Seguinos

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Calles de Salta

Las calles de Salta y sus nombres: Monumento 20 de Febrero

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican.

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican.

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-


Monumento 20 de Febrero
– Circunscripto por calles: 25 de Mayo-Adolfo Güemes-Aniceto Latorre-12 de Octubre-Bernardo O´Higgins

Para comenzar a introducirnos en la historia del monumento 20 de febrero, tenemos que forzosamente recordar aunque sea brevemente la historia de la victoria en Salta sobre las tropas realistas el 20 de febrero de 1813.

Pío Tristán espera a Belgrano, con casi 4000 hombres en Salta. Los patriotas amagan atacar por el Este, pero luego de una azarosa marcha por la Quebrada de Chachapoyas, conducidos por el célebre Chocolate Saravia, aparecen por el Norte, aislando de esta manera a Tristán de sus bases.

Esta maniobra estratégica, le valió un triunfo resonante que consolidó las fronteras de la patria. Fue el 20 de febrero de 1813. Los seiscientos muertos de ambos bandos, fueron enterrados en una fosa común, bajo la misma gigantesca Cruz de madera. Esta actitud fue duramente criticada por quienes eran partidarios de acciones más enérgicas, a lo que Belgrano respondió en carta a Chiclana: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas”.

El choque de las tropas fue extremadamente duro y ambas partes se batieron con bravura. El Regimiento Nº 1– el predilecto de Belgrano- le tocó batirse con el Real de Lima. Lucharon encarnizadamente durante tres largas horas; era el mejor cuerpo del ejército realista y el único compuesto por soldados peninsulares. En este enfrentamiento hay que mencionar la heroica acción de don Mariano Benítez, que formaba parte de la División de los Decididos de Salta que, lanzándose a furioso galope sobre las filas enemigas, y aprovechando el estupor causado por su acción, arrebató la bandera del Batallón del Cuzco, que un Alférez agitaba.

Herido, y manando sangre profusamente, fue ayudado por Dorrego, y un esclavo de su familia, pudiendo regresar con vida a su batallón. Días después Belgrano le alcanzó los despachos de Capitán, honor que rechazó, pues se encontraba suficientemente pago, con haber podido contribuir a la libertad de su patria.

En esta batalla también es digno de recordación, entre tantos patriotas, la decidida acción de don Juan José Fernández Campero, que militaba en las huestes del rey, pues el retiro de su caballería contribuyó grandemente al éxito del combate.

Fue tomado prisionero de los realistas y luego de humillantes castigos, murió en alta mar, rumbo a España donde esperaba ser juzgado. El Marqués del Valle del Tojo, no pudo llegar a su destino español, pero sí llegó a su destino de gloria en nuestra patria.

Luego de las alegrías sobrevendrían los pesares de Vilcapugio y Ayohuma. El gobierno urgió a Belgrano que estaba convaleciente de fiebres tercianas, a abrir nuevamente el frente Norte hacia el Perú. Por aquellos días se evidenciaban desarmonías entre su oficialidad, como asimismo dificultades para abastecer su ejército. Había que compatibilizar el apuro de Buenos Aires, con esta dura realidad jujeña. Sus problemas se resolvieron en parte y dona al Cabildo de la ciudad un estandarte con el escudo de la Soberana Asamblea, pintado en el centro, para reemplazar al tradicional del Rey.

El General abatido de pesares y de fiebres, próximo a entregar el mando, le hacía exclamar: (ante la proximidad del encuentro con San Martín en Yatasto)

“… mi corazón toma nuevo aliento, cada instante que pienso que usted se me acerca, porque estoy persuadido que con usted se salvará la patria.

Allí se produciría el tan anhelado encuentro, en la vieja hacienda establecida desde el siglo XVII. Fue entonces cuando Belgrano se encontró con Pueyrredón para hacerse cargo del Ejército del Norte en 1812 y fue también allí el encuentro con San Martín que arribaba desde Buenos Aires con una columna de auxilio. Ese abrazo selló una amistad y respeto entre ambos Jefes, que habría de durar hasta el fin de sus días.

Belgrano había solicitado desde fines de diciembre el relevo del mando, pues entendía que la derrota exigía ese tributo, (Vilcapugio y Ayohuma) permaneciendo con el grado de Coronel al frente de su querido Regimiento Nº 1, hasta el 1 de marzo, cuando el gobierno lo relevó de todas sus funciones. Había solicitado el relevo definitivo, pero el gobierno no se lo concedió hasta tanto se sustanciara un proceso que nunca tuvo lugar.

