Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
Presidente de la nación (1906-1910)- Gobernador de Córdoba- Ministro- Multicondecorado en el viejo Mundo- Senador nacional- Embajador- Ministro de Relaciones exteriores, Y Presidente de la Corte Suprema de justicia.
Hablar de José Figueroa Alcorta es también adentrarnos un tanto en la fama que sus amigos y los no tan amigos, imprimieron a su personalidad. Y esta era nada menos que la de «yetatore”, debido a las desgracias ciertas o inventadas que ocurrían a quienes le frecuentaban de cerca.
Esta leyenda rebasó los circuitos políticos para entronizarse en otros ámbitos. Como en nuestros días cuando esto ocurre, quienes tratan de neutralizar tales fuerzas, que algunos creen imbatible se aferran a los míticos amuletos, como el tomarse de inmediato de algo metálico (el llavero por ejemplo, o alguna estructura de madera que no tenga patas), pero en definitiva, los seres pensantes descreen de estas circunstancias y aseveran que no dejan de ser meras felonías.
Esta tan mentada yeta no impidió a Figueroa Alcorta ejercitar los tres poderes institucionales de la República. Esto es el poder ejecutivo, el poder legislativo y el judicial. Fue en definitiva dentro de la historia argentina el único que alcanzó a manejar los tres poderes que hacen a una república.
Además le cupo el honor de encabezar desde la más alta magistratura, el optimismo del Primer Centenario de la Revolución de Mayo. Realizó su carrera secundaria en el mítico Colegio de Monserrat, perteneciente a la Universidad Nacional de Córdoba. Al terminar esta etapa ingresó a la Facultad de Derecho y, siendo aún estudiante se desempeñó en el cargo de escribiente y oficial segundo del Ministerio de Hacienda.
En el colegio a que hacíamos mención, comenzó a dictar clases de filosofía. Posteriormente se doctoró en Leyes y de inmediato ocupó la cátedra universitaria de Derecho Internacional. Dentro del espectro político militó dentro de las fuerzas «Juaristas”, que propiciaban en 1880 la candidatura presidencial de Julio Argentino Roca. Al terminar su mandato propulsaba la candidatura de su cuñado don Miguel Juárez Celman.
Todo parecía que una luz cenital venía favoreciendo a la provincia mediterránea, al punto que comenzaron pronto a barajarse otras candidaturas como la del joven y brillante Miguel Ángel Cárcano.
Transitábamos el año 1890, cundo Juárez Celman se vio obligado a renunciar debido a la revolución del 26 de julio de 1890. Durante la etapa «juarista” desempeño diversos cargos entre los que hemos de mencionar que a partir de 1885, fue consultor de la Municipalidad de Córdoba y del Ferrocarril Central Norte. Ese mismo año ocupó un escaño en la legislatura de su provincia como diputado.
En el año 1889, cuando asumía la gobernación de Córdoba don Marcos Juárez, hermano de Miguel Juárez Celman, fue nombrado Ministro de Gobierno, Justicia y Culto. Figueroa Alcorta, al militar dentro del juarismo, naturalmente que comulgó con sus ideas participando de la filosofía liberal, enfrentada al sector confesional, y enfatizando en esto se fundó el Registro Civil, se promovió la enseñanza laica.
Se confiaba en las luces que traería el sector profano, en los rieles del ferrocarril y en los «gringos” atraídos por el tren. Imponía en Córdoba, la construcción del dique San Roque y calculó la energía eléctrica a fin de eliminar las lámparas de kerosén. Pero como ya lo decíamos, la caída Figueroa y de Cárcano, acarreó la suya, pero Roca al ser el verdadero vencedor de la revolución del 90, respetó las oligarquías provinciales que estaban representadas en el Congreso.
En realidad Figueroa Alcorta no tuvo frustraciones, pues a pesar de haber renunciado al cargo de Ministro de Gobierno en el año 1890, en el año 1892, fue nombrado Diputado Nacional por Córdoba y en 1895, el Colegio Electoral lo designaba Gobernador por el período que debía concluir en 1898. Ni bien terminada la segunda presidencia de Roca, un grupo de notables lo eligió para encabezar la fórmula sucesoria de Manuel Quintan, pero según los mismos que lo eligieron, se preocuparon por la designación del Vice, ya que por la avanzada edad del primero, la futura presidencia recaería en su segundo.
