyo principal medio de vida era la agricultura.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-

Se trata de una de las provincias ubicadas en el Noroeste de nuestro país y su historia se encuentra interrelacionada estrechamente con las demás provincias que componen nuestro noroeste argentino. 

Este territorio estuvo primitivamente poblado por las tribus diaguitas, cuyo principal medio de vida era la agricultura. También se dedicaban a la cría  de animales como la llama, que los españoles  llamaron luego “carneros de la tierra”, sin descuidar por ello la caza y la recolección.

Para desarrollar su agricultura manejaban muy bien el tema del agua, escasa por cierto, con una singular metodología y un hábil manejo del sistema de acequias, con lo que podían cultivar aún en los terrenos más fragorosos, para lo cual empleaban el milenario sistema de terrazas o andenes de cultivo.

El principal era el maíz, originario de América, que constituía su alimentación básica. Conocían al menos tres variedades de él, pero también cultivaban la papa, el zapallo, dos o tres variedades de porotos y el maní.  Don Alberto Rex González, que fuera uno de los arqueólogos de mayor envergadura en el mundo, encontró maíz pelado y almacenado en el  pucará de Asampay.

Recolectaban asimismo los frutos del algarrobo, el mistol y el chañar.  Tenían también sus cazaderos, poblados de guanacos, vicuñas y venados. Los diaguitas habían alcanzado un importante desarrollo técnico artesanal. En los días festivos adornaban su cabeza con plumas de colores. y ponían en su antebrazo brazaletes y láminas de plata, con el objetivo de manejar sin impedimentos el arco.

Los caciques ornamentaban sus frentes con diademas de metales preciosos como el oro y la plata.   El actual territorio riojano perteneció al Virreinato del Perú por la real  cédula del 1 de marzo de 1543 y la región del Tucumán o gobernación del Tucumán se creó en 1564 recibiendo el nombre de Provincia de Tucumán, Juríes y Diaguitas. Fue su primer Gobernador  don Francisco de Aguirre, y lo hizo desde Santiago del Estero. El Obispado fue creado en el año 1570, y desde entonces  esta región comenzó a tener una mayor relevancia. 

El 20 de mayo de 1591 se fundaba la ciudad de La Rioja con el nombre de  Ciudad de Todos Los Santos de la Nueva Rioja, con la finalidad de constituir un bastión defensivo ante los ataques de los indígenas. Recordemos que en el año 1630 se producía el primer alzamiento calchaquí que fuera sofocado por el  Gobernador Albornoz.

Al producirse la subdivisión administrativa de  Virreinato del Río de la Plata de acuerdo con la Real Ordenanza de Intendentes, producida en el mes de enero de 1782, la actual provincia de La Rioja quedó bajo la jurisdicción de la  Gobernación Intendencia de San Miguel de Tucumán.

Posteriormente por Real Cédula del 5 de agosto de 1783, se suprimía la gobernación intendencia anterior para crearse la de  Córdoba del Tucumán integrada por las provincias  de Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja y pequeños sectores de la provincia de Santa Fe.

El hecho histórico de la fundación de la Rioja, constituye un ciclo azaroso por las disputas jurisdiccionales entre los conquistadores y la rebeldía indígena a someterse al conquistador blanco. En las crónicas fundacionales merece mencionarse al padre  Pedro Lozano que fuera el cronista jesuita del siglo XVIII, autor de la  Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán.

Esta conquista tomó nuevo impulso bajo del gobierno del Rey Felipe II, cuando en 1563 crea la Gobernación del Tucumán, como jurisdicción política separada de la de Chile, como dependencia de la  Real Audiencia de La Plata.  

El Gobernador del Tucumán  don Juan Ramírez de Velasco fundó la ciudad que estamos tratando como ya lo enunciáramos el  20 de mayo de 1591. Pertenecía don Juan a principales y muy nobles familias de La Rioja en Castilla La Vieja.  