La Patria jamás terminará de agradecer estos insuperables ejemplos de amor al suelo nativo, como así la suprema honradez en los manejos de los altos intereses del país. Permanecía en su espíritu, la visión de la paz y de la concordia, lejos de las imprecaciones de los vencidos, del gemir de la viudez y del clamoreo de los niños en orfandad, siguiendo siempre, todos juntos, la senda que lleve al país a la misma e inefable cumbre.

Continuamos con la historia del monumento 20 de febrero para o cual seguimos el trabajo de Vivian Ferreyra publicado en el Portal de Salta, dirigido por don José de Guardia de Ponté en donde la autora expresa que la construcción del monumento se realiza por disposición de la Asamblea General Constituyente para conmemorar el triunfo obtenido por las armas de la patria.

El primer monumento se realizó con materiales muy sencillos, justamente en el mismo lugar en donde se había desarrollado la batalla. Se trataba de un monumento de ladrillos con una cruz de madera. Recién en 1897, a instancias de la predica del Diario “El Cívico” publica un artículo el día 25 de febrero haciendo notar el descuido de las autoridades ante tan memorable acontecimiento.
Se creó una Comisión que dispuso que el monumento tuviera 4 bajorrelieves de bronce y cuatro estatuas también de bronce.

Uno de los cuadros representaría la formación del ejército de Belgrano en el Río de las Piedras que diría: «La sangre de los que murieron aquí ha sido vengada en Tucumán y la de los que han muerto allí será vengada en Salta».

El segundo cuadro representaría el Juramento a la Bandera sobre el Río Pasaje con una leyenda que diría: «Este será el color de la nueva divisa con que marcharán a la lid los nuevos campeones de la Patria’‘.

El cuadro tercero representaría la Capitulación de Pío Tristán con la leyenda: Este será el color de la nueva divisa con que marcharán a la lid los nuevos campeones de la Patria».

Finalmente el cuarto campo, la fisonomía del Campo Castañares el 20 de febrero de 1813, con la leyenda: ´Batalla en Castañares el 20 de Febrero de 1813´.

Siempre de acuerdo al estudio realizado por la autora recientemente nombrada el monumento se compones de cuatro estatuas que representan a Manuel Belgrano, Eustaquio Díaz Vélez, Cornelio Zelaya, y Manuel Dorrego.

La obra fue dirigida por Lola Mora, quien viajó a Roma para ejecutarla. El plano del parque fue un donación del Sr. Francisco Uriburu y La realización por el famoso arquitecto Carlos Thays. (Carlos Thays o Jules Charles Thays, según su acta de nacimiento, París,20 de agostode 1849– Buenos Aires,31 de enerode 1934), fue un arquitecto,naturalista,paisajista,urbanista,escritory periodistafrancés, que realizó la mayor parte de su obra en Argentina.)

La Comisión del monumento llamó a concurso de planos para lo cual se presentaron siete proyectos resultando ganador el presentado por el artista español Torcuato Tasso. (El escultor don Torcuato Tasso vivió más de medio siglo en el país, poblándole de obras de arte. Nacido en Barcelona, España el 4 de Noviembre de 1855, tomó carta de ciudadanía argentina, incorporándose desde el año 1880 hasta 1935 a la vida artística de nuestra patria).

Fue el ingeniero Fernando Solá quien estuvo a cargo del asesoramiento técnico, y fue en 1901 la fecha en que se puso la piedra fundamental de la obra. Los discursos pronunciados fueron del Vicario General de la Diócesis, además de las palabras dichas para la ocasión por el Dr. Julio Cornejo, el Mayor Ricardo Pereyra Rosas y el Sr. T. Bustamante en representación del gobierno de Jujuy.

La altura sería de 24 metros contados desde el suelo hasta la mano levantada de la estatua de la Libertad. En cada ángulo se ubicarían cuatro cóndores de bronce que simbolizarían la Prudencia, Justicia, Fortaleza, y Templanza.

La obra demoró 9 años en terminarse y en la casa Du Val D´Osborne se fundieron las cuatro estatuas alegóricas, la bandera de Belgrano, los ocho leones de las escalinatas y las cuatro águilas.

La inauguración de la obra se efectivizó el 25 de Mayo de 1913, y la cruz originaria quedó ornamentada con muros de mampostería.





{fotorem:171762:fotorem}






{fotorem:171764:fotorem}





{fotorem:171765:fotorem}







Por Ricardo Federico Mena
para