Fue elegido para tal cargo don José Figueroa Alcorta que se encontraba desempeñando el cargo de Senador Nacional. Fue a partir del 12 de octubre de aquel año cuando pasó a desempeñar el cargo de Presidente del Senado. Luego de ello concluido el período legislativo partió a tomar sus vacaciones a su Córdoba natal. Pero una revolución radical ocurrida en el año 1905, que había fracasado en Buenos Aires, seguía mostrándose fuerte en Córdoba.
Si bien en la capital las medidas tomadas por Quintana, dieron sus frutos, en Córdoba la revolución destituyó al Gobernador y tomó prisionero al vicepresidente Figueroa Alcorta. Julio Roca (h) logró escapar tomado un tren hacia Santiago del Estero. Estando prisionero, Figueroa Alcorta impulsado por los revolucionarios, comunicó una exigencia de los amotinados, que, a fin de evitar derramamientos de sangre y preservar su vida, exigían la inmediata libertad de los amotinados, a lo que Quintana se negó.
La revolución fracasada en Buenos Aires y en otros puntos del país, dejó rastros negativos en la relación de Figueroa Alcorta con Quintana, a pesar de que el primero había recuperado su libertad. Desde París Pellegrini aconsejaba a Figueroa, que sea mudo como una tumba. El silencio dio sus resultados, pues Quintana había fallecido en marzo de 1906, dejando vacante el cargo de Presidente de la República. Como Roca mantenía su poder, la presidencia de Figueroa Alcorta se caracterizó por el enfrentamiento entre ambos.
Para poder contrarrestar la fuerza del roquismo, Alcorta buscó también aliados de peso, como por ejemplo Carlos Pellegrini y Roque Sáez Peña. Entre las medidas tomadas por el nuevo presidente se encontraba una amplia amnistía a los revolucionarios radicales del Yrigoyenismo, amnistía que también alcanzaba a los militares que habían participado de la misma.
La empresa política llevada a cabo por Figueroa Alcorta, fue la de empezar una etapa diferente, manifestando esta modalidad a dirigentes entre los que se contaba además de Pellegrini y Sáenz Peña, el ingeniero Emilio Mitre. Esta empresa era la de llevar el gobierno por encima de toda bandería, facilitada por la prosperidad económica por la que atravesaba la Argentina. En el Buenos Aires de Figueroa Alcorta existían ya los tranvías eléctricos, los teléfonos y circulaban por la ciudad docenas de automóviles; aparecieron también los ascensores.
En esa época buscando agua los ingenieros encargados de dichas obras, descubrían el petróleo. Pero no todo era alegría, pues Roca y Marcelino Ugarte comenzaban a bloquear las iniciativas del poder ejecutivo, lo cual paralizaba la labor legislativa. El gran mérito de Alcorta, fue que volcó el poder presidencial en favor de una transformación política que se concretaría posteriormente de la mano de Roque Sáenz Peña. Un aire nuevo circulaba por el país, y era nada menos que la inmigración que traería millones de extranjeros como así también el trasplante de anarquismo que bombas mediante, procuraba edificar una sociedad mejor.
Los progresos materiales del gobierno de Figueroa Alcorta se expresaron también en la expansión de la red ferroviaria, hacia el norte y el oeste del país, aumentando el volumen del comercio exterior y la firmeza del signo monetario. Se inauguraron obras públicas monumentales como el Palacio del Congreso y el Teatro Colón. Le sucedió en la presidencia Roque Sáenz Peña. Fue embajador en España, Ministro de Relaciones Exteriores bajo la presidencia de Victorino de la Plaza y Presidente de la Corte de Justicia de la Nación. También bajo su presidencia se celebró el fasto del Centenario al que concurrió la tía de Alfonso XIII, la Infanta Isabel de Borbón.
Los festejos en algún momento se vieron empañados por algunos anarquistas atentaron contra las fuerzas de seguridad. En respuesta los grupos de derecha incendiaron diarios y sedes sindicales de izquierda.
José Figueroa Alcorta nació en Córdoba el 20 de noviembre de 1860 y falleció en Buenos Aires, el 27 de diciembre de 1931. Fue el político argentino, que como decíamos, ejerció la titularidad de los tres poderes del Estado: Vicepresidente de la Nación, desde el 12 de octubre de 1904 hasta el 12 de marzo de 1906, Presidente de la Nación desde esa fecha y hasta el 12 de octubre de 1910; y presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, desde 1915 hasta su fallecimiento, en 1931. Fueron sus padres, don José Cornelio de Figueroa Valverde y doña Teodosia Alcorta Isnardi. Contrajo Matrimonio el 16 de abril de 1888 con doña Josefa Julia Bouquet Roldán, oriunda de Bell Ville.