Algunos lo emparentaron con Reyes de Navarra; era sobrino de Luis de Velasco ex Virrey de México y primo del funcionario del mismo nombre que se desempeñara como Virrey de Lima. Llegó a Santiago del Estero el 15 de julio de 1585, trayendo consigo a su mujer y a sus hijos, pues el rey lo había nombrado por cinco años, con la franquicia de no pasar por el juicio de residencia al que estaban obligados todos los funcionarios de la corona.

Los cinco años de su mandato transcurrieron poniendo en paz a los vecinos que sufrieron los malhumores de Aguirre y los atropellos de  Abreu y Lerma. Pacificó la región calchaquí con la concurrencia de bravos capitanes entre los que se encontraban  don Juan de Mena en Aconquija, Juan de Espinoza en Mallengues, Luis de Caldera al comienzo y luego su hijo  Simón de Villadiego (Historia Colonial de Catamarca de Gaspar H. Guzmám –página 92) y 95 soldados,  en total, más trescientos indios amigos.

Fue su lengua o intérprete el padre  Alonso de Barzana (jesuita) recorriendo cincuenta leguas para luego establecer su real en Tolombón. En su entrada procuró descubrir las minas que explotaban los indios como así también explorar las que los indígenas le decían, podían explotarse. Fue así que descubrió importantes minas de oro y de plata, revelación que transmitió a su rey don Felipe II.

Preparó la fundación de la ciudad de Londres, con la ayuda de  don Blas Ponce, con quien firmó una capitulación    en la ciudad de Santiago. La ciudad a fundar sería gobernada por Blas Ponce que ya había estado en la primera fundación con don  Juan Pérez de Zurita. Los privilegios que tendría era cuantiosos en tierras, minas y  molinos.

Serían  para él todas la “Guacas”, tesoros y enterratorios que descubrieran. Blas Ponce era a no dudar el conquistador rico del Tucumán.  Para realizar la fundación echó bandos en, Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Córdoba y Postosí. Con el aprovisionamiento de Blas Ponce la expedición partió de Santiago el 24 de marzo de 1591.

El Gobernador partió por la ruta de San Miguel, a caballo, mientras que su Maestre de Campo, lo hizo encabezando las carretas y haciendas, haciéndolo por un camino más corto, pero más difícil, pues debieron abrir sendas por montes bravos, vadeando ríos y ciénagas. Atravesaron lo que hoy se conoce como  cuesta del Totoral que anteriormente se denominaba  Dormida de Guacra. 

La expedición finalmente llegó hasta el valle de Catamarca, con el Gobernador a la cabeza, su Maestre de Campo Blas Ponce y el hijo del fundador  Juan Ramírez de Velasco que ostentaba el título de Alférez General, el sacerdote franciscano Fr. Baltasar Navarro y el escribano  Luis de Hoyos.

En el camino tuvieron noticia de que al oeste de la ruta que se habían trazado, estaba el pueblo de Sanagasta, donde había muchos indios que no habían sido descubiertos para la fe de Cristo, por lo cual previa consulta con el conquistador empresario, torcieron el rumbo. En vez de avanzar por el abra de la Sébila, Ramírez de Velasco, continuó en dirección sur.

El día 10 de mayo, luego de marchar toda la noche, llegaron hasta el lugar llamado Yacampis, según lo relata Luis de Hoyos. Este cambio de rumbo se hizo como decíamos con la conformidad de Blas de Hoyos que era el socio capitalista de la empresa: eran 60 hombres. Los indios luego de una escaramuza se sometieron  pacíficamente. La expedición de conquista de Ramírez de Velasco estaba compuesta por sesenta hombres montados, 750 caballos de guerra y carga, 14 carretas tiradas por bueyes; 120 bueyes para labranza y 4.000 cabezas de ganado menor. Fue la expedición mejor equipada de la conquista.    

El día de la fundación 20 de mayo, tras consultar con Blas Ponce se dispuso la ceremonia de fundación. “El gobernador, montado en su caballo y tomando en sus manos el estandarte real, dio vueltas a la plaza, y agitando el estandarte pronunció a viva voz: España, España, España, y estas provincias y ciudad de Todos Santos de la nueva rioxxa (sic) por el católico rey don Felipe…”.

