Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
DR. JOSÉ VICENTE SOLÁ
IMPORTANTE BARRIO DE LA CIUDAD DE SALTA
CALLE EN VILLA SAN LORENZO-ESCUELAS
El doctor José Vicente Solá fue un distinguido odontólogo de nuestro medio, legislador, y literato. Sus padres fueron don Victorino Florencio Solá y doña Mercedes Lavín Murúa. Nació el 18 de diciembre de 1897. Cursó sus estudios primarios y secundarios en esta ciudad para luego trasladarse a Buenos Aires, donde recibió su diploma de Odontólogo.
Jaime Solá uno de sus hijos, es también uno de sus biógrafos, y en el capítulo que reza «Las simientes de un protagonista” dice que José Vicente, fue el séptimo hijo varón de una tradicional familia de Salta, habiendo nacido en la vieja y señorial casona- hoy demolida-ubicada en la calle Ituzaingó 71. Una vieja fotografía del siglo pasado atrapa en su cárcel de cartón, la imponencia de aquella mansión de dos pisos que identificaban a una familia de antigua estirpe y de buen pasar económico.
Este era nuestro José Vicente Solá, al que los vaivenes de la fortuna sólo le hicieron luchar con más fuerza para mantener con dignidad su familia, fructificada dentro de aquella casa, en sus primeros cinco hijos : Hugo, Vicente, Jaime, Bernardo, Roberto. Casó con doña María Elena López Sanabria y luego de sus cinco retoños vendrían tres más a consolidar la felicidad hogareña: Malena Ernesto Victorino y Jorge(f).
Estudió en la ciudad de Buenos Aires la carrera de Odontología, profesión esta que habría luego de abandonar para dedicarse a la docencia y a la investigación.
Siendo profesor del Colegio Nacional, fue designado Vicerrector del mismo, en cuyo cargo permaneció hasta su muerte. Cuenta don Jaime Solá que su padre mientras estudiaba en la Escuela de Odontología de la Universidad de Buenos Aires, abrevó los principios de la Reforma Universitaria iniciada en Córdoba, y que produjera una transformación profunda en el régimen universitario. Allí trabó amistad con uno de sus profesores, el doctor José Ingenieros, alma mater de la Reforma, propiciador de la educación popular, como el medio más idóneo para elevar la moral de un pueblo.
José Vicente Solá regresa a su ciudad natal imbuido de una sólida formación universitaria, y con la meridiana claridad que le aportara esta trascendental Reforma del año 1918, y al convencerse de que la odontología no era la carrera de sus sueños, comenzó a estudiar en sus tiempos libres humanidades: filosofía y literatura de la mano de distinguidos profesores, entre los que se contaba el eminente lexicólogo don Conrado Serrey.
Uno de los capítulos del libro «José Vicente Solá, Un salteño Esencial” se titula: José Vicente Solá, Biógrafo de palabras. Allí don José Vicente dice en su inicio a manera de reflexión:
«¿Puede un catálogo de voces deleitar en el verdadero sentido del vocablo? ¿Logra un lexicón producir un placer del ánimo? A estas preguntas debe contestarse afirmativamente, y en esas bondades radica el arte del diccionarista, la habilidad del lexicógrafo que cumple su tarea a conciencia, porque pone toda su alma y su saber en la obra que realiza”.
El año 1948, es un año de júbilo para nuestro maestro, pues la Comisión Nacional de Cultura le concede el Primer Premio al Diccionario de Regionalismos de Salta, con una repercusión que trascendió las fronteras argentinas. El diario «El Intransigente” se hizo eco de este galardón en sus publicaciones del 23 de septiembre, 15, 16 y 17 de noviembre de 1948.
En aquella oportunidad, el autor del Diccionario de Regionalismos, opinaba que, «la acción de tener un diccionario malo, además de llevarnos a la perplejidad, implicaría un riesgo equivalente al de confiar la seguridad personal a un arma deficiente”. El diccionario de Solá, denuncia la presencia de un fuerte sustrato indígena en el habla del NOA, con sus ascendencias quichua, aymara, cacana, mataca, vilela, lule o tonocoté. Demuestra la existencia de un léxico dinámico donde se entrecruzan las distintas vertientes culturales. Fueron quince años de una ardua labor investigativa. Solía decir:”Seguir el rastro de un vocablo, descubrir su origen, y establecer el área de su imperio…”. La labor investigativa del Dr. Solá no termina en su Diccionario sino que se continúa con «Curiosidades Gramaticales”, resultado de cinco años de colaboración especializada en el «Diario El Intransigente”. El libro de referencia está destinado según su biógrafo a trasmitir en un estilo informativo, algunos temas de lingüística, alejando el tono preceptista de un texto de gramática o el matiz catedrático del profesor que habla a sus alumnos. El Diccionario ha servido como punto de partida para la elaboración de otro «Diccionario de Americanismos de Salta y Jujuy” dirigido por Fanny Osán de Pérez Sáez y Vicente Pérez Sáez, del Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta.
Entre sus obras se encuentran numerosos textos de Gramática Castellana para los distintos cursos, que enriquecieron el saber de numerosas legiones de estudiantes. Numerosas personalidades de Salta hicieron su retrato, pero lo limitado de esta columna, nos obliga a elegir unos pocos. Don José Juan Botelli. Entre sus recuerdos nos cuenta:
«Lo conocí a mis 14 años en su Cátedra de Castellano en el Colegio Nacional de Salta, de la calle 20 de febrero. Su incidencia en la memoria y el afecto que dejó en los que fuimos sus alumnos, es una especie de vacuna que nos preservó siempre contra la vulgaridad, la ignorancia, y de esta ñoñería mediática que intoxica a la juventud. Esta juventud que no tiene ese privilegio que tuvimos los de mi generación de ser educados, orientados por maestros de la jerarquía, la sabiduría…la bonhomía de Solá”.
MARIO GHBARA – JEFE DE REDACCIÓN DEL TRIBUNO, en el apartado «El Ejemplo más auténtico de una generación” decía:
«No extrañaba pues escuchar al veterano profesor inculcar en sus alumnos esa frase de Albert Eintein: El arte más importante del maestro, es provocar la alegría en la acción creadora y el conocimiento.”
Monseñor Pedro Reginaldo Lira, Obispo Emérito de Salta, recordando al Dr. José Vicente Solá y su esfuerzo por el cuidado de la palabra, se expresaba:
«(…) Y el cuidado de la palabra en los tiempos normales, trae emparentada la vigencia de esa relación profunda de «palabra y realidad, de palabra y comunicación, de palabra y respeto, de palabra e integración de valores, para salvar las identidades (…)
La lista es larga, pero el Dr. José Vicente Solá, «Biógrafo de Palabras”, ha merecido el reconocimiento del bronce, en el busto que lo identifica a la entrada de su querido Colegio Nacional, donde como en sus mejores tiempos, recibe cariñosamente a toda la pléyade de estudiantes cada día, y a quien dedicara el himno que lo representa:
«Porque Dios es nuestro guía
La divisa es el hogar,
¡Honremos a porfía
Al Colegio Nacional!
El maestro de juventudes, es como el viejo árbol, cuyas raíces han penetrado tan hondo en la tradición de los salteños, que permanece siempre verde a impulsos de esa savia renovada, jugo nutricio de un cariño inextinguible.