Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Calles de Salta

Martina Silva de Gurruchaga: Guerrera de la Independencia y heroína nacional

Doña Martina en la euforia de la guerra, preparó a su costa soldados que auxiliarían a Belgrano

Doña Martina en la euforia de la guerra, preparó a su costa soldados que auxiliarían a Belgrano

Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-

SALTA.- El nacimiento de esta distinguida dama salteña, se produjo el día 3 de noviembre de 1790, siendo su bautismo en la Iglesia de La Merced. Fueron sus padres don Marcelino Miguel de Silva, nacido en Buenos Aires, pero radicado en Salta casó con doña María Isidora Fernández de Córdoba, natural de la ciudad de Salta, de antepasados ilustres en España. Su padre don Marcelino desempeñó en Salta el secretariado del Tribunal de la Real Audiencia. Fue también Escribano Secretario del Cabildo de esta ciudad. Doña Martina, fue hija del segundo matrimonio de don Marcelino que había casado en primeras nupcias con doña Manuela de Castro y Arias

Casó doña Martina en el curso del año 1810 por el también patriota don José de Gurruchaga, precursor de la Independencia, hijo del general José Antonio de Gurruchaga y doña Manuela Fernández Pedrozo y Aguirre. Don José de Gurruchaga fue ministro de la Real Hacienda de Salta y hermano de don Francisco de Gurruchaga, creador de la Armada Nacional de Argentina.

Don José de Gurruchaga  acababa de regresar de España donde había sido enviado por su padre a estudiar junto a su hermano Francisco, creador de la Armada Nacional.  En la metrópoli se contactaron con célebres personalidades que fueron factores determinantes para la independencia hispanoamericana. Entre ellos, Miranda San Martín, los Moldes, Pueyrredón, O’Higgins, entre otros que trabajaron activamente preparando la revolución que llevaría a la patria sudamericana  a ser libres del yugo español.

Doña Martina desde su más tierna edad manifestó ser poseedora de gran carácter y de grandes resoluciones. Eso le valió ser de una importancia preponderante en la batalla de Salta, como apoyo del general Belgrano, y en definitiva en  las vicisitudes deparadas  por la Guerra Gaucha.

Muchos son los autores que han escrito sobre estos temas describiendo los preparativos que se hicieron secretamente a espaldas de vista y oídos realistas, luego del triunfo de Manuel Belgrano en la famosa batalla de Tucumán. Allí la patria peleó como león, para salvaguardar la frontera que se completaría más tarde en Salta. Por aquel tiempo esta ciudad de se encontraba ocupada por los realistas a los que se sumaron los que se habían retirado vencidos de Tucumán, de manera que cualquier paso en falso en las conspiraciones, sería indefectiblemente una pena de muerte.

Doña Martina en la euforia de la guerra, preparó a su costa soldados que auxiliarían a Belgrano  a su llegada. Esta heroína de la patria los preparó secretamente como dijéramos recientemente en su casa de Cerrillos, localidad esta distante unos quince kilómetros del centro de la ciudad. Ella los presentaría en batalla cuando esta se desatara de acuerdo a la estrategia del General Belgrano. Aquel espléndido día de la aurora independentista, Martina bajó por las Lomas de Medeiros al frente de su tropa. Estas se desempeñaron con valentía y con honor. Belgrano premió a la heroína con las merecidas jinetas militares.- el grado de Capitana del Ejército.

Don José de Gurruchaga -rico comerciante- contribuyó con armamento y vestimenta para los soldados que usaron uniforme azul. Dicen los historiadores que la tela utilizada para los ponchos y uniformes era ese azul que abundaba en los almacenes de la familia Gurruchaga. En el año 1820, doña Martina donó la suma de dos mil pesos fuertes para la prosecución de la guerra. 

Decía don Bernardo Frías que, al ver la enardecida tropa de paisanos que avanzaban a los alaridos desde las lomas, los realistas pensaron que sucedería como en Suipacha, que aquella tropa quedaría a sus espaldas, dejándolos encerrados. Esto los decidió a inventar una precipitada fuga. Doña Martina, acompañada por otras matronas decididas a salvar la independencia de estas tierras, montadas a caballo, arrió a todo el campesinado que estaba a espaldas del teatro de operaciones. 

Falleció esta benemérita guerra de la independencia sudamericana a la edad de 84 años y sus restos reposan en el Panteón de las Glorias del Norte. 

El país a través de su gobierno decidió honrar a esta heroína nacional otorgando el nombre a una escuela en la ciudad de Buenos Aires. 

Por el doctor Ricardo Federico Mena

Para El Intransigente