A continuación se plantó el Royo de Justicia, y echando mano a la espada, dando golpes en algunas ramas, dijo que tomaba posesión de la ciudad en nombre de sus majestad. Luego procedió a nombrar Alcaldes y Regidores, para después dar gracias a Dios, escuchando misa en el lugar reservado para la Iglesia Mayor. 

El contingente que acompañó la gesta fundacional fue: EL Capitán Baltasar de los Reyes, Juan Gutiérrez Altamirano, capitán Juan Bautista Muñoz, capitán Juanes de Artaza, el Licenciado Juan Hermoso Graneros, Domingo de Otazo, Mateo Rozas de Oquendo, Pedro de Maidana, Pedro de Herrezuelo, García de Medina, Baltasar Díaz, Francisco Pérez, Juan de Escobedo, Hernando de Retamoso, Francisco Maldonado de Saavedra, García de Avilés, Alonso Carrión, Hernando Garzón, Bartolomé de Oliva, Melchor de Vega, Alonso López de Santamaria, Marcos de Arroyo, Pedro Alcaraz, Juan Ponce, Francisco Romero, Pedro Garzón, Jerónimo Pereira, Anton de Cejas, Hernando de Pedraza, Pedro Godoy, Simón Martín, Francisco Díaz Barroso, Bartolomé Garzón, Guillermo de Loria, Gonzalo de Contreras, Damian Pérez de Villarroel, Sebastián de Loria Carrasco, Hernando de Ariza, Baltasar Hernández, Alonso García de la Palma, Juan Davalos, Pedro Días de Benito Díaz, Juan Ramírez de Montalvo, Juan Nieto Príncipe, Pedro Cavallo, Capitán Álvaro Abreu de Figueroa, Andrés de Herrera, Nicolás Carrizo, Escribano Luis de Hoyos, Antonio Álvarez de Ribera, Sargento Mayor Baltasar de Ávila Barrionuevo, Gonzalo de Barrionuevo, Alonso Barrionuevo, Bartolomé de Sanconeta, Feliciano Rodríguez, Pedro Tello de Sotomayor, Francisco Ramírez de Góngora, Pedro Sánchez, Bartolomé Navarro, Diego Garzón, Antonio de Sequeira, Miguel de Vidaurre, Alonso Martín de Arroyo, Domingo Corzo, capitán Pedro López Centeno, Alonso de Medina, Alonso de Sorrois, Juan Bautista Bernio, Luis de Medina, Martín Pérez Bermejo, Juan de Herrera, Juan Pérez, Rafael de Palomares, Gaspar Rodríguez, Juan Juárez Baviano, Juan Nuñez Gálvez, Diego López, Hernando de Retamoso, Juan Guevara de Castro, Diego Rodríguez de Ruesgas, Iñigo Ramírez de Velasco, Pedro Soria Medrano, Luis Hernández de la Palma, Gonzalo Tejera, Hernando de Ávila, Juan Ruiz, Gonzalo Nuñez, Gonzalo Duarte de Meneses, Alonso Romero, Manuel Álvarez, Alonso de Tula Cervin, Valeriano Cornejo.

En virtud de la capitulación firmada en Santiago del Estero, el cargo de Teniente de Gobernador y Justicia Mayor fue para don  Blas Ponce. Los alcaldes fueron:  Pedro López de Centeno, y Francisco Maldonado Saavedra; regidores fueron Antonio Álvarez, Fernando Retamoso, Pedro Tello de Sotomayor, Juan Guevara de Castro, y Baltazar de Ávila Barrionuevo. Procurador de la ciudad fue Francisco Robledo; Tesorero de la Real Hacienda Pedro Soria Medrano; Alguacil Mayor Melchor de Vega; Mayordomo de la ciudad Juan de Segura y Alcalde de la Hermandad, Hernán Pérez de Villarreal. Estos fueron los primeros pasos de la flamante ciudad, y con las diversas vicisitudes de la historia, continúa hasta nuestros días.