Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
Dr. Pedro Antonio Pardo Saravia
Prestigioso médico de nuestra provincia
Calle ubicada en plano Nº 20 B3 de la guía de la Provincia de Salta
Planos de la ciudad – Editorial Milano
El doctor Pedro Antonio Pardo, nació en la ciudad de Salta el 17 de diciembre de 1829. Fue su padre don Camilo Pardo Cornejo y su madre doña Josefa de Saravia y Martínez de Tineo, hija a su vez del Coronel Mayor D. Pedro José Saravia, nacida en Salta por el año 1795.
El Dr. Pedro Pardo Saravia, fue casado en el año 1864, con doña María Encarnación de Ormaechea y Saravia, nacida el 25 de Marzo de 1839. Constituyó una prolífica familia, siendo sus hijos D. María Josefa, D. Pedro Antonio, D. Camilo Guillermo, Da María Josefa, D. Patricio José, Da Encarnación, D. Enrique Alejandro, Da. Carmen Rudecinda, Da. María Isabel Lorenza, Da. María Rosa Benigna, y D. César Apolonio Pardo y Ormaechea.
Sus padres cuidaron su educación, al punto que a la edad de 11 años fue enviado a la ciudad del Cuzco, donde curso latín, matemáticas, filosofía y otras materias básicas. Regresó a su ciudad natal para iniciar en la ciudad de Buenos Aires sus estudios universitarios. Se graduó de doctor en medicina en el año 1854, con sobresalientes calificaciones. La tesis del Dr. Pardo versó sobre «Hipertrofia del corazón, simple y acompañada de lesiones en las válvulas”.
Fue miembro fundador de la Sociedad Literaria de Buenos Aires en el año 1851. Al regresar a Salta fue electo diputado a la Convención Constituyente de 1855. En 1856 fue diputado por Salta al Congreso de Paraná, cargo que le confió también en el año 1860 la Provincia de Santiago del Estero. Anteriormente, en el año 1855 se inició en el periodismo, redactando el diario El Comercio de Salta. Fue Presidente de la Comisión Médica, enviada por el Gobierno Nacional a Mendoza para socorrer a las víctimas del terremoto de 1861. Fue también cirujano de Primera Clase del Hospital Militar de Paraná en 1862. En 1865 fue enviado para fundar un Hospital para los heridos en la guerra con el Paraguay y los hospitales de sangre de Corrientes.
El Libro «La Masonería Argentina a través de sus hombres” de Alcibíades Lappas- Masones Ilustres- consigna textualmente: «Pardo Pedro Antonio”, doctorado en medicina, fue catedrático y decano de la facultad de ciencias médicas de Buenos Aires. En 1874 fue designado miembro de la academia de Medicina, la que presidió en 1884-1886. Ejerció el periodismo en Salta, provincia que representó en el Congreso de la Confederación. Representó al país en el exterior y fue ministro de relaciones exteriores. Iniciado en la L. de San Juan de La Fe Nº 20 de Paraná. Recordemos que la masonería es aquella asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias.
En el año 1867 fue nombrado en la Cátedra de Obstetricia y enfermedades de señoras y niños en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, cátedra que desempeñó hasta 1887. Fue asimismo el primer facultativo que empleó la antisepsia y el cloroformo en los partos. Por aquellos años se desataron las epidemias de 1867, 1868, y 1871, en las que le tocó actuar ya sea con nombramientos oficiales o simplemente como colaborador. La Sociedad de Beneficencia le nombró Médico en la Sala Santo Tomás en 1871 y en 1873 fue nombrado Académico de la Facultad de Ciencias Médicas del País. De ella fue Decano.
A esta larga lista de funciones relevantes del Dr. Pardo, se agrega que en 1874 siendo Presidente de la Nación el Dr. Avellaneda, fue su Ministro de Relaciones Exteriores y en 1880 fue nombrado Presidente del Departamento Nacional de Higiene. Fue asimismo honrado en 1887 como Ministro Plenipotenciario en Austria- Hungría. Ese mismo año fue nombrado delegado del Gobierno argentino al Congreso Internacional de Viena y en 1888, pasó como enviado Extraordinario a la Corte de Portugal, nuevamente como Ministro Plenipotenciario.
Falleció en Lisboa el 5 de febrero de 1889. Salta le debe un más que merecido reconocimiento, poniendo en evidencia una vez más, el valioso aporte de los talentos del interior a la grandeza de la Nación Argentina.